OURENSE NO TEMPO

Confecciones Feijoo, “Salón de vestir”

En poco tiempo el comercio Feijoo se convierte en el proveedor de muchos ourensanos, entre ellos todo el personal eclesiástico, en aquellos años muy numeroso, junto con las clases militares y cuerpos de seguridad, carabineros o la guardia civil

Ourense (circa 1915): Lamas Carvajal 5, al lado de Alfredo Romero, donde hoy está Duarte. El nº 9 de aquellas era el Liceo.
Ourense (circa 1915): Lamas Carvajal 5, al lado de Alfredo Romero, donde hoy está Duarte. El nº 9 de aquellas era el Liceo.
Confecciones Feijoo, “Salón de vestir”

En los tiempos actuales, no creo que sea posible que muchos negocios familiares lleguen a centenarios, ni siquiera que se acerquen, antiguamente sin embargo era bastante frecuente. Para los nostálgicos, hoy recupero la historia de uno de estos; nueve años faltaron para que llegara a los 100, y al menos tuvo a tres generaciones al frente del negocio. 

Corría el año 1880 cuando don Serafín Feijoo Pérez inaugura en Verín la primera fábrica de capas de Galicia, no pensemos en una gran industria textil, probablemente la empresa no pasara de los dos o tres trabajadores, pero en aquella época se trataba de un gran esfuerzo. Con el tiempo, el negocio prospera al tiempo que se diversifica la oferta con abrigos, trajes y uniformes. Verín se queda pequeño… 

Se decide el traslado a la “capital”, y justo en esos momentos Doña Constanza Suárez, propietaria de la Lencería la Confianza, en la plaza Mayor (Paseo del Espolón 16, reza en la publicidad), deja el local. Resultaba pequeño para la fábrica, pero ideal para darse a conocer en la ciudad. Desconozco la fecha exacta, pero fue entre 1890 y 95.

En 1896 se casa con Pilar de la Sal Rico y Curros (sobrina de Curros Enríquez), pero esa es otra historia, hoy se trata de los negocios.

La confección personalizada se complementaba con los artículos que comenzaban a verse en el mercado de fabricación industrial, y de los que don Serafín se hizo distribuidor. Así, en el escaparate se mostraban galones, cordones y botones para todo tipo de uniformes, junto a todos los complementos necesarios para el personal eclesiástico. 

Termina el siglo, y ahora el local es más que evidente que se queda pequeño. Don Serafín se traslada a la calle del Instituto nº5 (de ahí es la fotografía que os muestro; hoy seria Lamas Carvajal, 1 o 3) y monta un taller en condiciones justo en el edificio de enfrente (1905). La dirección técnica se la encarga a un cortador traído de Madrid, Severino F. Conde. No lo puedo confirmar pero podría ser Severo Fernández SEFER de don Severino. Solo he podido averiguar el triste acontecimiento de la muerte de su esposa con 28 años a los pocos meses de su llegada. Dramas aparte, el taller es un éxito y en poco tiempo el comercio Feijoo se convierte en el proveedor de muchos ourensanos, entre ellos todo el personal eclesiástico, en aquellos años muy numeroso, junto con las clases militares y cuerpos de seguridad, carabineros, guardia civil, etc. Para llamar la atención del público, llama a su comercio “La Novedad”; sin embargo no debía de gustarle, o posiblemente haciendo gala de sus habilidades para el marketing (en aquellos tiempos no se conocía ni la palabreja esa, pero…) el caso es que pasa La Novedad y Serafín en un par de años lo publicita como “Comercio con Sastrería Madrileña”, y comienza a incluir en su inventario productos de pret-a-porter, toda una innovación. 

Esos cambios ya pasan a contar con la segunda generación. Ovidio Feijoo López, hacia 1915, ayuda a su padre hasta que este fallece en julio del 36. Eso sí, como buen empresario de los de antes, la prensa local recoge la salvaje agresión que sufrió en 1920 durante la huelga de sastres, en la que dos personas lo esperaron a la salida del Liceo, y a la altura de la calle de Santa Eufemia (plaza del Recreo) lo golpearon en la cabeza con una llave inglesa; eran los métodos de negociación de aquellas…

La etapa de Ovidio, por lo problemática que fue (preguerra, guerra y posguerra) no fue la mejor para el negocio. Aún así, consiguió mantenerlo y mejorarlo. La prensa recoge que también tuvo su historia que contar sobre las huelgas, aunque en esta ocasión fue un accidente en el que varios empresarios locales, Malingre, Suárez y Ovidio Feijoo, resultaron lesionados al volcar el camión en el que venían de recoger su mercancía en la estación de Canedo por la huelga de transportistas. Es así como llegamos a la tercera generación, la de Ovidio Feijoo Feijoo, y al tercer emplazamiento del negocio: en 1956 Confecciones Feijoo se traslada a lo que hoy es calle Concordia, 20. 

De esta etapa son muchos los ourensanos que aún se acuerdan, ya que Ovidio Feijoo además de estar reconocido como uno de los mejores presidentes del fútbol ourensano (con permiso de mi amigo Manolo Rois), presidio la A.D. Couto, después Atlético Ourense. Junto a su hermano Enrique, demostraron un talento especial para el marketing, sorteos semanales de premios, artículos publicitarios de todo tipo, campañas de publicidad originales, como aquella en la que con la colaboración de una entidad bancaria, le abrían una cuenta a cada cliente y le ingresaban en ella el descuento que llevaba cada prenda; o la de poner los lunes en el escaparate las fotos que Covelo sacaba en el estadio, premiando a quien se reconociera en ellas. Son miles las anécdotas que se podrían contar, pero el espacio no da para más. Los Feijoo de la cuarta generación decidieron seguir otros derroteros, con lo cual la tienda echó el cierre en 1971.

Mi agradecimiento a José Antonio y Jesús Feijoo, hijos, nietos y biznietos de los personajes de esta historia por los datos y fotografías facilitadas.