FRANCIA

Desilusión y esperanza en el cuartel general de Marine Le Pen

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photo_camera Marine Le Pen.

Los seguidores de Le Pen también cantaron al unísono La Marsellesa, antes de los resultados y justo después de conocer la derrota.

Ni con rosas azules en una mano y copas de champán en la otra los seguidores de Marine Le Pen pudieron ocultar sus rostros de desilusión y sus miradas de tristeza tras saber que la candidata ultraderechista fue derrotada en la segunda ronda de las presidenciales francesas por el socioliberal Emmanuel Macron.

"No me sorprende el resultado. Estábamos solos contra todos", afirmó a Efe Jean Jacques, seguidor fiel del Frente Nacional (FN) desde hace años, para quien "los demás partidos y los medios de comunicación apoyaron a Macron, por lo que ganar resultaba imposible".

Cuando la pantalla mostró el rostro de Macron, tras la cuenta atrás para conocer al próximo presidente de Francia, en la sala tuvo lugar un inmenso abucheo como muestra de rechazo.

Entre los presentes queda la sensación de que esta campaña fue como un "David contra Goliat".

"La propaganda que hicieron los medios influyó de manera considerable", declaró a Efe la integrante del gabinete de Le Pen Soraya Le Mer, que no pierde la esperanza porque "todavía quedan las legislativas" de junio.

Le Pen, que llegó a la velada organizada en el Chalet du Lac en un coche con cristales tintados pasadas las 19.00 (17.00 GMT), no se dejó mostrar hasta la publicación de las primeras proyecciones de voto, que la daban por perdedora con un porcentaje cercano al 35 %.

Cuando entró en el gran salón todo el mundo la recibió a gritos de "Marine, la presidenta del pueblo", mientras ondeaban las banderas francesas que se habían entregado en la entrada de ese recinto del este de París.

Los seguidores de Le Pen también cantaron al unísono La Marsellesa, antes de los resultados y justo después de conocer la derrota.

"Puede que en cinco años ganemos, no hay que perder el espíritu", dijo a Efe con optimismo Olivier Dute, quien vino expresamente de Montpellier, al sur de Francia, para seguir en persona esta velada electoral.

Cuando la gran derrotada de la noche terminó su breve discurso, todo el salón rompió en aplausos. Ella incluso bajó del estrado para saludar a algunos de los militantes y agradecerles su apoyo.

Y es que nunca un candidato del FN estuvo tan cerca del Elíseo, ni siquiera el padre de la propia candidata, Jean-Marie Le Pen, quien también entró en el año 2002 en la segunda ronda de las presidenciales frente al conservador Jacques Chirac, pero apenas obtuvo un 17,79 % de los votos.

Para el coordinador del proyecto presidencial de Marine, Jean Messiha, el resultado no es tan negativo, porque en su opinión "el Frente Nacional será el líder de la oposición".

Así lo había afirmado también la propia Le Pen, que aseguró que el resultado obtenido hoy es "histórico".

La candidata avanzó que será ella quien encabece "el combate de las legislativas", en las que quiere reunir a "todos aquellos que quieren optar por la preferencia francesa", y anunció una "profunda renovación" de su formación para "crear una nueva fuerza política".

Tras su discurso continuó la celebración con tentempiés y bebidas. Los seguidores hablaban entre ellos, dándose ánimos, intercambiando opiniones e intentando ocultar la desilusión. Nunca una copa de champán supo tan amarga. 

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