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El Banco de España en Ourense

La Región | 15 de noviembre de 2019

Fotografía publicada en Pueblo Gallego el 14 de junio de 1936. Es una instantánea del maestro Schreck, obtenida en el momento en que esa esquina era Fermín Galán con Basilio Álvarez. “Está solitario en el cruce de la mejor avenida de la ciudad. Una de las puertas, hacia el Orense del mañana”.
Fotografía publicada en Pueblo Gallego el 14 de junio de 1936. Es una instantánea del maestro Schreck, obtenida en el momento en que esa esquina era Fermín Galán con Basilio Álvarez. “Está solitario en el cruce de la mejor avenida de la ciudad. Una de las puertas, hacia el Orense del mañana”.
Al menos desde 1880 tenemos constancia en la ciudad de dos oficinas dependientes del Banco de España

A poco que pase el tiempo, las nuevas generaciones no sabrán de qué se habla cuando se cite una oficina bancaria; no quiero imaginar lo que pensarán cuando se hable del Banco de España... ¿quizás un lugar de asiento, con vistas increíbles? Antes de que eso ocurra intentaré recordar cómo fue su paso por nuestra ciudad, no sin recomendar de nuevo al admirado Luis Rivas Villanueva como fuente de gran interés para profundizar en la historia auriense, en este caso el libro "Banqueiros ourensáns na Restauración" (Ed. La Región 1990).

Al menos desde 1880 tenemos constancia en la ciudad de dos oficinas dependientes del Banco de España. La Comisión del Banco de España tenía sus oficinas en la calle de la Paz, número 13 (bajos del teatro) y la dirigía don Ignacio Sáenz, quien se encargaba de funciones comerciales principalmente; y la Delegación Oficial del Banco de España estaba en la calle San Miguel, nº 9 (?), bajo la dirección de don Estanislao Carreño, donde se gestionaba principalmente la recaudación de la contribución; para ello disponían de delegados en villas y pueblos importantes. (A Carreño le sustituyó en 1883 Juan Francisco Sanz, que la dirigió hasta la fusión; en ese momento pasó de delegado a jefe del Negociado de Contribuciones en la sucursal.)

En 1885 se decide fusionar comisiones y delegaciones. Para ello, en diciembre visita la ciudad el inspector del Banco don César Pascual, marcando las directrices; pero el proceso aun habría de alargarse durante casi un año más. En julio de 1886 se firma el contrato de arrendamiento con don Claudio Arias por el edificio situado en Progreso 45, próximo al Hotel Roma, Telefónica y Telégrafos (un lugar céntrico pero sin los inconvenientes de las estrechas callejuelas del viejo Ourense).

Permitidme una aclaración, o dos… Rivas en su libro apunta el edificio actual de la Diputación como el utilizado para las oficinas en 1886, lo cual no encaja con mis datos. La otra es que varios de mis colaboradores, entre ellos el fallecido Pastor Fábrega, me comentaron que el edificio de Progreso era propiedad de Perfectino Viéitez (propietario del Pazo de la Almuzara); seguramente tienen razón y en algún momento así fue, pero según el diario El Eco de Galicia de junio de 1885: “El 1º de julio podrán comenzar a trabajar en el nº 45 de la calle Progreso, propiedad de Claudio Arias”. 

Se nombra como primer director a Domingo Villamil Cueto, y éste, para asegurarse la colaboración del empresariado ourensano, ofrece el nombramiento de consejero a personajes de gran importancia en la provincia: Feliciano Pérez Bobo, Camilo Sáenz, Eduardo Macía y Manuel Pereiro Rey. A este último en algún momento también se le cita como director, pero no he podido confirmarlo.

 Finalmente, la apertura se produjo el 3 de octubre de 1886 con carácter de “provisionalidad”. Esas oficinas con poco más de cuatro empleados tuvieron que afrontar 44 años de servicio. Por ellas pasaron varios directores, entre ellos Francisco Riestra (aun hoy con arraigo en la ciudad) y el que más años ostento el cargo, Tomás Villanueva Mariscal, ferviente impulsor de la construcción del edificio que aun hoy disfrutamos en el Paseo.

A pesar de que las altas jerarquías del Banco hablaban de Ourense como una ciudad merecedora de unas oficinas “de gran empaque”, la inversión se hacía de rogar. Finalmente y por el empeño de Tomás Villanueva (cierto es que fue el que más años llevó la dirección ourensana… 1909-27), se autoriza la construcción. 

 Fue en enero de 1929 cuando dan comienzo las obras del palacete situado en la, de aquellas, calle de Vicente Pérez. El proyecto es de los arquitectos José Yarnoz Larrosa y Juan de Zavala Lafora, y la ejecución, de la constructora navarra Erroz y San Martín. El presupuesto final ascendió a 1.195.669,25 pesetas (con un cálculo de andar por casa entorno a los 2 millones de euros). Hay que destacar que los trabajos de carpintería y todo el mobiliario se encargo a la ourensana Casa Hermanos Rodríguez, y como era habitual no defraudaron. Además de su arte, utilizaron materiales como caoba de Cuba y piel natural (a buen seguro que la mayoría aun están en servicio). Un detalle que llama la atención es el escudo que preside la fachada, no es porque se hiciera con granito de Rante, sino porque se trata del escudo de la España Republicana que con buen criterio nadie tocó a pesar de los cambios del país.

Para la inauguración se hizo coincidir con la visita que el nuncio de su santidad, monseñor Tedeschini, realizó con motivo de la inauguración de las reformas del Monasterio de Oseira en agosto de 1930. En el acto, organizado por el director Nicolás Domínguez Rey, estuvieron presentes todas las personalidades locales. Y no me resisto a un apunte publicitario: toda la prensa encargada de cubrir la noticia destacó el “lunch” servido por la confitería pastelería ourensana Macarrillo, de don José González. En Ourense el “buen comer” siempre ha sido y será parte de nuestra identidad… ¡Ah! la comida de autoridades, en un restaurante muy “joven” La Mejicana... ¿os suena?

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