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Formación para el cambio laboral en un nuevo paradigma

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ÁGORA ECONÓMICA

Formación para el cambio laboral en un nuevo paradigma

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La inversión en educación, en capital humano, es lo que realmente diferencia a los países en materia económica. La estructura productiva depende, en gran medida, del conocimiento, tal y como ha venido señalando la Comisión Europea en todos sus programas de actuación

Por otra parte, la formación ha de ser una inversión no solo a corto plazo, sino a medio y largo. De poco sirve que puntualmente se invierta en educación, si luego se deja de hacerlo. Los recortes educativos tampoco ayudan, ya que este tipo de medidas hacen retroceder todo lo avanzado y, lo que es peor, supone una pérdida de nuestra capacidad productiva. 

MENOS RECURSOS PARA LA EDUCACIÓN

Sin duda, los importantes recortes de gasto público que hemos venido padeciendo desde 2009 han perjudicado notablemente la mejoría laboral que veníamos experimentando antes de la última gran recesión. El gasto no financiero en educación tras suponer 53.374 millones de euros en el citado año, paso a 44.518 millones en 2014 (una rebaja superior a los 8.800 millones de euros en 6 años), aumentado hasta los 47.426 millones en 2016.  A pesar de esta sensible mejoría, desde 2009 a 2016 se han recortado 5.948 millones de euros en educación. Unas cifras inimaginables hace una década y que nos van a pasar factura. De hecho, nuestros indicadores económicos y laborales dan buena muestra de esta situación. 

Esto ha provocado que las familias, al menos las que disponen de capacidad económica suficiente, hayan tenido que “apretarse el cinturón”, debiendo cubrir el gasto que hasta el momento venía aportando las administraciones educativas. Algunas unidades familiares han podido, pero otras, precisamente aquellas que más dependían de los recursos públicos, se han visto más perjudicadas.

CAMBIOS EN EL MUNDO LABORAL

Paralelamente, el mercado de trabajo ha cambiado notablemente en los últimos tiempos. La estabilidad laboral es algo cada vez menos frecuente. La crisis económica primero, y la reforma laboral de 2012 en segundo lugar, han generado un mercado de trabajo cada vez más cambiante, donde altas tasas de rotación laboral cohabitan con bajos salarios y escasas oportunidades laborales. Esto se observa, sobre todo, para las personas mayores y los más jóvenes, que son los dos colectivos que más están sufriendo las repercusiones de la última crisis económica. 

Al escenario anterior hay que añadir la introducción y expansión de las tecnologías de la información y comunicación sobre el mercado de trabajo, que ha provocado una mayor inestabilidad laboral donde, por ejemplo, en función de la demanda puntual un empresario “virtual” se llega a un acuerdo con una persona para que le preste un servicio. Ejemplos de esta nueva situación son de sobra conocidos: alquiler de coches con conductor, comida rápida a domicilio, clases particulares, servicios de peluqueros, asistencia en el hogar, etc. Por lo tanto, si hay carga de trabajo y estás disponible, cobras, eso sí, tú debes hacerte cargo de las cotizaciones sociales, del mantenimiento de tus herramientas de trabajo, etc. 

Así, la asimetría en el reparto de las responsabilidades laborales es evidente, y el trabajador, de nuevo, se lleva la peor parte.

La casuística se amplía hasta la creciente robotización de una parte importante de la economía. Lo anterior ha supuesto la necesidad de plantear, según algunos economistas, la posibilidad de que los robots soporten un impuesto especial para sufragar, entre otros gastos, las pensiones, ya que la robotización supone la expulsión, casi definitiva, del mercado de trabajo de muchas personas.

Además de estos importantes cambios, nuestro mercado de trabajo sigue presentando muchas debilidades, algunas de naturaleza estructural y, por lo tanto, de difícil solución. Por ejemplo, un reparto desigual de la oferta de empleo; un modelo productivo especializado en actividades con reducido valor añadido y contadas inversiones en innovación; un sector industrial poco desarrollado; un todavía elevado peso relativo del sector agrícola; una aún fuerte dependencia del subsector de la construcción y un importante, para algunos excesivo, sector servicios, que pivota sobre el pequeño comercio. 

