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Capital humano digital

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Los procesos digitales tienen ya una consecuencia evidente en las empresas y trabajadores.
photo_cameraLos procesos digitales tienen ya una consecuencia evidente en las empresas y trabajadores.
El gobernador del Banco de España, Pablo Hernández de Cos, analiza las claves de la digitalización de la economía española y la consecuencias que tendrá en varios apartados, entre ellos en el mercado laboral.

El gobernador del Banco de España, Pablo Hernández de Cos, ve margen en la economía española para mejorar su nivel de innovación y digitalización "especialmente en capital humano", y ha subrayado que la digitalización puede mejorar la productividad pero llevar a una mayor concentración de los mercados y a la "polarización" del mercado laboral al desaparecer los puestos de formación media.

Así lo ha señalado durante la inauguración de la jornada `Digitalisation & Investmen in Intangigle Capital: The Spanish Case within the European Unión`, organizada por el Banco de España y el Banco Europeo de Inversiones (BEI), en la que Hernández de Cos ha destacado que la digitalización es "clave del desarrollo" al afectar cada vez más a todos los sectores.

Pablo Hernández de Cos ha indicado además que la digitalización conlleva la capacidad de transformar "significativamente" el funcionamiento de las empresas y los mercados, así como la estructura de la economía en general, si bien su impacto final es "muy incierto".

Entre otros, ha subrayado que la digitalización reduce los costes de búsqueda, transporte y verificación, conduce a una mayor automatización de las operaciones de rutina, permite nuevas formas de organización de la producción y puede cambiar la estructura de mercado.

"Hay un consenso general de que la digitalización puede aumentar potencialmente la productividad de las empresas", ha enfatizado Hernández de Cos, quien sin embargo ha avisado de que puede implicar algunos desafíos, ya que aunque algunos piensan que puede facilitar una mayor competencia, otros temen que incremente la concentración de los mercados no inmersos en la digitalización. Además, ha indicado que algunos estudios evidencian que las TIC y la automatización están relacionadas con la "polarización" del mercado laboral, por la que desaparecen los puestos de trabajo de una formación media, frente al aumento de la demanda de perfiles altamente cualificados vinculados a las tecnologías digitales.

Desigualdad

"Esto puede conducir a una mayor desigualdad de ingresos o al menos a una gran transición costes para ciertos grupos de trabajadores", ha advertido, al tiempo que ha citado las amenazas de ciberseguridad como otro de los desafíos derivados de la digitalización.

En lo que respecta al impacto en el sector financiero, ha apuntado que es "especialmente relevante", ya que las nuevas tecnologías pueden implicar ganancias de eficiencia y también facilitar la entrada de nuevas empresas que ofrecen servicios financieros, con beneficios para los clientes en términos de ahorro de costes e inclusión financiera. No obstante, también presenta numrosos desafíos, ya que la entrada de nuevos competidores, como las `fintech` o las `bigtech` pueden "amenazar" el reparto actual del mercado.

En este sentido, se ha remitido a la encuesta de inversión del BEI, que se realiza anualmente y consultó a 888 empresas en la UE y 800 firmas en Estados Unidos, que muestra que las empresas de la UE están rezagadas de las estadounidenses en términos de tasas de adopción en el sector de servicios, mientras que las tasas de adopción en el sector manufacturero es similar en ambos lados del Atlántico.

El gobernador del Banco de España ha explicado que el desarrollo de la economía digital ha contribuido a un notable aumento de la inversión en activos intangibles, ya que las empresas digitales tienden a invertir e innovar más que las empresas no digitales. También ha incidido en la necesidad de mejorar la calidad y el funcionamiento del sistema educativo para impulsar la innovación.

Investigación

Según Eurostat, el gasto en I+D como porcentaje del PIB se situó en 2% en la UE en 2017, por debajo del objetivo del 3% del PIB establecido en la "Estrategia Europa 2020" y también por debajo de los niveles de Estados Unidos (2,8%). La inversión de España en I+D fue inferior a la media de la UE, ya que solo representó el 1,2% de su PIB en 2017.