VIGO

Desaparece un histórico de Gran Vía; el colegio San José de Cluny

Las máquinas derriban el antiguo Colegio San José de Cluny, levantado en 1931 y en cuyo solar el grupo Ballesol construirá una residencia para la Tercera Edad, para acoger a 110 mayores

Las máquinas, que hicieron un parón ayer, por las fiestas navideñas, trabajaron toda la semana.
Las máquinas, que hicieron un parón ayer, por las fiestas navideñas, trabajaron toda la semana.
Desaparece un histórico de Gran Vía; el colegio San José de Cluny

Tras 84 años en pie en plena Gran Vía, el emblemático edificio del Colegio San José de Cluny  ha sucumbido a las máquinas de demolición. La empresa Ballesol inició las obras de derribo a finales del mes pasado, al retirar la parte arbolada, si bien ayer las consecuencias de los trabajos eran totalmente visibles, sin apenas rastro de la fachada.

Ballesol levantará en el solar una residencia para la Tercera Edad, con 110 plazas, tras hacerse con el inmueble, después del malogrado proyecto del exfutbolista Valery Karpin, que derivó en la subasta del mismo, acabando en manos de la Sareb. 

Las reformas educativas obligaron en 1992 a la orden religiosa a buscar otro espacio. En el año 2000, se inauguraba el nuevo centro en la carretera provincial, dejando el que fuera el primer edificio de la Gran vía, a la espera de resolverse el conflicto urbanístico suscitado.

Finalmente, tras pasar a manos de la promotora Ballesol, el Concello daba el año pasado permiso para el derribo. La decisión generó ciertas protestas de quienes  reivindicaban mantener el inmueble, que  llegó a ser candidato a edificio de Bien de Interés Cultural, pese a la modificación del uso. E incluso derivó en una petición vía change.org, que tampoco llegó a fructificar. La demolición tiene un coste de 65.000 euros y se ha prolongado durante dos meses. El nuevo proyecto comienza así  con el año 2016, cuando se levante el edificio concebido como residencia.

En concreto, la promotora construirá el centro con una superficie edificada de 4.600 m2, repartidas en cuatro plantas, tres más un bajo. 

El proyecto además prevé instalar un parking de 40 plazas y el plazo estimado es de 18 meses, con lo que se espera que pueda estar funcionado a mediados del año 2017, si las obras siguen al ritmo previsto.

La nueva residencia de Vigo se convertirá en la tercera del grupo en Galicia, donde tiene centros en el municipio coruñés de Oleiros y en el de Poio.