Unido a lo anterior se manifiestan importantes dificultades en el acceso al mercado de trabajo, especialmente para los jóvenes y personas mayores de 50 años, al tiempo que se sigue observando una delicada situación laboral para el colectivo femenino, dentro de un marco global de elevada precariedad laboral y un mercado de trabajo excesivamente envejecido.

Además, hay una serie de amenazas en el mercado de trabajo a tener muy en cuenta como la incidencia del envejecimiento poblacional sobre la población activa; el menor crecimiento de la ocupación en situaciones de bonanza económica; un importante riesgo de exclusión social de los trabajadores que quedan fuera del mercado laboral, una precarización de las relaciones laborales, que han generado “trabajadores pobres” y una importante pérdida de capital humano, por la emigración a otras regiones con mayores oportunidades laborales, ya que lo que emigran suelen ser los mejor preparados. 

Como es evidente analizar todas estas cuestiones no es tarea fácil. Tampoco lo es encontrar soluciones que permitan paliar la situación laboral que nos avecina. 

UN ANÁLISIS EXPERTO

Hacen falta expertos que analicen correctamente el mercado de trabajo y sepan encontrar medidas que consigan cohabitar la nueva realidad laboral con la garantía de un mínimo de derechos y condiciones económicas adecuadas al desempeño de sus funciones. 

Por lo tanto, es necesaria la especialización en el campo laboral, contando con gestores, tanto públicos, como privados, que sepan tomar las mejores decisiones. Esta formación no es posible encontrarla en nuestros grados, ya que se trata de una preparación generalista que, si bien posibilita una formación de nuestros alumnos en las cuestiones básicas de contenido económico y laboral, los conocimientos adquiridos y sus competencias deben ser completados con la realización de estudios de Master. 

En este sentido, en la Universidad de Vigo en la Facultad de Ciencias Jurídicas y del Trabajo de la ciudad viguesa, se lleva impartiendo desde hace algunos años el Master en Gestión y Dirección Laboral, una oferta muy interesante para todos aquellos que quieran ampliar sus conocimientos en materia laboral o aquellos profesionales o estudiantes de titulaciones no jurídicas que quieren completar su formación con el siempre necesario conocimiento normativo. Esta titulación se trata de un master oficial dirigido por los profesores Emma Rodríguez y Jaime Cabeza centrado en cuestiones de naturaleza laboral, de seguridad social, económicas y fiscales relacionadas con la gestión y dirección laboral. 

Entre otros contenidos se imparten módulos de Seguridad Social Complementaria, Derecho de Trabajo y Empresa, Gestión de la Prevención de Riesgos Laborales, Aspectos Macroeconómicos y Territoriales del Mercado de Trabajo, Gestión Tributaria, Análisis Contable, Aspectos Jurídicos laborales en materia de igualdad o Medidas de solución de conflictos. La formación se completa con formación orientada a la Organización de la prevención en la Empresa o el Régimen sancionador del trabajo. También se cuenta con la realización de unas prácticas externas, de especial relevancia para complementar la formación recibida en las aulas y un Trabajo Fin de Master. 

Como se puede comprobar, se trata de una oferta de formación de posgrado muy a tener en cuenta y altamente recomendable si se quiere estar preparado para enfrentarse y entender los importantes cambios laborales que ya estamos experimentando. 

Además, hay que señalar que se trata de título oficial de la Universidad de Vigo acreditado por la Agencia para la Calidad del Sistema Universitario de Galicia (ACSUG), que cuenta en su plantilla docente con profesores e investigadores universitarios y profesionales en activo expertos en materia laboral y de la Seguridad Social. Por lo tanto, no hay que irse muy lejos para cursar una formación de calidad y de naturaleza profesionalizante. Afortunadamente desde la Universidad de Vigo, desde hace muchos años, se vienen aprobando programas formativos de gran interés, tanto para aquellos que quieren mejorar su nivel de preparación como para todos los que ven necesario reciclarse.

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