CRÓNICA

A Santiña de Seixomil, el milagro que no lo era tanto

En el año 1933, unos padres de la parroquia de Seixomil (A Bola) presumieron de una niña que pasó cuatro meses sin comer. Fue la exploración de un médico la que desmontó el "milagro".

Álvaro de Castro, con las actas que recogen la historia de A Santiña.
Álvaro de Castro, con las actas que recogen la historia de A Santiña.
A Santiña de Seixomil, el milagro que no lo era tanto

El poder del imaginario popular es ilimitado, tanto que traspasa generaciones. Aunque la historia se vaya desvirtuando hasta el punto de convertirse en leyenda, siempre tiene un poso de realidad. De un hilo así quiso tirar el doctor Álvaro de Castro tras una década atendiendo pacientes en las Urgencias del centro de salud de Celanova. Una frase: "Eu non como nadiña, como A Santiña de Seixomil". Escuchada una vez no llama la atención, pero si su pronunciación se repite en personas no relacionadas entre sí, es porque algo hay. Esa fue la conclusión que hace alrededor de un año le incitó a investigar a qué se referían los vecinos cuando hablaban de A Santiña.

Los documentos le llevaron hasta la aldea de Seixomil, en el Concello de A Bola, en 1933. Entonces, periódicos de diferentes puntos de España hacían referencia a una joven, Celsa Nogueiras, que llevaba cuatro meses de ayuno sin que eso provocase ningún tipo de reacción en su cuerpo ni en su estado de ánimo. No era el primer caso de inedia -que así se llama este ayuno voluntario a nivel científico- "milagrosa" registrado en Ourense ni en Galicia, pero pocos presumían de alargarse tanto en el tiempo. Según sus padres, lo único que recibía la joven, de 15 años, era un poco de agua con el que humedecían sus labios. Numerosos creyentes acudieron, incluso desde Vigo, a venerar el 'milagro', depositando su correspondiente limosna. 

Hasta ahí, el interés del caso no trasciende el campo del folclore, pero la historia de Celsa Nogueiras tiene interés médico y es por eso que Álvaro de Castro lo expuso la pasada semana en el XVII Congreso de la Sociedad Española de Historia de la Medicina. Tras cuatro meses de un ayuno estratégicamente iniciado el día de Corpus Christi, el doctor José Ramón de Castro -experto en tuberculosis- decidió explorar a A Santiña. Para ello, le aplicó la maniobra Aschner, ideada por el doctor austríaco con ese nombre en 1908. El procedimiento consistía en apretar los ojos del paciente, de modo que la frecuencia cardíaca se reduce y la reacción del cuerpo es la de vomitar. Para sorpresa del doctor y de todos cuantos creyeron en la historia de Celsa Nogueiras, de su estómago salió pulpo ingerido durante las últimas 24 horas. Llama la atención, además, que en aquella época se trataba de un alimento muy desprestigiado y consumido sobre todo por gente con pocos recursos.

La ciencia venció y marcó a la joven, que se marchó y pasó el resto de sus días en el País Vasco. Una simple exploración desmontó el cuento de unos padres que quisieron sacarse unas pequeñas ganancias aprovechando la supuesta fortaleza física de la menor de sus siete hijos. Pero Álvaro de Castro no quiere que la historia se entienda como "un timo o engaño". Para él, constituye una parte de "la chispa ourensana, un caso de adversidad frente al hambre". Lo que más llama la atención al médico es que el índice de analfabetismo de aquella época rondaba el 75% de la población, de modo que "la familia no conocía los otros casos de inedia de Galicia" y, por eso, "tiene mucho mérito la imaginación que le echaron". 

Así es cómo él lo entiende y cómo lo explicó en el congreso médico, celebrado en Sant Feliu de Guixols (Girona). Ahora, la historia de A Santiña ha quedado recogida en las actas del encuentro, traspasando el imaginario colectivo de A Bola y las publicaciones recogidas hace más de 80 años en los periódicos de la época al convertirse en caso de estudio científico.