Zona COB

A este COB le va la marcha (71-69)

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A este COB le va la marcha (71-69)

El cobista Balaban, ante el Huesca. (José Paz)
photo_cameraEl cobista Balaban, ante el Huesca. (José Paz)
Un triple de Óscar Alvarado a falta de 12 segundos permitió al equipo ourensano vencer al Huesca tras un partido de infarto y gran desgaste
COB 71-69 HUESCA

 

Respiración contenida, balón al aire y explosión de júbilo en el Pazo. En ese orden, que diría el bueno (o no) de Gareth Bale. Es la secuencia del triple de Óscar Alvarado. Frontal y decisivo. De perder a ganar. Un partido de los que hace las veces de un cardiograma. Para corazones a prueba de dramas. Tres puntos que permitieron que el Club Ourense Baloncesto superase al Huesca por 71-69 para ganarse seguir mirando hacia arriba. Este año no gusta lo fácil. Por lo que sea. Pero si la moneda cae de cara, parece que sabe mejor.

Porque los oscenses mandaron mucho y durante mucho tiempo. Las puestas en escena de los cobistas siguen estando en su "debe". Subidos a lomos del acierto exterior de Skara y Carter III, por momentos sorprendente, el Huesca tomó las primeras ventajas, cuanto menos, poco tranquilizadoras (7-17, m.6).

Tocaba mejorar en los dos lados de la pista. Balaban emergía una vez más como referencia en ataque, pero no fue suficiente para dejar de ir a remolque hasta el final del primer parcial (18-24).

Tras el primer parón, no hubo demasiada mejoría. Balaban se movía en punto por minuto (12 en 12) pero "hacer la goma" se convirtió en la tónica habitual (30-33, m.16). Incluso los locales llegaron a igualar, pero la última acción antes del descanso mantuvo en ventaja a los oscenses gracias al 39-41. Combate nulo.

Y si seguimos con términos de boxeo, el tercer cuarto se convirtió en un intercambio de golpes. De aciertos y de errores. Connor Wood y sus triples empezaron a reclamar protagonismo. Pero, ojo, que también sabe y puede anotar de dos. De esta forma, gracias a una canasta de Van Wijk, el COB se puso por delante por primera vez en el partido (49-48, m.25).


No se escapa nadie


Era el momento de intentar pegar el arreón. Las inercias de uno y otro así lo podía hacer pensar. Pero no. En seguida se vio que el triunfo, si llegaba, tendría que ser cocinado a fuego lento. Al menos, los ourensanos llegaron con dos puntos de renta, 54-52, al final del tercer cuarto.

Iba a ser el momento de los valientes. Lo que pasa que los dos que tenía el mayor acierto en el bando local, eran los que sufrían el mayor sesgaste. Balaban apenas tiene un relevo con la ausencia de Serrano, y Wood ayer se lo "curró".

Se necesitaban nuevos soldados para esta batalla. El Huesca tampoco iba sobrado. Eran dos supervivientes frente a frente que se plantaron en el cuarto de la verdad agarrados al partido. Ventaja de tres para uno, delantera por dos puntos para el otro. Así transcurrió buena parte del parcial. Vucetic, agazapado hasta el momento, surgió como referente visitante. Balaban (o lo que quedaba de él) siguió tirando del carro.

¿Aroma a prórroga? Sí. Más de uno lo pensó. Y así se llegó al ataque cardíaco hecho baloncesto. Skara y Ott, en cada bando, anotan un tiro libre de los dos que tenía. Ventana oscense, 68-69. Tiempo para dos posesiones. Alvarado marca, busca pero no encuentra. Decide lanzar el triple y la bola besa la red. El Pazo saca la tensión que llevaba acumulando 39 minutos y 48 segundos. Pero ojo, todavía había tiempo.

Los ourensanos conceden las dos faltas que podían hacer para comer tiempo al crono. El excobista Cárdenas busca un triple desde muchos metros para encumbrar al Huesca. Demasiados metros. No entra. El triunfo es el COB. Otro más entre el drama. 

Los nervios dejan paso a las sonrisas. A este equipo le va la marcha.