EN OURENSE

Emigrantes ourensanos cuentan su experiencia: recuerdos de una maleta

La idea de buscar una vida mejor llevó a muchos gallegos a dejar atrás su hogar y a sus seres queridos. Los miembros de la residencia Nuestra Señora de Villanueva de la Fundación San Rosendo en Allariz cuentan su experiencia. 

Leandro Cid, Camila Iglesias y Eloisa Gallego, mientras conversan sobre sus memorias.
Leandro Cid, Camila Iglesias y Eloisa Gallego, mientras conversan sobre sus memorias.
Emigrantes ourensanos cuentan su experiencia: recuerdos de una maleta

Unas pequeñas maletas con lo imprescindible para emprender una nueva vida, cientos de recuerdos "da terriña" que los vio nacer y la promesa de regresar junto a sus seres queridos conformaron, en numerosas ocasiones, el ligero equipaje de todos aquellos gallegos que, un día, se vieron obligados a emigrar. En la residencia Nuestra Señora de Villanueva que la Fundación San Rosendo tiene en Allariz hay un grupo de usuarios que partieron dispuestos a emprender una vida mejor y, ya de vuelta a Galicia, todavía atesoran numerosos recuerdos.

Sentada en su butaca granate, Eloisa Gallego, de 95 años, desempolva y comparte sus "lembranzas". "Emigrei coa idea de ir a Alemaña en autobús, acompañada das miñas irmás, cuñadas e unha tía. Nunca antes sairamos de aquí, non levabamos contrato, e tivemos que apearnos en Bélxica, soas e sen saber o idioma". Así comienza a relatar su historia mientras mantiene la mirada en el gran ventanal con vistas al casco viejo de Allariz. Sería en Bélgica donde pasaría trabajando los siguientes trece años. Sol y Alberto, que así se llamaban sus patrones, hablaban seis lenguas por lo que siempre se comunicó con ellos en español. Sus quehaceres incluían planchar la ropa, coser, limpiar y atender al teléfono. "Cando os patróns saían a facer algún recado deixábanme a min as chaves e eu encargábame de coller as chamadas. Todos falaban en francés menos eu, polo que aprendín de memoria a seguinte frase: 'Señora ou señor, neste momento os patróns non están, se fai o favor de deixarme o seu número dareillo cando cheguen', e limítabe a repetila", cuenta entre risas.

Su compañero Leandro Cid, de 92 años, continúa siendo todo un galán con las mujeres, fue miembro de un coro y aún le encanta cantar. Hizo la mili en Jaca (Huesca). De allí conserva muy buenos recuerdos de sus pinitos como futbolista y de las novias que tuvo en su juventud. Eso sí, "finalmente casei coa moza máis guapa de Allariz", se apresura a afirmar. Desde la Fundación San Rosendo intentan que los usuarios mantengan vivos los recuerdos y anécdotas de otras épocas con el fin de conservar activa su memoria y capacidades cognitivas.

El amor hizo que Marisa Canosa, natural de A Coruña, formara su familia en Allariz. Mientras su marido estaba fuera ella se encargó de criar sola a sus hijos. Pronto se hizo famosa en el pueblo por el cariño con que regentaba su tienda.

Cerca de ella está sentada Camila Iglesias, de 84 años, que aprovecha cualquier pausa en el discurso de su compañera para hacer gala de su humor y pillería. Ella, natural de A Merca, se fue para Alemania con 32 años. "Xa se fóra moita xente antes e todos coincidían en dicir que alí case se podía ir pola rúa e darlle patadas os marcos. Entón nós fomos a ver se pillabamos algún", así expone los motivos que la llevaron a dejar atrás su hogar durante 17 años. "Cando marchei non sabía nada de alemán, que ía saber? Podíanme dicir: 'ti es parva', que eu respondía: 'sí, sí'. Era a primeira palabra que che saía", comenta. "Así era como íamos polo mundo adiante, é o que diga outra cousa conta mentiras porque a verdade é que tivemos que pasar moitas", concluye categóricamente.