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LEB ORO
Empieza a sonar raro. Hasta peligroso de asimilar. El COB parece haber roto con brusquedad con su pasado y dejar las siglas como único ejemplo de continuidad. Ha pasado en dos temporadas de mirar a los finales de temporada como agujeros negros sin pronóstico espacio temporal a recrearse en el desenlace dejando incluso lo mejor para el final. El ascenso de la temporada pasada es irrepetible e inolvidable pero la campaña actual sigue subiendo peldaños entre las más meritorias del club.
Que este equipo construido a la carrera y que estrenó una pretemporada express con un amistoso en Guimaraes al que no llevó ni camisetas juegue el play off de ascenso es para ponerse en pie en la ovación.
Tiene que haber muchas horas de trabajo detrás para conseguir una evolución que lo lleve desde coquetear con el descenso a jugar como los mejores. Capaz de ganar seis de los últimos siete partidos y acabar con el cartel al cuello de rival a evitar.
Han tenido que casar bien las dos partes. El cuerpo técnico tiene el crédito ganado. La plantilla se lo ha ido ganando semana a semana.
"Si discutiera con un jugador, nos sentaríamos juntos unos veinte minutos, hablaríamos del asunto y al final decidiríamos que yo tengo razón". Esa frase es de Brian Clough, el entrenador que ganó dos Copas de Europas con un equipo de casco, pico, pala y detalles de talento en el 79 y en el 80, el Nottingham Forest.
Pasan los meses y queda claro que algo parecido debe conseguir Gonzalo García de Vitoria con ju- gadores que pueden empezar mal, bien o regular pero que, y ahí está la clave, acaban siempre mejor de lo que empezaron. Y por otro lado jugadores con materia con la que trabajar o talento al que apostar.
Romario, aquel delantero que metía goles por decreto y generaba historietas nocturnas a diario, le dijo antes del primer partido de Liga con el Barcelona a Zubizarreta: "¿Me va a enseñar usted a meter goles?". Pues algo así pasará con Kapelan, Rivero, Rejón o Barreiro. La pizarra los puede situar pero luego la pelota sale de sus manos a la vez que el técnico se frota las suyas.
Así es este COB todavía sin coto. Puede variar las formas pero se empieza a acostumbrar a llegar al mismo final.
Ante el Prat empezó sesteando y cuando abrió un ojo fue para ponerse por delante y no dejar que el rival volviese a voltearlo. El técnico ajustó un par de tuercas y Kapelan puso la calidad. El rival aguantó y Rejón y Rivero lo tumbaron con la consistencia de quién se ha ganado las lentejas haciendo lo mismo en noches similares año tras año.
Un partido vibrante en un Pazo imponente. Reivindicación pública de un equipo que no quiere acabar la temporada y de una ciudad que ya no aguanta más sin la Liga que se merece. Ourense es de ACB y su equipo aspira a serlo por partida doble. Lo dicho, en pie.
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