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La propiedad privada irá pasando poco a poco de moda a lo largo de este siglo

El mercado colaborativo alcanza el 1,4% del PIB de España, uno de los mayores valores dentro de la UE

La propiedad privada irá pasando poco a poco de moda a lo largo de este siglo

Hoy les contaré un secreto: la propiedad privada tenderá a su fin a lo largo de este siglo. Ya ven, las viviendas suben de precios a valores astronómicos. Un ejemplo, en Portugal suben un 20% por año, cosa que en España empieza a mostrarse en esta tendencia. 

De otro lado, este verano hemos visto la “guerra” del taxi que, de fondo, representa un ejemplo de la gran guerra “mundial” por el cambio del paradigma de propiedad privada, de uso privativo a una nueva economía colaborativa donde determinados artículos o productos se comparte.  

Ya ven, en la actualidad compartimos el coche e incluso el piso, los dos grandes bienes que toda familia aspira a poseer en propiedad.

El mundo siempre cambia, hasta ahora era el dinero el gran medio que se socializaba, entendido como una concatenación continua de préstamos y préstamos de mano en mano. 

Esa filosofía de poner en valor la propiedad privada de modo socializado es fruto, de la gran llegada de nuevos modelos de negocio, promovidos por grandes multinacionales capitalistas y financiados por grandes inversores defensores del paradigma del neoliberasmo o del liberalismo de siempre. 

Es espectacular, ahora cedemos la propiedad privada en honor de la socialización o de la compartición del bien privado para uso entre varias personas, en muchos casos, desconocidos entre ellos. 

Digo lo de espectacular ya  que es la filosofía de Marx, marxismo, llevada a su máxima expresión. 

La Wikipedia, un buen ejemplo de modelo de negocio cooperativo,  nos enseña que el marxismo  es una corriente del pensamiento humano que evoca que el capitalismo es un factor que usurpa el valor del ser humano. Además, defiende la lucha de clases entre el propietario de los equipos de producción y, sobre todo, del capital, frente al trabajador propietario de la “unidad de trabajo”.  Dicho por Marx: “define el capital, bajo el concepto de «fetichismo de la mercancía», que sería una forma de explicar la incapacidad psicológica de una persona de percibir el «valor de uso» de una mercancía”.

Con el nuevo modelo de negocio el concepto de propiedad pasa a un segundo plano y la importancia es el servicio y la satisfacción en el uso.


MODELO EXITOSO 


La economía colaborativa se ha convertido en un fuerte nicho de mercado gracias al efecto multiplicador que representa la tecnología y la red mundial de internet. 

Las cifras hablan de un sector que en el año 2015 ha conseguido facturar un total de 15.000 millones de euros. Buenas cifras, pero las previsiones son mayores. En el 2025, estos nuevos modelos de negocio facturarán 335.000 millones, un crecimiento del 2.000%. La duda de este modelo es sí es exitoso y sobre todo para quién. 

Hemos visto como el mercado de la vivienda crece y crece en precio por metro cuadrado con el desarrollo de las viviendas de alquiler, un mercado que está transformando barrios y centros de ciudades de una manera definitiva. Ya no quedan vecinos, el centro de las ciudades es de grandes grupos de inversión y de capital, en un futuro, ni a Zara le interesará estar en el centro de las ciudades. 

A ello sumamos el mercado del automóvil. Si compartimos los vehículos, las cifras de venta caerán y el sector dejará de ser un gran impulsor de la industria  y del empleo. 

Ya ven, todo tiene dos caras, el mercado colaborativo es un gran inversor de nuevas macroempresas creadores de nuevos modelos de negocio, pero que el balance parece indicar que hacen desaparecer más empleos de los que crean. Ya que al final estamos hablando de un mercado de plataformas que con un uso adecuado de algoritmos gestionan ofertas y demandas. Y crecen a niveles desproporcionados de mercado y usuarios. 

Es un tipo de modelo de mercado de suma cero, es decir, llegan para quedarse con una parte de la tarta, quintándosela a los competidores establecidos. Además son un modelo de negocio que aspiran a toda la tarta; es decir, no vienen para quedarse, vienen para quedarse con todo. 

Son modelos donde los inversores apuestan por invertir para quedarse con todo el mercado, como el famoso Uber y empresas de similar orientación. Se trata de negocios creados sin apenas empleados pero con una gran cantidad de capital que desfila como motor de gran calibre para llegar a todo país y mercado. Estamos hablando, sin duda, de un nuevo tipo de capitalismo agresivo en el fondo, aunque humilde en las formas. Por el momento, grandes expertos nos recuerdan que este tipo de empresas están cayendo en el mismo error  que en la burbuja de las punto com de la década de los noventa, crecer rápido pero no  aportar beneficios suficientes o anhelados por sus creadores. Véase el caso Terra.com.