REPORTAJE

El muchacho Manoliño vuelve a Benposta

Se hizo funambulista a los 16 años en la Ciudad de los Muchachos, cuando le retiraron la beca con la que había llegado de Guinea. Nguema es un referente cultural en su país y vuelve a Galicia para contar su historia

Manoliño Nguema, con su mono Tobías, posa para pedir colaboración a través de crowfunding para terminar de grabar el documental sobre su historia vital.
Manoliño Nguema, con su mono Tobías, posa para pedir colaboración a través de crowfunding para terminar de grabar el documental sobre su historia vital.
El muchacho Manoliño vuelve a Benposta

"Doce niños guineanos estudiarán en la Ciudad de los Muchachos de Orense. La estancia será de tres o cuatro años". El cronista de La Región desconocía entonces, en 1969, que el viaje sería mucho más largo. Manoliño Nguema es uno de aquellos niños, que llegó con 13 años a Ourense "para vivir como Dios"; así veía a los médicos de su país que se formaban en España. Pronto olvidó ese sueño y las circunstancias le hicieron funambulista en el circo del Padre Silva. Manoliño Nguema, referente cultural en Guinea, tardó en volver a su tierra. Más de lo que le gustaría. Con 60 años, visita Galicia para grabar el documental de su vida. Un relato en el que las cuerdas del espectáculo no siempre estuvieron tensadas.

La ilusión del circo
Frente al Concello, el grupo de muchachos durante un espectáculo.Materia reservada: ley franquista que censuró las informaciones de Guinea en España durante diez años. Para Nguema, una década sin saber nada de su familia. Aquella que le había mandado a España para estudiar. "No puedo olvidar ese viaje. Cuando te dan una beca desde tan lejos era una gran ilusión. Fuimos los primeros becados de la República de Guinea Ecuatorial en ese tiempo". El grupo de los doce, el que tuvo que adaptarse a los primeros "imposibles". "En 1972, el gobierno de Guinea nos retira la beca. Gracias a la Ciudad de los Muchachos pudimos seguir estudiando. Lo que hicimos fue adaptarnos a Benposta, a ser gallegos. Y la ilusión del circo nos enganchó".

Silva, padre a la fuerza
El fundador del oasis educativo de la Ciudad de los Muchachos, conocido en todo el mundo, se convirtió en un padre para muchos de los niños que llegaban a su escuela. "No solo espiritual, es el padre que tuvimos después de once años sin saber nada de Guinea. No fue bastante duro, fue muy duro". 
Manoliño Nguema se dio cuenta de que aquello no era vivir "como Dios", como los médicos que veía de niño en Guinea. Fue en 1976, tras la última gira por Asia. "La más importante de mi vida. Viajamos por Tailandia e Indonesia y luego incluso terminamos en Australia. Duró dos años y fue la última, porque yo ya había aprobado la Selectividad. Entonces me matriculé en Medicina en la Universidad de Santiago de Compostela. Duré un año, me decepcionó. Empecé a estudiar mimo, teatro y a hacer espectáculos. Los fines de semana bajaba a Ourense y colaboraba como profesor en la Escuela de Circo".
El ímpetu con el que habla de la gira más importante de su vida es el mismo con el que recalca que fue la última. Aquello del funambulismo fue una salida de emergencia desde el principio.

La verdadera vuelta a Guinea 
No regresó "tres o cuatro años después". Manoliño Nguema volvió a su tierra en los noventa. "A partir de 1979 empiezo a pensarlo y a prepararme, porque ya se habían reestablecido las relaciones diplomáticas entre España y Guinea. Yo tenía claro que venía para formarme y volver, no eramos migrantes. Lo que aprendimos era para llevarlo a nuestro país". El muchacho de los 13 años de Benposta tenía 43 cuando pisó suelo guineano. Con fuerza, con la cuerda más tensada que nunca. "Me encontré con un país que no tenía nada a nivel cultural. Empecé a meter todo lo que sabía. Creamos una escuela de circo en Malabo y talleres de teatro. Incluso mandé a chicos a estudiar fuera gracias a unas becas".

"Os vellos non deben de namorarse", de Castelao, fue la primera obra que dirigió en Guinea. "Africanizada, aunque vellos hai en todas partes e en calquera queren namorarse. Yo soy gallego de cultura y ese era el teatro que sabía". De Castelao dice "imitar su humor", ese con el que escribía en una revista del centro cultural hispanoguineano. Como "Manoliño" firmaba Marcelo Ndong y así lo encontraron los integrantes de Waka Films, que grabarán, si el crowfunding lo permite, el viaje documental de Nguema a su otra tierra, Galicia. 

"Voy a pedir a los gallegos que vuelvan las becas"

cronicaaaa_resultComo Marcelo Ndong, cientos de niños llegaban cada año a Benposta para  formarse en la Ciudad de los Muchachos  gracias a las líneas de becas que España estableció con otros países como Guinea. "Las familias tenían interés en que nos formásemos, no importa a donde nos mandaran. Pero siempre para volver con lo aprendido. En el circo no perdíamos los estudios porque llevábamos profesores y nos examinábamos en las embajadas". Gracias a la formación recibida, regresó a su tierra y montó la primera escuela de teatro en la capital del país, Malabo. Tiene un último sueño compartido con los impulsores del documental sobre su vida: reactivar las líneas de becas que ya existieron una vez entre España y Guinea: "Mi sueño es que los niños se formen. Voy a pedir a los gallegos que nos consigan estas becas. Solo pude conseguirlo una vez, gracias a apoyo privado. Aquel chico que mandé a estudiar fuera es hoy la persona más importante del teatro que tenemos en Guinea". Habla de uno de sus alumnos, que dentro del proyecto de Waka Films le acompañará en una obra de teatro sobre su historia  y que se representará en Santiago de Compostela el próximo 15 de diciembre:  "Me gustaría representarla en Ourense".