La Región

REPORTAJE

La odisea de una joven para ir a su instituto a Carballiño: “Pedirei un taxi para ir a clase"

Uxía Blasi tendrá que caminar ahora casi dos kilómetros para coger el bus escolar, sin aceras y sin luz. Se mudó con su familia a Fonteantigua y que la obliguen a transitar en la penumbra indigna a su padre: "E despois queren que veñamos ao rural..."

Uxía Blasi, ante la marquesina, en mal estado, hasta la que tendrá que caminar dos kilómetros (JOSÉ PAZ).
Uxía Blasi, ante la marquesina, en mal estado, hasta la que tendrá que caminar dos kilómetros (JOSÉ PAZ).
La odisea de una joven para ir a su instituto a Carballiño: “Pedirei un taxi para ir a clase"

Uxía empieza el colegio el próximo 18 de septiembre. A sus 14 años, hace tres meses se mudó con su familia de Carballiño a Ponteantigua, la última aldea de este concello. Seguirá yendo al mismo instituto, el Chamoso Lamas, pero todo son incógnitas. Desde el pueblo, escondido en un pequeño valle desde el que parte la ruta dos Arrieiros, tendrá que caminar casi dos kilómetros para llegar a la parada del autobús escolar: una marquesina en mal estado y con un trayecto en plena carretera que en invierno tendrá que hacer a oscuras. "Queren que nos veñamos vivir ao rural, como fixemos, e despois non fan nada por axudarnos", explica su padre, Sergio Blasi Santoro, un hijo de italiano nacido en Francia. 

Aunque adelanten su parada y la recojan en plena carretera principal, el progenitor se niega a aceptarlo. "Coa situación actual, unha rapaza soa de noite... Quen ten a moral de deixar unha rapaza soa así?", se pregunta. 

Sergio sigue negociando con la Consellería de Educación para que el minibus entre en el pueblo a través de una carretera estrecha, pero accesible: "Aquí veñen moitos minibuses a traer xente para facer o camiño dos Arrieiros, non entendemos como se poden negar a esto". 

Los padres viven preocupados por la situación y siguen intentando que se ponga remedio. Si no, lo tienen claro. "Vou remover ceo e terra e, se non, pagarei un taxi para que vaia ao colexio, porque traballamos a turnos e non podemos levala. Despois queren que conciliemos...  Ademais, se a educación é obrigatoria, terían que vila buscar á casa, non? Queren que quedemos na casa só para levar á rapaza ao instituto", se pregunta Blasi. 

Otros pueblos del entorno, como San Fiz de Varón, también cogen a un alumno de instituto, por lo que los padres de Uxía no entienden que el transporte no se acerque a su núcleo. "A San Fiz baixa e a estrada é aínda peor". 


Alternativas


En todo caso, ese argumento no les vale. "Non pedimos nin sequera un autobús. Cando viviamos na Lama había transporte en taxi ou furgoneta para rapaces. Por que aquí non? O que non é normal é ter que camiñar, costa arriba e sen luces durante dous quilómetros", concluye. 


Sergio, el sereno que se encarga de apagar las farolas 


En el pueblo de Fonteantigua, último perteneciente a Carballiño antes de llegar a Leiro, viven apenas dos familias. Una de ellas es la de Uxía. Es una aldea cuidada, con cultivos en los alrededores y por la que transitan muchos senderistas. Tiene sus particularidades. Sergio Blasi es el encargado cada noche de apagar la luz pública, a la antigua usanza. "Isto non o virades nunca?", preguntaba al periodista. Es, como así decirlo, el sereno del pueblo. Cuando él quiere, la luz se apaga. "Cando viñen para a aldea pensei que a veciña estábame vacilando cando mo dicía".

En Fonteantigua viven bien y Uxía prefiere vivir ahí. "Quería irme para un pueblo, prefiero estar rodeada de naturaleza, me gusta andar en bicileta y aquí hay tranquilidad".