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Concluye la reparación del cruceiro de Corneda

El Concello sufragó los trabajos, que fueron autorizados por Patrimonio

Concluye la reparación del cruceiro de Corneda

El cruceiro del siglo XVIII situado en el atrio de la iglesia parroquial de Corneda, en el municipio de O Irixo, ya luce con su capitel completo, tras las correspondientes obras de restauración de este monumento. Unos trabajos que sufragó el propio Concello y que fueron realizados por la "canteira" Laura Rodríguez Miranda, especialista en este tipo de obras de recuperación de elementos del patrimonio religioso gallego.

Un vecino de Corneda había alertado al cura responsable de la parroquia que unas piezas del capitel que sostiene la figura del Cristo en la estructura se habían desprendido, a finales del pasado mes de mayo. Un hecho que suscitó cierta crispación y polémica en la localidad, enfrentada en su seno desde 2012 coincidiendo con la lucha contra la planta de incineración de residuos que se pretendía instalar en el municipio.

Sobre todo, porque las piedras que faltaban en el monumento habían desaparecido misteriosamente, una situación que denunció el párroco ante la Guardia Civil y que motivó una asamblea popular, durante la cual se puso de manifiesto la posibilidad de que un vecino se llevara aquéllas para su casa, extremo que élm mismo desmintió. Por otra parte, varios feligreses reprocharon al Concello de O Irixo que no adoptase medidas para agilizar los arreglos del cruceiro, ya que temían un desplome completo de la estructura. Al respecto, el alcalde,Manuel Penedo, aseguraba que el monumento no figuraba en el inventario patrimonial del municipio, y que su titularidad correspondía a la Iglesia.

Sin embargo, mostraba su disposición a acometer los arreglos "se a parroquia mo pide e hai permiso do Obispado". Y, tres meses después, el Concello decidió encargar la restauración del cruceiro de Corneda a Laura Rodríguez, "que obtivo sen problema de ningún tipo a autorización de Patrimonio", apuntó ayer el propio regidor. Además, utilizando las piedras originales que se encontraban en paradero desconocido, que fueron entregadas por el párroco a la escultora, según indicaron fuentes próximas. "O custe para as arcas municipais non foi moito, xa que temos que pagar 400 euros", puntualizó Manuel Penedo.