Valdeorras

¿De dónde viene el nombre de Viana do Bolo?

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El origen de los nombres

¿De dónde viene el nombre de Viana do Bolo?

Con un nombre tan dulce… ¿estamos ante una localidad poblada por maestros pasteleros?

Si hay algo que enfurezca a los habitantes de Viana do Bolo es ver en los mapas el nombre “Viana del Bollo”: la burda traducción al español no solo no es el nombre oficial del pueblo, sino que despierta en el foráneo imágenes de pasteles y dulces. ¿Estamos, acaso, ante una localidad de hornos y pastelerías sin igual?, podría pensar uno.

Viana do Bolo ilustración - Autor: Guillermo Altarriba

El “bolo” menos dulce

Ayer veíamos por qué existe un nombre tan marítimo como O Barco en la única provincia gallega sin costa, y hoy no nos vamos muy lejos para desvelar este segundo misterio, también ourensano. Como en el caso anterior, la realidad se impone pisando fuerte: el “bolo” de este nombre no es ninguna creación repostera legendaria, sino un accidente geográfico.

En concreto, es la colina que se levanta desde la orilla del río Bibei, y sobre la cual se construyó la villa. La forma redondeada y lisa de esta elevación le confieren el aspecto de “bollo”. Aunque no nos quedemos aquí, podemos ir más atrás todavía.

Rizando el rizo, la palabra “bollo” viene del latín bulla (“burbuja” o “bola”), que a su vez viene de la raíz indoeuropea beu, “hinchar”. De esta misma partícula, curiosamente derivan las palabras bucca (“mejilla”, y más tarde “boca”) o bullire, “hervir”. Volviendo al concello ourensano, algo que no todos saben es que el “do Bolo” apenas lleva con nosotros 100 años.

Vista aérea de Viana do Bolo. (Foto: Wikimedia)

Como recoge la investigadora Luz Méndez en su libro "Galicia no Decreto de 1916”, hasta ese año la localidad se conocía simplemente con el nombre de “Viana”. El cambio de nombre se realizó para distinguirla de otros concellos españoles, como la navarresa Viana o la castellana Viana de Duero. 

Una villa “hermana” de Venecia y Viena

Hasta aquí la mitad del nombre, pero ¿y la otra? ¿De dónde viene ese “Viana” que lleva ahí desde mucho antes que el “bollo” hiciera su aparición? Aunque hay diversas teorías -como una leyenda que relaciona el nombre de Viana con la diosa romana Diana-, la explicación más plausible es una que nos lleva a viajar aún más en el tiempo, a una Europa joven y con pocas cicatrices.

“Pensando en los topónimos franceses Vienne o Viane -escribe el filólogo Álvaro Galmés-, debemos pensar en una etimología pre-indoeuropea para el nombre Viana”, y apunta a la partícula vig-, una raíz hidronímica; es decir, relacionada con ríos o lagos. A esta vig-, Galmés añade el sufijo precelta -enna, o el materno -anna, con el que nos quedaría “Viganna”, “la madre, diosa de los ríos”.

Otro posible origen -relacionado con el anterior, pero menos poético- lo apunta el profesor Guillermo Tejada, para quien Viana podría venir del citado vig- más la partícula celta -ana, “río”. Sería, pues una referencia al Biebi o al Pontón como “río de río”; es decir, un afluente. En ambos casos, sea como sea, encontramos una conexión que nos lleva desde esta villa de Valdeorras hasta el corazón de Europa.

Decíamos antes que la raíz de la que hemos estado hablando -vig, o via- viene de las lenguas preindoeuropeas, de hasta dos milenios antes de Cristo. Estas se extendían por todo el viejo continente, y estarían en el origen -según Tejada- de los nombres de Viena o Venecia. Y una última curiosidad, que nos lleva de nuevo a Valdeorras: también está en el origen de la palabra “vino”. ¿Un brindis?