QUEN CHO DIXO
¿Sabe usted que Mikel Merino llega hasta Ourense?
Seiscientas vasijas quedaron hechas aañicos en la Praza Maior tras el tradicional juego de las olas
El Entroido ya se adueñó de Xinzo, y vecinos y visitantes dieron ayer rienda suelta al jolgorio e incluso a la imaginación para disfrazarse y salir a la calle. Era el Domingo Oleiro y 600 olas de barro quedaron hechas pedazos tras estrellarse contra las piedras de la Praza Maior, que se convirtió en campo del tradicional juego de las olas.
La fiesta ya comenzó a las 12 de la mañana con la procesión de San Sebastián desde la iglesia vieja a la nueva, ambas en el centro de la villa. En el acto religioso participaron decenas de devotos y estuvo amenizado por la Banda de Música de Xinzo.
Sobre la una de la tarde, la charangas NBA de Bergondo y Escachapeitos de Barbadás animaban las calles que, poco a poco, se fueron llenando de disfraces, algunos de ellos de lo más atrevido simulando bandas de mujeres guerreras, payasos, atrevidas enfermeras y campesinas.
El juego de las olas comenzó a las cinco de la tarde. Una hora antes, la balaustrada del recinto y las calles adyacentes estaban llenas de personas interesadas en el desfile de los carros con las olas de barro. Los carreteros, todos ellos disfrazados, fueron puntuales y a las cinco descargaban las primeras vasijas para que los participantes las lanzaran unos a otros hasta que uno, por falta de agilidad y fuerza, la dejara estrellar contra el suelo. Entonces el árbitro le penalizaba a invitar a vino. En hora y media, 600 olas quedaron hechas añicos en el suelo, de varias de ellas saltaban harina y caramelos. Sólo una fue a romper en la cabeza de uno de los contrincantes, que tuvo que abandonar el juego. La fiesta se prolongó hasta la noche.
Contenido patrocinado
También te puede interesar
QUEN CHO DIXO
¿Sabe usted que Mikel Merino llega hasta Ourense?
DIVULGACIÓN INDUSTRIAL
La geología de A Limia, al descubierto en una ruta
SEGURIDAD EN EL CAMPO
Refuerzo de vigilancia por robos en el regadío en A Limia
Control de poboación
A Limia, “zona cero” para o censo das aves galegas
Lo último