REPORTAJE

Jubilados con vocación de guías

Un horno comunal, para "fornadas" vecinales y las representativas del ciclo del pan para grupos, completa la ruta etnográfica puesta en marcha por la Asociación de Veciños de Puxedo, en Lobios.

Dos vecinos de Puxedo muestran los trabajos de la "malla" ante los universitarios de Santiago.
Dos vecinos de Puxedo muestran los trabajos de la "malla" ante los universitarios de Santiago.
Jubilados con vocación de guías

Una inyección de adrenalina fue lo que vivieron ayer los vecinos de Puxedo, en Lobios, en su estreno como promotores turísticos. La visita de un grupo de alumnos de la Universidad de Santiago, liderado por el profesor de Geografía Humana Carlos Ferrás, permitió que los lugareños se estrenasen en la promoción del patrimonio etnográfico después de años de trabajo para la puesta en valor de los espacios y edificios más significativos del núcleo, enclavado en las puertas del Parque do Xurés, declarado Reserva de la Biosfera Transfronteriza con el portugués Peneda-Gerês.

El autobús repleto de universitarios de la Facultad de Geografía e Historia llegaba puntual a la "Aira do Toco", donde les esperaban dos jubilados, Domingo Pérez y Perfecto Rodríguez, para iniciar la representación de la malla, en el ciclo de elaboración del pan que de forma altruista acaban de poner en marcha para grupos y escolares tras la culminación de los trabajos de construcción del nuevo horno comunitario y que forma parte, a su vez, del roteiro interpretativo inaugurado el año pasado. "Facémolo porque queremos, porque nos gusta promover todo isto, transmitir á xente nova como era antes a vida nos pobos", comenta Celsa Paz, una de las guías de Puxedo, mientras mostraba orgullosa las empanadas y "boroas" que iban a degustar con los universitarios.

Horno o carretera

Medio siglo han tenido que esperar los lugareños para volver a compartir una "fornada" comunitaria. El esfuerzo y la implicación vecinal ha permitido a esta pequeña aldea de montaña contar de nuevo con un horno comunitario. Después de que, a mediados de los años 60 del siglo pasado, tuvieran que vender el anterior para comprar la pólvora necesaria para la construcción de la carretera de acceso al pueblo, al que hasta entonces solo se podía acceder a pie o a caballo.

Estas y otras lecciones de vida, como la niñez truncada de los jóvenes emigrantes a Argentina, Alemania o Cataluña, o las largas noches de luna llena en la ruta del contrabando a Portugal a la búsqueda de café, se fueron hilvanando en una enriquecedora conversación intergeneracional. "E mentras que facían as mulleres?", preguntaban curiosos los universitarios. "Íamos ao monte a por carbón", contestaba Aurea Pérez, si bien rápidamente matizaba que la ardua tarea que obligaba a madrugar y andar varias horas por el monte, "só fíxena nun par de ocasións, porque erguerse cedo non era para min", bromeaba.

El itinerario guiado por Aurea, Esther, Pura, Celsa o Domingos o Perfecto, siguió por los "Curros da res", los antiguos corrales donde se cobijaba el ganado, las cuatro airas de mallar, los 28 hórreos de piedra y madera y el conjunto monumental de San Antonio, formado por la capilla, el peto de ánimas (de los mayores de la provincia), un antiguo palco de música y varios cruceiros. "Isto non é facer turismo de cartón pedra, é poñer en valor a cultura do noso medio rural, das vivencias dos nosos maiores e trasmitirllo ás novas xeracións. Estamos nun momento no que, se isto non se revaloriza e se recupera, nunha década desaparecerá", señalaba el profesor Carlos Ferras. Una opinión generalizada entre el alumnado, que subrayaba como "para entender o que está pasando hoxe, hai que entender o noso pasado", matizaba Rocío Toxo.

Molinos de mao

De su bolsillo, y acogiéndose a distintas subvenciones europeas, la Asociación de Veciños de Puxedo ha llevado a cabo la recuperación de los diferentes espacios para uso y disfrute de los visitantes y vecinos, los 20 que residen en el pueblo a diario y los casi 150 que se reúnen cada año en las celebraciones del 14 de agosto. Para ellos está pensado también el siguiente proyecto vecinal: la rehabilitación integral de la "Eira da Cruz" y de los molinos situados en el curso del río Mao, para así contar con los elementos representativos de todas las fases del ciclo del pan (siega, malla, moenda y fornada).