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Arnoia recupera su torre del reloj como atractivo turístico

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Arnoia recupera su torre del reloj como atractivo turístico

El deterioro impide las visitas, que podrán realizarse tras la rehabilitación que asume Patrimonio

La Dirección Xeral de Patrimonio Cultural asume la rehabilitación de la torre del reloj de San Roque, en el Ayuntamiento de Arnoia. Se trata de una estructura que simboliza en este municipio los vínculos que mantiene con sus emigrantes en el exterior y las autoridades municipales quieren convertirla ahora en un referente de atracción turística, aprovechando el tirón que el termalismo tiene en esta zona en donde está ubicado uno de los balnearios Caldaria.

La torre, de 15 metros de altura asentada en una base de nueve metros,  se encuentra bastante deteriorada y por ese motivo cerrada al público, ya que según el alcalde de Arnoia, Rodrigo Aparicio, entraña un peligro para los visitantes, especialmente a la hora de acceder a la parte más alta en donde está la campana que tiene 1,20 metros de altura por 1 metro de ancho.

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Los técnicos de Patrimonio han realizado en estos días una inspección de la torre con vistas a la redacción del proyecto de rehabilitación, que de acuerdo con la memoria inicial encargada por el Concello, incluirá la limpieza de las fachadas de piedra y la reparación de las cuatro esferas, además será necesario reforzar la estructura metálica que sujeta la campana, que se encuentra muy deteriorada, asegurar las escaleras de caracol incrustadas en las paredes de piedra y colocar un nuevo pasamanos tanto en los tramos que transcurren por el interior de la estructura como los exteriores de acceso al balcón que culmina la torre. Asimismo, también será sustituida la puerta de acceso por una nueva y acorde con la estructura.

"Agora está pechada por seguridade, pois suporía un perigo visitala, sobre todo no tramo final da escaleira exterior que é desde onde se divisan unhas magníficas vistas", matiza Rodrigo Aparicio, quien considera que "unha vez rehabilitada poderá ser visitada e será un foco de atracción neste municipio".

La inversión prevista en la memoria inicial para esta primera fase asciende a 46.000 euros, si bien el proyecto de rehabilitación tendrá continuidad con una segunda intervención con la que se pretende recuperar el mecanismo antiguo del reloj, que con el paso del tiempo ha dejado de funcionar. En ese sentido, apunta el regidor municipal que la intención inicial del Concello era la de "expoñer a maquinaria nunha urna de metacrilato, pero Patrimonio mostrou o seu interese en reparala para que volva a funcionar, así desde logo, terá moito máis valor", aseguraba el alcalde.

Esa intervención se acometerá en una segunda fase del proyecto, cuya primera ejecución se sacará próximamente a concurso público con vistas a comenzar los trabajos entre enero y febrero del 2021, según lo previsto.

Por el momento, el reloj seguirá marcando las horas, pero con un sistema electrónico conectado a unos altavoces, que sustituyó el tañido original de la campana.

El reloj hace años que dejó de cumplir la función para la que fue instalado en el año 1931 y que tenía que ver con anunciar el horario de la distribución de las aguas de riego entre los vecinos del entorno. La idea partió de los emigrantes del Centro Arnoia de Montevideo, que quisieron hacer una contribución útil a sus vecinos. Las continuas disputas por los derechos del agua de regadío motivó a los emigrantes de Arnoia en Uruguay a poner en marcha el proyecto de construcción de una torre con reloj, que pusiera fin a las disputas. 

Rodrigo Aparicio mantenía en noviembre de 2019 una reunión con el conselleiro de Cultura e Turismo, Román Rodríguez, que se comprometía a financiar la rehabilitación.

Los trabajos incidirán en reforzar la seguridad para poder subir al balcón que culmina la torre.

UN SÍMBOLO QUE VINCULA AL CONCELLO CON LA EMIGRACIÓN

La Torre de San Roque es todo un símbolo que vincula a Arnoia con la emigración y un emblema de este municipio. El Centro Arnoia de Montevideo había destinado al 60% de sus ingresos a su construcción hasta que se daba por finalizada. En la obra se invirtieron 7.500 de las antiguas pesetas y la máquina del reloj junto con la campana habían costado 8.000 pesetas. En 1948 se colocaba una placa en la puerta en agradecimiento a los emigrantes.

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