RUTAS DE VALLE Y MONTAÑA

Caminar en la natureza

De vuelta de una travesía por las laderas leonesas de la sierra de los Ancares.
De vuelta de una travesía por las laderas leonesas de la sierra de los Ancares.
Caminar en la natureza

Iniciar una sección semanal de rutas de montaña por Galicia o las asturleonesas se antoja redundante en la era Internet donde todo se encuentra. Baste bucear en las muchas aplicaciones que hay en la Red para hallar lo que se busca. Antes de la era digital, la de la señalización que muy escasa, cuando ahora algunos parajes sobreabundan en ella. Lo malo es de muchas rutas que los concellos se ven imposibilitados de mantener, incluso hoy cuando la afición al montañismo ha proliferado, no se hallan caminantes suficientes para mantener los caminos a raya, o sea libres de impedimentos vegetales, que no del peyorativo maleza, de tal modo que de año en año van quedando impracticables unos cuantos. Sí, ha proliferado la afición, han surgido aquí y allá numerosas asociaciones de caminantes dentro de los mismos clubes de montaña o independientes de ellos. En Ourense: Santo Domingo, Auria, Corredoira, el club Alpino que ya existía, el Rillamillas, otro de universitarios con puntos, y un larguísimo rosario. Entre los que a título individual y menos numerosos transitan por ahí. Así que nos encontramos, que con toda esta barahúnda de aficionados aun cuando vas al monte  sigues sin encontrarte con caminantes en festivos, y no digamos entre semana.  Esto del caminar no es de ahora, que casi nunca lo fue. Por aquí tiraban del carro caminero unas cuantas familias pero eran más los que por libre se iban por ahí, sin olvidar que entre los pioneros grupales, lo boy-scouts, cuando el Peña Trevinca Ourensano, luego revertido en club Alpino Manzaneda y ahora club Alpino Ourensán tenía su sección de caminantes.

Recuerdo irme de chaval con alguno de estos grupos de amigos de adolescencia ya por Manzaneda, San Mamede o la misma Trevinca entre Casaio y Fonte da Coba, subiendo por un camino esquíes al hombro o yendo desde Os Milagres a San Mamede con Villalbas, Regos, Gurris o Tobares…para echar unas breves esquiadas en algún nevero. Incluso aquella agrupación, brazo juvenil del régimen, dicha Frente de Juventudes, luego revertida en la OJE (Organización Juvenil Española) que también hacía sus pinitos camineros. Sin contar nombres propios cuales, sobre todo en Ourense la familia Villalva Montero, de catorce hermanos, o en O Barco los Gurriarán, con Gonzalo a la cabeza. Bello, fue uno de los pioneros; los Tobar también tenían su trayectoria y algunos más que no recuerdo no porque la memoria falle si no porque el acúmulo de nombres es de por si grande. Pero baste decir que de tantos, jamás cuando con un grupo particular desde los años 70 no encontrábamos a bicho viviente por esos montes donde la quincena o veintena éramos casi unos extraterrestres para los aldeanos. El más activo en la primera década del 2.000 fue el Santo Domingo que impulsaba Celso Pumar, con Willy primero y después conmigo mismo que hacía las rutas semanales para una veintena o treintena y aun cuarentena de caminantes. Luego una escisión, y Celso y Chicho con grupo propio, todas las semanas de caminata con salidas trimestrales de varios días a los cañones del Rio Lobos, los viñedos de Portugal, el Portugal centro, costero e interno o los Picos de Europa, o donde se terciase. Fue una actividad sin descanso y aún continúa con otro formato de menos andar y mucho ver que funciona muy bien con Pumar y Gabriel de impulsores, con un espectro de caminantes muy vario. Yo con más reducido grupo continuando las salidas por todas las montañas, con fortuna varia podría decirse en cuanto a participantes, pues una vez diez, otras ocho o menos, y a veces quincena de colegas montañeros. Tampoco se deben dispersar por el monte vaciando  autobuses y a caminar, porque sería perturbar el medio, aunque la fauna debido a la presión humana ha cambiado de hábitos pasándose al nocturno.

Una vez con la familia Risco hasta alquilamos unos burros para llevar a los más pequeños a las mismas faldas del Xurés por a Fontefría, acompañados de un tal Boi, así dicho por los muchos hijos habidos, no de una si no de numerosas mujeres. Si la ciudad en cabeza, o Barco no le iba a la zaga con la ventaja de que tenían una afición fidelísima, una revista "Peña Trevinca", y que no se andaban con bromas porque en las invernales marchaban de travesía por las Trevincas con esquíes ad hoc, pero de aquella manera, de maderas de fresno que se hacían a mano como vi yo en Ourense a los hermanos Villalba con algún vecino Rego doblando las madera de fresno en las mismas Burgas.


Personajes en la montaña


Todavía quedan personajes como Cholo en Vilanova, al pie de las Trevincas, capaz de dejar el confort ciudadano por una vida dedicada a la montaña y a los que a ella van, o ese chef que es Carlos Parra, que cuando ejerció de tal en el Hotel El Ciervo, en Xares, y de gerente, aquello bullía en vida…y a tantos que uno desconoce. No citaré a nuestros internacionales montañeros, que han escalado en los Picos, los Pirineos o  los Alpes o han estado en los Andes o en el Himalaya o a esa increíble mujer que es Chus Lago o a esos hermanos de Porriño que escalaron tantos ochomiles en tiempo récord, y a quienes por libre, y sin que se sepa, se van de vacaciones con el ánimo de visitar las montañas de América.Tenemos que desterrar lo de esa montaña ya la conozco, yo ya estuve en el Gerês o Xurés, o a Peneda, O Trevinca o la Queixa. En cada montaña hay múltiples trazados y uno que se precia de repetir al mismo macizo, siempre encuentra novedades, rutas por donde no has ido, así hasta ciento y no exagero. Así que menos presunciones y tengamos la humildad de ir a donde  fuimos, pero con la conciencia de que no vamos a repetir. Algún conocido tenemos que por  estar ya estuvo en todas partes no una, si no que cuatro o cinco, después llega, no se sorprende de nada, no se entusiasma; peor para él, piensa uno.  Así hay unos cuantos, por lo que se precisa ser humildes con el medio, desterrar la presunción, y al mismo tiempo ser precavidos, porque aunhoy, y más antes, cualquier pequeño accidente presenta un frente de tan dificultoso que cualquier evacuación es un problema y con difícil salida, salvo el costoso helicóptero, o si hay suerte y tenemos a mano un acceso a pista. Así que seamos humildes, sorprendámonos por todo, no presumamos de haber estado cuando solo conocemos el lugar o por el google earth o por cualquier informe que hayan colgado de la ruta. De toda clase de gentes me encontré en mi dilatado periplo caminero. Se precisarían varias vidas para machacar el territorio galáico, y aún más si a los limítrofes se incluye. 

Rutas de esta era que, por abundantes, un tanto devaluadas, pero sigamos conservando la ilusión y miremos a un espacio, el montaraz, que da tanto y no recibe si no agresiones de la humana especie de montañeros, pues, en grado menor, aun se hallan desperdicios por ahí, cuando se carece de la conciencia de que el monte, por dilatado que parezca, no debe ser ni impactado…visualmente.