SALUD

El deporte, entre el intercambio y la buena convivencia: la amistad

Las relaciones personales nacen del apoyo o de compartir momentos duros o de debilidad. La amistad en el deporte nace sin querer y se estabiliza con las rutinas deportivas

Dos personas viendo el atardecer después de una jornada de deporte acuático.
Dos personas viendo el atardecer después de una jornada de deporte acuático.
El deporte, entre el intercambio y la buena convivencia: la amistad

No solo a través de Facebook puedes crear una red. El deporte ayuda a establecer auténticos vínculos sociales: el concepto de amistad.

La amistad en el deporte es algo que no se puede explicar, nace sin ser plantado o siquiera por el deseo de que aparezca. Tiene el sello de la perdurabilidad gracias a ello, nadie pide que se forme, solo nace ante nosotros y crece de forma repentina un sentimiento de afecto sincero capaz de hacernos sentir casi hermanos.

Es la forma en que comienzan muchas de nuestras relaciones ligadas al deporte, se estrechan los lazos con nuestros compañeros de ruta, de entreno y de fatiga. Nos conocemos, son muchas horas de entreno, sabemos en todo momento, con tan solo una mirada o un gesto, como se encuentra tu compañero. Es en ese momento cuando una palmada o un simple ¡“Vamos”!, hace que saques fuerzas para seguir adelante, pues sabe que nunca está solo.

Así es la amistad, que se genera dentro y sigue fuera de competencia, quizás porque nos sentimos identificados en el otro, le vemos sufrir por mantener el ritmo y aunque queramos pasarlo nos apiadamos de su momento. 

Todos tenemos nuestros días buenos o malos, minutos donde explotamos de euforia y minutos donde nos arrastramos sin fuerzas, la alegría de sentir lo mismo ante la línea de salida y el orgullo de una nueva meta alcanzada.

Solo quienes estamos dentro sabemos de lo que hablo. Y nunca tenemos que olvidar que la amistad está por encima de cualquier rivalidad o tiempo.