La borrasca Nils pone en alerta roja varios ríos de la provincia de Ourense: avisos e incidencias

CASI UN MES DE TEMPORAL

La borrasca Nils eleva el caudal de varios ríos en Ourense: el Sil entra en alerta roja en O Barco y el Miño supera los 7 metros, con avisos e incidencias en la provincia.

Publicado: 12 feb 2026 - 09:24 Actualizado: 12 feb 2026 - 10:39
La crecida del río Sil en O Barco (izquierda) y la del Arnoia en Baños de Molgas (derecha)
La crecida del río Sil en O Barco (izquierda) y la del Arnoia en Baños de Molgas (derecha) | José M. Cruz | Miguel Ángel

La borrasca Nils continúa dejando intensas lluvias en la provincia de Ourense y mantiene en máxima vigilancia a numerosos municipios por la crecida de los ríos. Las precipitaciones persistentes de las últimas horas han provocado un notable aumento de los caudales, situando varios puntos en alerta roja y naranja y obligando a extremar las precauciones.

El río Miño, a su paso por la ciudad de Ourense, ha vuelto a superar la cota de los 7 metros, lo que lo mantiene en nivel de alerta naranja. La crecida es visible en distintos tramos urbanos, donde el agua ha anegado zonas próximas al cauce, como el Paseo de Las Ninfas, y obliga a mantener cerrados paseos fluviales.

En la misma situación se encuentran otros ríos de la provincia. El Arnoia, en el municipio de Arnoia, el Avia en Ribadavia (con la desembocadura del Miño en dicho río en alerta roja) y el Limia en Ponteliñares permanecen también en alerta naranja, tras experimentar un incremento significativo de su caudal. En varias de estas localidades se han registrado balsas de agua en carreteras secundarias, fincas agrícolas parcialmente inundadas y cortes preventivos en caminos próximos a las riberas.

Alerta roja en O Barco

La crecida del río Sil
La crecida del río Sil

La situación es especialmente preocupante en O Barco de Valdeorras, donde el río Sil ha sobrepasado el nivel de alerta roja por primera vez desde el inicio del temporal. El caudal ya se aproxima a la altura del paseo del Malecón, una de las zonas más sensibles ante las crecidas.

La provincia de Ourense afronta el desenlace de un ciclo hidrológico histórico bajo máxima presión. Tras semanas de frentes atlánticos y con los suelos completamente saturados, la borrasca Nils golpeó con fuerza la red viaria, dejando cortes de carreteras, vecinos sin luz y bajos y garajes anegados.

Carreteras cortadas

La actualización de las 10:30 de la DGT informa de hasta tres carreteras cortadas en la provincia de Ourense:

  • OU-0305, en Ribadavia
  • OU-1011, en Queizas
  • OU-1114, en O Mosqueiro

Incidencias del miércoles

El incidente más grave se produjo este miércoles en la A-52, donde la caída de un árbol obligó a cortar durante más de dos horas la autovía en sentido Vigo, entre Melón y A Cañiza, provocando largas retenciones. A ello se sumó el hundimiento de la OU-0306 en Faramontaos (Carballeda de Avia), que obligó a su cierre total y complicó la conexión entre Ribadavia, Carballeda y Avión.

También permanecen cortadas la OU-0305 (Ribadavia-Arnoia), la OU-1011 en Oímbra y la OU-1114 entre Mosqueiro y Ponte Liñares, además de restricciones en la OU-0300 en Allariz. En Ribadavia, el regato Maquiáns se desbordó en A Veronza, anegando viviendas y afectando a un hotel, mientras unos 200 clientes quedaron sin suministro eléctrico en el centro urbano.

Las carreteras desgastadas por la lluvia

Este tren de borrascas, siendo Nils la octava desde que se inició el año, se han formado en Ourense varios socavones, siendo el más destacado el de Pena Trevinca. Este gran hundimiento del asfalto fue uno de los efectos de la borrasca más sonados del nuevo año en la capital. El 27 de enero se producía un un desprendimiento del firme, provocado por las intensas lluvias asociadas a la borrasca Joseph.

Una carretera de la ciudad desgastada por la lluvia.
Una carretera de la ciudad desgastada por la lluvia. | M. A.

También se han formado baches y "fochancas" a lo largo de la ciudad durante tantos meses de mal tiempo. En esta imagen proporcionada por La Región se puede observar el desgaste de los cimientos de una carretera secundaria que conecta la ciudad con los polígonos industriales más cercanos, siendo una vía transitada habitualmente. "Un día me voy a dejar la rueda", aseguraba una conductora que frecuenta esta conexión para asistir al trabajo.

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