ENTREVISTA

“Uno no elige dedicarse a los sombreros, sino que el oficio te escoge a ti"

Félix de Martín creció entre máquinas de coser y no es difícil imaginarlo jugando con los alfileteros de su hermana que es modista. A los 15 años hizo su primer adorno para cabeza y no tardaría en contagiarse de la predilección por los sombreros

Félix de Martín.
Félix de Martín.
“Uno no elige dedicarse a los sombreros, sino que el oficio te escoge a ti"

Félix de Martín creció entre máquinas de coser y no es difícil imaginarlo jugando con los alfileteros de su hermana que es modista. A los 15 años hizo su primer adorno para cabeza y no tardaría en contagiarse de la predilección por los sombreros. De ahí, a tomar la decisión de convertirse en artesano y montar una sombrerería "de las de toda la vida" en la calle García Mosquera. Sigue utilizando el primer sombrero que hizo, una especie de fetiche para él.

¿En qué momento decide dedicarse a la sombrerería?

Una de mis profesoras siempre decía que este oficio no lo eliges tú, sino que es él quien te escoge. No existe un momento preciso, tú vas llegando y, lo mires por donde lo mires, sabes que es una locura dedicarse a los sombreros. Sin embargo, su componente artístico tan elevado y sus cualidades tan maravillosamente libres te atrapan sin que llegues a darte cuenta.

¿Qué fue lo que le enganchó?

Me encandiló la idea de recuperar un oficio, el amor por el detalle y el saber hacer. Como un soplo que reivindica lo hecho a mano en un tiempo en el que todo es uniforme y globalizado.

¿De quién aprendió el oficio?

A grandes rasgos, partí de lo que había aprendido en casa en relación con los cortes, volúmenes, tejidos, costura a mano… A partir de ahí, fui visitando y me formé en talleres con profesionales de alto nivel como, por ejemplo, en Madrid con la maestra Charo Iglesias o en París. También aprendí de mi modista en A Coruña, una profesional de oficio.

¿Por qué apuesta en su trabajo?

Siempre tengo y tendré claro que se trata de un oficio en el que hay que recuperar unas técnicas y unas formas de hacer y a partir de ahí trasladarlo al siglo XXI. Es decir, se trata de un tema muy personalizado pero en el que se debe trabajar siempre mostrando un respeto a la tradición.

¿Quién compra sombreros?

Te sorprenderías. Curiosamente, el público masculino suele ser más atrevido en ese sentido y es, principalmente, gente joven y arriesgada la que se acerca a nuestro taller sabiendo muy bien lo que quiere o buscando algo muy especial.

¿Se puede vivir de la sombrerería?

Siempre que la gente me pregunta esto, yo respondo con otra pregunta: ¿A ti te gustan los sombreros? Y la respuesta es la misma: a mí me encantan pero no me atrevo a ponerlos. Entonces les digo que de quitarle ese miedo ya me encargaré yo, lo importante es saber que le gustan. El día en que me respondan que son horrorosos o incómodos, entonces sí que dudaré de si puedo vivir o no de esto.

¿Qué prima en su sombrerería?

Nosotros trabajamos con tres líneas: Bridal dedicada a novias, Special enfocada a piezas de fiesta y calle a medida y Pret-a-Couture basada en modificaciones sobre modelos existentes de nuestra colección. Sin embargo también hacemos trabajos para diseñadores, embellecimiento textil, trabajos con plumas...Todo se hace pensando en la clienta.

¿Algún encargo especial?

Todos lo son, por el hecho de que las clientas confían en nosotros y se ponen en nuestras manos. Por ejemplo, es un orgullo tremendo cuando alguien que se dedica al mundo del folklore te pide que hagas una réplica de algún sombrero que llevó durante años su bisabuelo que era gaiteiro.