ENTREVISTA

Luis Soria Montero: “Miguel Ángel era el mejor embajador de Ourense en Madrid”

Ex jugador, ex entrenador y ex directivo de fútbol, hablar de Luis Soria es explicar la esencia del fútbol en la provincia de Ourense

Luis Soria, en el local de la Asociación de entrenadores, Afiador.
Luis Soria, en el local de la Asociación de entrenadores, Afiador.
Luis Soria Montero: “Miguel Ángel era el mejor embajador de Ourense en Madrid”

A Luis Soria hay que tratarlo de señor, por cortesía y de don, por los galones que tiene adquiridos y reconocidos después de más de 60 años ligado al deporte. Para nadie en el fútbol ourensano puede pasar desapercibido un hombre que ha sido jugador, entrenador, secretario técnico o delegado en, como él mismo dice, "todas las esquinas que tiene esta provincia". 

Nombrado y elogiado también en la reciente Gala Ourensanía porque, entre sus muchos méritos, suyo fue el descubrimiento del premiado, el ex portero del Real Madrid y de la selección española, Miguel Ángel González Suárez.

¿Recuerda el día don Luis?

El día exacto no, pero casi.

Pues venga, cuente.

Cuando lo conocí él tenía 15 años y estudiaba en el colegio Cisneros. Por aquel entonces yo entrenaba un equipo bastante bueno que era la Agrupación Deportiva Couto, en Tercera División. Teníamos de portero a Suárez, que era un gran portero, pero necesitábamos un portero suplente y fichamos a Miguel Ángel.

¿Cómo surge ese fichaje?

De casualidad me dio por ir a ver un partido de baloncesto y en vez de fijarme en los que más encestaban me fijé en los que mejor cogían los rebotes y daban los pases y ahí este muchacho me maravilló. Además, saltaba como un bicho. No es casualidad que le llamaran 'El Gato'. No era muy alto y estaba un poco gordito, pero saltaba por encima de todos los demás.

Y se lanzó, ¿no?

Bueno, me acerqué tímidamente y le dije si le gustaría probar el fútbol y venir a entrenar con nosotros.

¿Cómo lo convenció?

Lo engañé un poquito. Le dije que teníamos un portero muy bueno, que había sido de los mejores de España, pero que estaba ya un poco mayor y que estábamos pensando en sustituirlo.

Al final no lo engañó.

En aquellos tiempos era muy complicado encontrar porteros y mucho menos para la Tercera División, que no era la Tercera de ahora, era una liga mucho más fuerte. Sinceramente, no encontraba ningún portero que me gustase hasta que  vi a Miguel Ángel.

¿Tardó mucho en debutar?

El 13 de marzo de 1967.

¿Se acuerda de la fecha exacta?

Era un partido oficial que jugábamos contra Club Deportivo Ourense en el campo de O Couto y tuvo la suerte de que se lesionó Suárez tras un golpe con Manolito Conde. Salió Miguel Ángel e hizo un partido fabuloso. Aquel partido acabó 2 a 2 con una falta directa de Leardi en el último minuto y al día siguiente Club Deportivo Ourensse ya quiso ficharlo.

Pero no se lo llevaron.

Se pusieron en contacto con nosotros y nos dijeron que estaban muy interesados en ese jugador. Nosotros éramos un club muy humilde porque las migajas económicas que se daban entonces se las llevaba todas precisamente Club Deportivo Ourense. Éramos un club de barrio y le pedimos 250.000 pesetas (1.503 euros) por Miguel Ángel (dice con cierta sorna).

¿Era mucho dinero señor Soria?

Bueno, estamos hablando del año 67. Era dinero.

¿Y que pasó?

Nos dijeron que era mucho dinero e incluso nos acabaron diciendo que se lo teníamos que dar gratis, que era un jugador ourensano y que no nos había costado nada. Con mucha educación les dijimos que lo sentíamos mucho, pero que nos estábamos de acuerdo y que se quedaba donde estaba.

Y nunca llegó a jugar en Club Deportivo Ourense.

Nunca. Nosotros teníamos un directivo que se llamaba Antonio Ruchi y le pedimos si hacía el favor de llevar al jugador a Madrid a hacer una prueba porque ya entonces lo estaba siguiendo el secretario técnico del Real Madrid, Miguel Malbo. Le salió tan bien que ya no le dejaron volver a Ourense sin firmar el contrato.

¿Y pagaron?

Ni negociaron. Firmaron a Miguel Ángel y al momento nos mandaron a nosotros las 250.000 pesetas.

Una pena no haberle pedido 500.000, señor Soria.

Bueno, tampoco hay que ser tan egoístas (se ríe). Nosotros con esas 250.000 pesetas ya bailábamos en la punta del pie. Era mucho dinero para un club como el nuestro. Nos vino al pelo.

¿Cuánto pasó de un posible fichaje a otro?

