ENTREVISTA

María Tabarés: "Estamos detectando cada vez más gente joven, sin formación y desestructurada"

Hace escasamente una semana, Cáritas Ourense presentaba su memoria de actividad de 2016, en la que se revelaba un enquistamiento de la pobreza entre aquellas personas que fueron víctimas de la crisis.

María Tabarés, directora de Cáritas en la Diócesis de Ourense.
María Tabarés, directora de Cáritas en la Diócesis de Ourense.
María Tabarés: "Estamos detectando cada vez más gente joven, sin formación y desestructurada"

Uno de los datos más preocupantes es que haya más de un 40% de población que sobrevive con ayudas públicas.

Es así, de hecho tenemos una población muy envejecida y, en consecuencia, un tanto por ciento muy elevado de núcleos familiares que sobrevive con pensiones de jubilación, contributiva o no contributiva, y después hay muchísimos núcleos familiares que tienen alguno de sus miembros en paro y que  aguantan gracias a esa prestación por desempleo y otros están con Risgas (renta de integración social de Galicia), de ahí que la media de personas atendidas tenga unos ingresos medios mensuales que no llegan a los 250 euros, que considero que es un dato escalofriante.

¿Es nueva esa situación de heredar la pobreza?

No lo es, pero está claro que con la crisis, una familia con todos desempleados y una prestación de 238 euros no puede dedicar ni medio euro al refuerzo escolar, con lo que si su hijo lo necesita, se quedará atrás. Otro ejemplo, una familia con pobreza energética, que no puede pagar la calefacción, tiene más difícil que sus hijos estudien en un entorno adecuado. Todas estas situaciones, con la crisis, se han agudizado.

¿Ha cambiado el perfil del usuario de Cáritas en los últimos años?

Hay un perfil que empieza a surgir y que es un joven vinculado a tareas de construcción y hostelería, que no consigue acceder al mercado laboral porque es personal muy poco cualificado, y si no consigues entrar cuando llegas a los 35 o 40 años lo tienes muy difícil. Muchas veces esa falta de formación y el desempleo lleva a otro tipo de patologías, incluso la salud mental, que es una asignatura pendiente de la administración. Estamos detectando cada vez más gente muy joven y desestructurada. Son la gente que ha dejado de lado la crisis y nuestro miedo es que a fuerza de decir que hemos dejado atrás la crisis, se les deje también atrás a ellos. Es gente que percibe que va a vivir siempre de las ayudas.

¿Cree que las instituciones deben implicarse más?

Creo que tenemos que crear una sociedad más inclusiva, no me parece una situación óptima que gente en edad laboral sobreviva a base de ayudas; por su propia dignidad, lo ideal sería que contaran con un trabajo digno y es por eso por lo que hay que luchar, no tanto porque existan las ayudas, que no es la solución.

¿Qué me puede decir del voluntariado?

Son la fuerza de Cáritas y me llama poderosamente la atención que en una sociedad que dice que los jóvenes no tienen valores y no se implican, tengo que decir que son muchos los que se han acercado a nuestra organización para ofrecer parte de su tiempo haciendo acciones de voluntariado en favor de los demás.