REPORTAJE

Postales desde la residencia

La Fundación San Rosendo convoca todos los años un concurso de postales en el que participan todas sus residencias. La creación de los miembros del centro San Antonio, situado en Beariz, ha sido ganadora de un accésit

Foto de familia de los miembros de la Residencia San Antonio con la decoración navideña.
Foto de familia de los miembros de la Residencia San Antonio con la decoración navideña.
Postales desde la residencia

Las tradiciones navideñas se suceden en todos los hogares durante la época del año que acaba de concluirse. La gran familia que componen los más de 30 miembros de la residencia San Antonio de la Fundación San Rosendo (Beariz) no son una excepción, sabiendo crear y cuidar de sus tradiciones. Desde la Fundación convocan cada año un concurso de postales navideñas, que mantiene intacta la nostalgia de otros tiempos. En la morada de los mayores de Beariz nunca han perdido la costumbre de felicitar la Navidad como antaño y no falta nunca su participación en el certamen. Al igual que ocasiones anteriores, su afán y maestría a la hora de confeccionar su felicitación les ha hecho ganadores de un accésit en el concurso navideño,que ganó la residencia para personas con discapacidad de Santa Cruz de Arrabaldo.

La postal que presentaron parece, en conjunto, un gran mosaico de colores cuyo protagonista principal es el portal de Belén. "Entre todos, tentamos que a nosa felicitación fóra ó máis creativa posible e, terminou semellando unha vidrieira", explica la encargada de la residencia, Dolores Rodríguez. El proceso de elaboración fue la parte más compleja e implicó mucho trabajo por parte de la educadora y las auxiliares, teniendo presente, en todo momento, la opinión y las preferencias de los residentes. "En primeiro lugar, fixemos o debuxo, a continuación perfilámolo usando serrín. Fomos ata o aserradeiro para conseguilo e, despois pintámolo nós. Logo recheamos todas as 'celdiñas' que compuñan o deseño con moito coidado e cada unha dunha cor", detalla la educadora, Marta Villanueva. 

Pero, el correo navideño todavía tiene más trabajo en Beariz. A mayores, de la postal presentada a concurso, todos los residentes elaboran una que envían a sus familias. "Cando estás facendo unha cousa con ganas e ves que gusta a xente, a verdade e que se contenta un", apunta sonriendo la residente María Pavón sentada al lado de su tocaya María Fernández. Cuando uno las escucha comparte su entusiasmo. A María Pavón le encantan las manualidades. "Axudei a debuxar a flor de Pascua da postal que enviamos ós familiares. Despois recortámola e pegámoslle un pomponciño dourado", comenta sonriendo. Sin embargo, su compañera María Fernández prefiere ver la televisión. "Eu estiven en Suiza e traballei moito pero agora xa somos un pouco nugallás", comenta mientras suelta una carcajada. No duda en demostrar el mérito que tiene el trabajo de los residentes. 

BEARIZ (RESIDENCIA SAN ANTONIO). 21/12/2017. OURENSE. Reportaje de experiencia activa de la Fundación San Rosendo, donde las trabajadoras hacen manualidades (postales, belén, adornos navideños) para los ancianos y ancianas en su residencia de Beariz. FOTO: ÓSCAR PINAL

Aquí todos son amigos, y no tarda en llegar una compañera que señala los árbolitos de papel que decoran las mesas de la sala. "Fíxate, non lle falta nin un só detalle, se ata lle puxeron un colar a modo de cinta de Nadal. E eu e máis o resto non temos un colar, podédelo crer?", señala con pillería mientras guiña un ojo. Julia Táboas Balboa ayudó a hacer los árbolitos y explica con esmero cómo doblaron las páginas de las revistas que suelen leer para conseguir dar forma a la manualidad, que luego pintarían con espray verde. 

No falta el Belén ocupando buena parte del pasillo, aunque la auxiliar Marina Verdeal y Dolores, las encargadas de hacerlo, afirman que "este ano é moi pequeno en comparación con outras ocasións". Sin embargo, no faltan los pueblos de la zona, ni el castillo de Herodes, tampoco un tendal de ropa colgado de unas palmeras. Porque aquí "todo é caseiro", como dice Marina.

En la residencia, tampoco puede faltar el turrón. El señor Manuel bien lo sabe, puesto que "o seu amor" la auxiliar Rosa se lo lleva todos los días del año, para endulzarle la vida.