Hayek, un liberal clásico

Hayek, un liberal clásico

Se cumple este año el XXV aniversario del fallecimiento de Friedrich A.Von Hayek,(1899-1992), uno de los pensadores que mejor supo entender el liberalismo y adaptarlo al mundo contemporáneo.  Aunque no siempre fue bien entendido, como suele ocurrir con las mentes geniales, siempre trató de afirmar la libertad frente a los totalitarismos y de criticar la intervención asfixiante del Estado en la vida de los ciudadanos.

Si hubiera que encasillar a Hayek en alguna escuela de pensamiento podría decirse que fue un liberal clásico, un viejo liberal, un liberal en sentido estricto. No un neoliberal, ni tampoco un libertario, menos un anarquista. Con la fórmula de liberal clásico me refiero a una corriente del liberalismo, probablemente la más razonable, que hizo suya la máxima de la Escuela de Viena de que tanta libertad como sea posible y tanta intervención como sea imprescindible, una máxima que, por ejemplo, está en las antípodas de las tesis que defienden en Estados Unidos algunos de los más conspicuos representantes de la escuela austríaca.

Hayek tampoco era un conservador, ni, por supuesto, reaccionario. Postuló que el Estado debe salir en defensa de los más necesitados porque, en el fondo, los viejos liberales solían ser personas con un gran compromiso social. Es más, muchos genuinos liberales, como Hayek, gustaban de definirse como personas amantes de la libertad y de coherente sensibilidad social.

Hoy, sin embargo, la vuelta del pensamiento ideológico, ha vuelto a fracturar algunos puentes y alianzas que posibilitaron la prosperidad y crecimiento integral que experimentó el viejo continente por largo tiempo. Hoy, que pena, ni prosperidad, ni pensamiento complementario. Así nos va.