Miguel Ángel fichó por el Real Madrid en el 68. Estuvo casi un año más con nosotros.

Lo que vino después ya es más conocido, ¿verdad?

El primer año Miguel Muñoz (entrenador del Real Madrid) lo mandó al Castellón y allí estuvo solo una temporada. Luego ya volvió al Real Madrid y estuvo 18 años, fue internacional (dice con orgullo) y personalmente creo que en España, dentro de los porteros, fue de lo mejorcito. Voló muy alto después de salir de aquí, pero además era el mejor embajador que podía tener Ourense en Madrid.

¿Usted lo fue a ver alguna vez?

Muchas veces. En cuanto tenía la oportunidad de ir a verlo jugar a Vigo o A Coruña ahí estaba yo. Era un enamorado suyo. Como lo fui antes de Manolo Tomé, de García Blanco o de Montenegro, que también pasaron por esa escuadra mía. Soy un privilegiado, he tenido jugadores buenos a mis órdenes. 

Los elogios deportivos a Miguel Ángel González Suárez son habituales. Luis Soria también lo hace, pero insiste mucho más en lado más personal del ex portero del Real Madrid.

¿Cómo era Miguel Ángel fuera del campo, don Luis?

Se cuidaba a un nivel que no era habitual en esos años. Se iba para casa y no hacía nada que no debiese hacer un deportista. No lo vi nunca ni tomar un vaso de vino ni fumar un cigarrillo. Era una persona tan seria y tan formal, que ni anécdotas suyas puedo contar. Acababa el partido, se iba para casa y no le veías el pelo hasta el siguiente entrenamiento.

Se nota que usted le tiene mucho cariño.

Bueno hombre, nos queremos y nos apreciamos, es lo normal. Aún hace poco que coincidimos en una cena, nos saludamos y nos dimos un abrazo.

Entonces en la Gala Ourensanía también se emocionaría un poco, ¿no?

Fue un acto muy bonito y todos los homenajes que se hicieron son muy merecidos, pero mire la cantidad de gente que había que casi ni tiempo tuve de darle un abrazo. 

¿Después de salir de Ourense mantuvieron el contacto?

Claro. Además, cuando viajábamos con CD Ourense a Madrid nos recibía él. Cuando dejó de jugar, a los 36 años, estuvo seis más como delegado del equipo y luego todavía pasó a ser el responsable de la ciudad deportiva del Real Madrid y cuando íbamos nos trataban siempre de maravilla. Era el mejor embajador que podía tener Ourense en la capital.

¿Alguna vez vio en Ourense a algún portero que se le pareciese?

En el Agrupación Deportiva Couto tuvimos a 'Polaco' por ejemplo, que lo acabó fichando el Castellón precisamente. Aquí en Ourense hubo buenos porteros. Estuvo Varandela, que ahora tiene una autoescuela, estaba Camporro y alguno más.

Y Suárez claro, al que le quitó el sitio Miguel Ángel.

Antonio Suárez Garrido. Ese ya era de otro nivel. Era muy bueno. Era primo de aquel famoso portero que se llamaba 'Pita' y que llegó a jugar en el Atlético de Madrid. Vive ahora en Allariz.

¡La de jugadores que habrá visto usted!

Fíjese que el 30 del mes pasado cumplí 83 años. Después de la Agrupación Deportiva Couto pasé a Club Deportivo Ourense, porque llegamos a un acuerdo para ser filiales y pasamos a ser Atlético Ourense. Estuve 19 años seguidos en Club Deportivo Ourense y después estuve en el Ribadavia Atlético, en el Celanova, que jugamos la Copa del Rey...

¿Cómo es eso?

La Copa del Rey con el Sporting Celanova, como se lo cuento. Fue en Malgrat, en Barcelona. Tuvimos que ir en avión... La historia es muy larga y yo tengo para contar y contar.
Impresionante 

Fueron 60 años seguidos con el fútbol ourensano. Nací en Ourense y nunca salí de Ourense. Creo que no hay una sola esquina de Ourense en la que haya habido fútbol en la que no estuviese yo. Estuve en el Verín, en el Cortegada, en el Moreiras, en el Maceda... prefiero no seguir porque no quiero olvidarme de alguno y quedar mal.

¡Menudo historial!

Está mal que lo diga yo, pero si saco papeles... Sin ir más allá le digo que me impusieron la medalla de plata de Previsión (Instituto Nacional de Previsión) y la insignia de oro al mérito deportivo que me la impuso el ex seleccionador nacional Vicente del Bosque en un acto muy bonito en A Coruña.

¿Y todo eso, cómo afición?

Claro. Estuve 50 años y 25 días trabajando en la Seguridad Social en Ribadavia y en Ourense y al mismo tiempo 20 años dando clases de gimnasia en el psiquiátrico de Toén. Luego vino la ley de que no se podían tener dos trabajos oficiales y tuve que dejar lo de Toén porque en lo otro era donde tenía los trienios.