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El futuro de nuestra política social pasa por más solidaridad europea y local

El Cronista Vikingo | 17 de septiembre de 2018

Gastamos más en pagar  intereses de la deuda que en políticas sociales, ya no es sostenible este modelo 

La política es el medio para conseguir el bien social y dentro de ella, la política social tiene como objetivo cubrir las necesidades de la población y asegurar la dignidad humana en sus diferentes vertientes.

Es la política la que se ocupa de los problemas sociales, pobreza, marginación o discriminación. Pero también conseguir grandes logros como el desarrollo de viviendas dignas, empleos de calidad, nivel de educación para la población o seguridad en el acceso a los alimentos.

Como ven la política social es un gran abanico de derechos y objetivos de gran valor moral y económico.  Pero, además, la manera en cómo se aplican dichas políticas marca la diferencia entre países y entre partidos políticos.

Ya saben que la derecha privatiza y recorta y la izquierda derrocha y malgasta. Esa es la lectura que hacen los tópicos, pero si volvemos la vista atrás este país con gobiernos de derecha y de izquierda ha ido creando un gran entramado social. Solo tenemos que ver el número de hospitales, colegios o universidades.

De acuerdo, en algunas cosas quizá nos hayamos excedido, pero de forma general, el modelo ha creado una enorme capacidad de respuesta.  Y esa es la pregunta de hoy. ¿Somos capaces de mantener esta estructura e incluso incrementarla para dar respuesta a nuevos desafíos: necesidades de la tercera edad (ley de dependencia) o a los nuevos desafíos de este tiempo: migraciones masivas, o problemas ambientales de tamaño mundial con efecto incontrolables?

Las medidas sociales son actualmente (o deben ser)  el gran caballo de batalla de la política. Pero si ustedes revisan los titulares de prensa nos encontramos con debates como donde enterrar a un exdictador o qué pasó con el master de aquel año. En fin, nuestro país es así, con sus virtudes y sus políticos. Pero en el fondo en toda la prensa se habla de cómo debemos afrontar el futuro, de la subida de las pensiones, cómo debemos actuar para favorecer la entrada de los jóvenes al mercado laboral, cómo debemos actuar ante la llegada de extranjeros, y otros grandes retos de nuestra sociedad.


RETO: COSTEAR LOS GASTOS


El último presupuesto aprobado, herencia del sempiterno Montoro, y que ahora gestiona el “señor guapo” Sanchez, (así lo bautizó el Financial Times) apuesta por una subida de un 4,3% más del gasto a la política de servicios sociales, lo que sumaría un importe de 2.512 millones de euros.

La partida más importante de este capítulo, será la dedicada a la atención a personas con dependencia, que además sube en un 3,4% en comparación con 2017, 46,1 millones más, aunque, se debe recordar que el año pasado dejó sin ejecutar 44 millones, costumbres de política nacional.

A estos importes debemos sumar las inversiones en pago de becas (50 millones más este año), o los importes de los gastos en pago de las jubilaciones de los nueve millones de pensionistas, de ellos más de 109.000 en Ourense. Dato: la Seguridad Social sumo una cifra de empleó de 115.729 millones en el pago de las pensiones contributivas, equivalente al 9,9% del PIB en 2017. Una cifra en proceso de crecimiento.

La verdad España tiene que decidir que modelo de política social quiere aplicarse teniendo en cuenta que debemos al mundo más de 220.000 millones de euros, a lo que debemos sumar “la línea de crédito” que los socios europeos nos han aportado para salvar (rescatar) la banca, una parte al menos. Es una cifra que alcanza los 100.000 millones, aunque solo hemos usado una parte, más menos la mitad. El resto, por cierto, nos lo han dejado a cuenta “por si os hace falta para algún banco más”.

Como ven, el balance de las políticas sociales muestra crecimiento y el debate, como podemos ver,  es cómo financiar este modelo social en el futuro. El debate esta siendo la cuña de la ruptura del espíritu de la Unión Europea. Vemos como la llegada de emigrantes debilita la solidaridad del conjunto de los dirigentes europeos, y fomenta la mayor pesadilla del sistema los partidos nacionalistas extremistas que ven en la elevación de las fronteras una solución a casi todo.

Pero parar la emigración no va ser la solución a los problemas de paro (9% en Europa, 3,5% en Estados Unidos), de desigualdad social (en la Unión Europea el 20% que más gana consigue cinco veces más que el 20% que menos, seis veces más en el caso de España), ni va dar solución al problema de la vivienda en el territorio.

En mi más que humilde opinión el futuro de nuestras pensiones, de nuestros servicios sociales, de nuestra sanidad  o de nuestras becas pasa porque nuestra querida Merkel acepte los Eurobonos, para que todos nos financiemos baratos como Alemania y que seamos capaces de generar empleos de calidad y de cantidad en el bolsillo. Pero todo esto debemos hacerlo ya, vamos tarde.

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