ENTREVISTA

Nuria Diéguez: “Carecemos de leyes sobre las necesidades de alumnos con Asperger"

 La educadora social ourensana forma parte de la lista de 34 premios extraordinarios de doctorado de la Universidade de Vigo, correspondientes al curso 2014/15

La doctora en Educación Social y premio extraordinario Nuria Diéguez.
La doctora en Educación Social y premio extraordinario Nuria Diéguez.
Nuria Diéguez: “Carecemos de leyes sobre las necesidades de alumnos con Asperger"

 La educadora social ourensana Nuria Diéguez forma parte de la lista de 34 premios extraordinarios de doctorado de la Universidade de Vigo, correspondientes al curso 2014/15. Dirigida por Manuel Ojea, su tesis doctoral se centra en la metodología formativa de alumnos universitarios con síndrome de Asperger, uno de los tipos de afecciones que se encuadra dentro del llamado trastorno del espectro autista. La investigadora realizó una encuesta internacional sobre la experiencia de varias universidades en el trabajo con estos estudiantes.

¿Qué necesidades suele tener este tipo de alumnado?
Una persona con síndrome de Asperger codifica la información de forma distinta, por lo que es necesario darle los apoyos necesarios. Esto puede parecer muy complejo, pero simplemente consisten en conocerlos bien y en no etiquetarlos como 'las personas que no se adaptan'. Es cierto que no cuentan con las capacidades necesarias para adaptarse a nivel social, no tienen facilidad para comunicarse y cualquier cosa que les suceda tiene una repercursión para sus vivencias que necesita de una respuesta acorde, o terminarán abandonando sus estudios. En mayor o menor medida, un universitario tiene que aprender a valerse por sí mismo, y para estas personas esto es un gran paso para el que necesitan ayuda.

¿Son eficaces las respuestas que se ofrecen a nivel educativo en la actualidad?
Una de las principales ventajas que tenemos es que cada vez se diagnostica antes este trastorno, lo que permite saber con antelación qué recursos necesita el alumno y optimizarlos. En ese aspecto, se han alcanzado muchos progresos a nivel escolar, y ahora también en la universidad, como se está trabajando en la Universidade de Vigo. Se habla mucho de igualdad y de integración de personas con necesidades educativas especiales, pero no hay leyes específicas sobre lo que necesita un alumno con síndrome de Asperger. Detrás de cualquiera de estos estudiantes que llega a la universidad hay una familia totalmente implicada, si no, no llegaría. También se han esforzado muchos profesionales para mejorar esta respuesta, pero todavía hay un trabajo que hacer.

¿Cómo mejoraría la labor con estos estudiantes?
Creo que habría que optimizar los recursos y tener bien claro lo que se tiene que hacer. Contamos con experiencia a la hora de trabajar con personas con capacidades distintas, pero en el caso concreto del síndrome de Asperger no sabemos cómo responder. Ahora mismo, están en manos de la buena voluntad de las personas que trabajan con ellos y del esfuerzo de las familias.

¿Con qué casos ha trabajado para elaborar esta tesis?
Hemos buscado a nivel nacional e internacional, hasta llegar a países de América Latina. A través de una encuesta, comprobamos que las universidades protegen mucho a este alumnado, como es lógico, pero su presencia es muy variable de unas a otras. Esto nos indica que el número de alumnos depende mucho de la buena voluntad de cada universidad: si en una se da un trato que no es positivo, el estudiante se cambia a otra.

¿Supondría un gran esfuerzo organizativo para una universidad ofrecer estos recursos?
Creo que no. Muchas veces nos quedamos con la 'voluntad de', y nosotros precisamente reivindicamos ir más allá de esta 'voluntad de'. Es real que se ha avanzado legislativamente, pero echo de menos esa ley clara en la que se traten las distintas capacidades de forma individualizada y se facilite su inclusión sociolaboral cuando terminen sus estudios.

¿Completan muchos la carrera?
Dentro de los casos que conozco, todos han sido capaces de completar sus estudios en más o menos tiempo. A esto contribuyen las propias universidades, ya que ninguna rechaza a este tipo de alumnado, y el factor mayoritario de que estudian en el mismo lugar donde viven.