REPORTAJE

Coplas contra el olvido

Un grupo de usuarios de la residencia Nuestra Señora de Villanueva, en Allariz, cuenta con un variado repertorio de coplas que aprendieron en ferias y que ahora comparten en el centro, perteneciente a la Fundación San Rosendo.

Coplas contra el olvido

Un hilo musical de fondo sirve de guión a Rosalía Iglesias, de 82 años, para recordar cómo empezaba una copla que su madre le enseñó cuando era niña. "No te acuerdas del pañuelo granate/ que de novio te lo regalé/ dámelo si no tienes roto/ que en tu nombre yo lo romperé", recita esta usuaria de la residencia Nuestra Señora de Villanueva, en Allariz, perteneciente a la Fundación San Rosendo. "Esta copla é moi velliña. Aprendeuma a miña nai, Isabel Rodríguez. Non sei como se me lembra aínda!".

Después de una breve pausa, su compañera Mercedes Fernández se anima a seguir recitando. Lo hace con una copla sobre la vida de una joven de Barcelona, ciudad en la ella trabajó durante 11 años como auxiliar. "En un pueblo de Barcelona/ allí una joven servía/ y como era tan hermosa/ el señor la perseguía/ con mimos y dulzuras/ hacerla suya logró/ y nació un niño que era más que un sol/ le compró un piso...". Hace un receso. "Es muy larga".

Mientras ellas cantan, ellos escuchan con atención las letras de las composiciones poéticas, aunque reconocen su timidez para poner a prueba sus cuerdas vocales. "Nunca fun de cantar coplas", dice Luis Gallego, sin evitar reírse. Él prefiere contar su experiencia en la emigración. "Era moi duro. Había que traballar moito e gañar moi pouco. Daquela, se facías para comer ía a cousa tirando". 

Con 12 años, Luis fue a Castilla a ganarse la vida en la siega. "Os homes segaban e nós atabamos o trigo. Houbo veces que caín ca fame. Tiveron que abrirme a boca cunha culler e meterme pan mollado. En todo o verán gañaría uns 40 pesos". 

Por las venas de Leandro Cid, otro usuario, fluye sangre fútbolera. Es hermano de Carriega. "¡Ese sí que era entrenador...!", destaca. Leandro hizo la mili en Jaca. "Allí me fichó el equipo de Jaca. Jugué por toda la provincia de Huesca y parte de Zaragoza".

Recuperar la cultura popular es uno de los objetivos de la Fundación San Rosendo. "Nesta residencia, temos usuarios que cantan cancións. Lémbranse delas que é unha pasada", indica la animadora, Mar Fernández Soto. Además, organizan jornadas intergeneracionales con los alumnos del instituto de la villa. "Foi na praza do Eiró. Os cativos preguntábanlle como era a vida na emigración e eles moi gustosos contáronlle o que viviron".

La actividad se enmarca dentro del proyecto Experiencia activa, una iniciativa de la Fundación San Rosendo y que cuenta con el apoyo del diario La Región e Inditex.