ENTREVISTA

José Luis Moure: “Nada es comparable a la libertad lingüística"

El presidente de la Academia Argentina de Letras, José Luis Moure, nació en Buenos Aires, pero su padre era de Banga, en O Carballiño

José Luis Moure Fernández.
José Luis Moure Fernández.
José Luis Moure: “Nada es comparable a la libertad lingüística"

José Luis Moure, presidente de la Academia Argentina de Letras, nació en Buenos Aires aunque es descendiente de emigrantes gallegos. Concretamente, su padre era de Banga, en O Carballiño.

¿Buscando sus raíces en Banga?

En concreto, he venido invitado para participar del homenaje el pasado 18 de julio a mi compatriota y poeta Francisco Luis Bernárdez, cuyos orígenes también son de Carballiño, y también por invitación del presidente de la Diputación para festejar el día de Santiago Apóstol. Esta finalidad fue también ocasión para el reencuentro con mis raíces. Mi mamá era de Sobrado dos Monxes y mi papá de Banga.

¿Ha estado en Galicia en anteriores ocasiones?

Hace 33 años, aprovechando una beca durante las vacaciones, hice un viaje a Galicia para conocer a mis tíos y primos, porque ninguno de mis padres regresó a Galicia. En el 2000 volví de nuevo a un congreso en Valencia y regresé a Carballiño para dar una conferencia sobre Francisco Luis Bernárdez cuando era una figura prácticamente desconocida.

¿Habla el gallego?

No, no lo hablo, lo poseo pasivamente, aunque lo entiendo perfectamente en una conversación con vocabulario reducido. Admiro los movimientos galeguistas que lo defienden, desarrollan una labor admirable. Escucho ahora las noticias en gallego en Buenos Aires y advierto que hay diferencias entre esa manera de expresarse y la de mi papá, por eso soy un poseedor de una modalidad muy rural.

¿Cree que el gallego es una lengua discriminada?

En Buenos Aires se mantiene en los círculos galeguistas, también a través de asociaciones y en la Cátedra Libre de la Universidad o en el Colegio Santiago Apóstol. Es prodigiosa la labor que realizan en favor del idioma y la cultura gallega. Pero los hablantes del gallego no pueden escapar del estigma que tenía en el momento de la emigración y que había empezado en la península. Los emigrantes tenían escasa o nula formación escolar y los trabajos que desarrollaban eran de segundo orden, hasta que llegaron a ser dueños de negocios y a muchos les ha ido muy bien. Ese estigma prevaleció, pero hoy aquí puedo ver todo lo contrario, esto no tiene ni punto de comparación en cuanto a progreso con lo que reflejaban de Galicia los recuerdos de los emigrantes. En cuanto a la lengua, es un tema delicado, yo advierto que hay nativos que hablan gallego desde la cuna pero no lo hacen siempre como se suponía que debería ser y también está la actitud opuesta, que es un fenómeno social que afecta a cualquier variedad de lengua y pienso en las variedades americanas del castellano, y es que considero inadecuada la manipulación política de la lengua, incluso la manipulación académica.


Los expertos dicen que corre peligro de desaparecer. ¿Qué opina?

Las lenguas desaparecen por muchas razones: Porque se reduce el número de hablantes, porque pierde funciones y su uso queda restringido por ejemplo a la familia, porque sufre presión normativa de otra variedad, de otra lengua, por razones históricas. Quiero decir que nada es comparable a la libertad lingüística siempre y cuando las autoridades brinden todas las oportunidad para que una lengua pueda mantenerse a través de acciones que dignifiquen esa lengua, del conocimiento histórico, de la creación literaria y de adecuados procesos de normalización, sobre todo en lo que se refiere a la ortografía porque eso hace viable la transmisión de una variedad alta, culta, de cualquier lengua.

¿Cómo se mantiene un idioma como el español, y me refiero a nivel académico, en una variedad tan amplia de culturas?

Todo idioma esta dialectalizado y eso se incrementa con el tiempo y con la superficie geográfica en la que se distribuye. En el castellano eso se produce desde del descubrimiento de América, con la afluencia de habitantes de toda España y en contacto con las lengua prehispánicas, y con distintos desarrollos socioeconómicos. Todo ello generó una multiplicidad de variedades del castellano. Hoy las academias forman la Asociación de Academias de Lengua Española, incluida la Real Academia Española, que ha cedido el papel rector que ejercía y que las demás academias no reconocían. Yo sostengo que no existe ningún peligro para la unidad de la lengua, primero porque la historia lo muestra. El principio básico es la voluntad de querer pertenecer a un mundo cultural común. La educación debe apuntar a mantener ese ideal y es imprescindible que todas las academias se muevan con prudencia conservando principios gramaticales básicos y una ortografía común.