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El Gobierno da una nueva vuelta de tuerca revisando la factura de la luz

El Gobierno ha reaccionado y ha tomado una serie de medidas para reducir la tarifa de la luz. Entre las medidas tomadas se incluye la suspensión del impuesto a la generación eléctrica que puede alcanzar un 7%

El Gobierno da una nueva vuelta de tuerca revisando la factura de la luz

La enésima subida de la luz ha disparado todas las emergencias al alcanzar el segundo mayor record de la serie histórica. El Gobierno ha reaccionado y ha tomado una serie de medidas para reducir la tarifa de la luz. Entre las medidas tomadas se incluye la suspensión del impuesto a la generación eléctrica que puede alcanzar un 7%. Esta suspensión supondrá una rebaja en la factura de la luz entorno al 2,5% y el 4% para un consumidor doméstico, con el fin de aliviar la factura que se encuentra inmersa en una espiral alcista en los últimos meses.

El impuesto fue creado en el año 2012 por la Ley de Medidas para la Sostenibilidad del Sistema Eléctrico con el fin de recaudar unos 1.600 millones al año para reducir el déficit de tarifa.  Pero el problema se encuentra en el sistema en si mismo. En el coste de la luz, además de los costes del déficit de tarifa, nos encontramos con otra serie de costes. Por ejemplo, la deuda reconocida debido a los más de 40 arbitrajes ante distintos foros internacionales donde se estiman reclamadas unas deudas de cerca de los 10.000 millones de euros por eléctricas internacionales y sobre 5.000 millones de euros que reclaman al Estado los inversores nacionales. 

A ello debemos sumar la deuda derivada del pacto entre las eléctricas y el Estado para afrontar la producción eléctrica, que supuso una inversión cercana a los 13.000 millones de euros y que supone para el ejercicio de 2017 una deuda del sistema eléctrico situada en los 2.838 millones de euros, de los cuales un 27% se correspondería a los intereses generados de la deuda.

Además de los costes asumidos, debemos tener en cuenta las medidas que hemos tomado en materia de desarrollo de generación energética. 

Desde 1987 no se construyen ni se plantea la construcción de nuevas centrales nucleares. Recordemos que actualmente hay cinco centrales nucleares operando en España, siendo la energía más barata de cuantas se consumen actualmente en el país.

Pero, con la evolución de tiempo y con la decisión de la moratoria, se ha ido sustituyendo por otras tecnologías con mayor coste de producción y que “tiran” de la luz hacia arriba. Como es el caso de las centrales de gas, carbón e hidroeléctricas de bombeo de mayor coste de producción que finalmente se refleja en la factura del consumidor. A la vez, hemos abandonado otras tecnologías baratas como la hidroeléctrica o la solar. En el caso de las hidroeléctricas los altos costes de la denominada obra civil y la oposición de amplios sectores de la población, obligan a plantear nuevas técnicas que mejoren los rendimientos de la producción, buscando solventar la estacionalidad de producción y cambio climático, con sistemas más modernos y por ello eficientes de producción, que derivan en sistemas de menor tamaño y mejor aceptación social, sistemas aún perdidos en la inexistencia de normativas que den cobijo a las nuevas tecnologías. En el caso de la solar y la eólica se ha reducido nivel de producción en los últimos años por la retirada de las primas, pero a la vez se ha apostado por el carbón y el gas como solución en la producción de energía.  El coste de la factura de la luz es fruto de muchos factores todos ellos reversibles pero no el corto plazo.