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El oro, el incienso y la mirra para 2021

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El oro, el incienso y la mirra para 2021

photo_camera FOTO: PIXABAY

El año 2020 puede presumir de haber sido el de mayor crecimiento y aceleramiento digital universal no planificado. Marzo amanecía con numerosos desafíos que han ido transformando los comportamientos de los consumidores en muy pocas semanas. Con estos cambios de los usuarios las empresas se han ido adaptando y transformando para conseguir mantenerse a flote y, en no pocos casos, revolucionar el mercado. Una transformación que estamos viviendo en dos sentidos: hacia una digitalización de los sectores tradicionales y hacia una tangibilización de servicios anteriormente digitales. En casi todos los casos 2020 ha sido la chispa para modificar e innovar sus procesos e incluso sus modelos de negocio.

Así, los empresarios se han dado cuenta de que asumir una transformación digital no es colocar ordenadores, teletrabajar, una web mejor y una tienda online. El modelo digital exige adaptarse para crear un mayor valor añadido desde el digital para generar nuevos ingresos que puedan, por lo menos, sustituir a los del modelo tradicional castigado por la pandemia.No sirve un recauchutado y un lavado de cara.

El Ibex35 se ha posicionado en 2020, a nivel internacional, como uno de los índices con peores resultados. El 16 de marzo conquistaba los 6.107 puntos. Y su recuperación en los próximos meses será lenta, igual que lo hizo en la crisis de 2008. Frente a otras bolsas que retomaron la senda positiva en mucho menos tiempo. La lectura de los expertos financieros vuelve a ser la misma, nuestra economía está demasiado concentrada en la construcción, banca y turismo. El turismo no levanta cabeza dada la situación actual, la construcción se encuentra sumergida en su mayor parte en enormes problemas de deuda y la banca está sumida en un entorno de tipos en negativo, regulaciones varias y baja rentabilidad. En cambio, los índices internacionales como alemanes o americanos cuentan con un peso superior vinculado a sectores que se han visto reforzados por esta crisis como son el farmacéutico y el tecnológico.

En Estados Unidos los GAFA (Google, Amazon, Facebook y Apple) junto a Microsoft aglutinan un valor cercano al 24% del S&P 500, considerado el índice más representativo de la situación real del mercado estadounidense. Añadiendo a Tesla, recientemente incorporada al índice, conocida mayormente por fabricar coches de propulsión eléctrica, pero que tiene en su haber muchas más líneas interesantes de negocio, superan el 26% de este selectivo. Si miramos a Asia, los BATX (Baidu, Alibaba, Tencent y Xiaomi), aún más pequeñas en conjunto que las líderes americanas y que muy probable sean su relevo, todas ellas parten de ideas innovadoras, de redes de contactos con alta formación técnica e importantes inversiones en investigación.

La economía española, en su proporción, necesita sus Pfizers, sus Google, sus Teslas y más de un Inditex y Pharmamar, que apuesten por la innovación de sus modelos de negocio como filosofía empresarial y de creación de valor añadido. Numerosos países vecinos han cimentado su prosperidad en la innovación, buscando las ventajas competitivas que abren nuevas posibilidades a la economía. Ante una economía globalizada reina el dinamismo y la competitividad, porque el cliente no va a primar a una marca u otra por ser o no nacional, sino por su calidad, precio y aportación de valor, en su más amplio sentido. 

Una estrategia a largo plazo de digitalización y de transformación permanente puede llevarnos a liderar a nivel europeo numerosos campos del conocimiento y sectores de la economía y posicionar empresas innovadoras en el mercado internacional. Porque la innovación, junto a un incremento de la cooperación entre lo público y lo privado, crea confianza en los mercados y en la competencia, generando entornos colaborativos internacionales y multidisciplinares que producen aún más valor en el medio plazo . Con el refuerzo de la economía con este tipo de estrategias y políticas económicas podremos afrontar la actual situación y las próximas crisis, que a buen seguro llegarán, no solo con una mayor soltura e independencia frente a las políticas de rescate internacionales, sino con una posición de mayor ventaja frente a los mercados internacionales.

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