La Región

REPORTAJE

(Re)vivir sin adicciones

Secundino López regresó de Barcelona a su tierra natal, A Limia, para emprender un proyecto en el rural y proporcionarle a las personas adictas las herramientas necesarias para cambiar sus conductas dañinas. 

Nerea Pascual, Secundino López y Vicente Muntaner, los responsables de "Orixe" en Zadagós (ANDRÉS CACHALVITE)
Nerea Pascual, Secundino López y Vicente Muntaner, los responsables de "Orixe" en Zadagós (ANDRÉS CACHALVITE)
(Re)vivir sin adicciones

Zadagós, Sandiás, 10,00 a.m. La proximidad de las charcas recuperadas de la Lagoa de Antela se pone de manifiesto con el canto incesante de las aves que por allí pasan. El sonido acompaña el descanso de Maya, una yegua que supera la década de edad, y de un perro, Baki, que no puede escucharlo pero que sí siente la tranquilidad del entorno. 

En cualquier gran ciudad que se preciara, disfrutar del relax que ofrecen las inmediaciones de la antigua Casa Rural Fidalgo sería posible a precio de oro. En otros tiempos, posiblemente antes de la crisis demográfica más aguda que padece la comarca limiana, estas instalaciones tuvieron enormes listas de espera. Secundino López es uno de esos valientes que se ha atrevido a cumplir su sueño de emprender en el rural dándole una segunda vida a esta casa y a todas aquellas personas que padecen algún tipo de adicción. 

Orixe Adiccións, espacio terapéutico de autoayuda será una realidad el próximo 6 de julio, a las 17,00 horas, momento en el que se inaugurará de manera oficial. Precisamente, las terapias tendrán como objetivo una vuelta al origen, al ser antes de la enfermedad. Ese mismo recorrido lo afrontó Secundino hasta en dos ocasiones: en una para curarse y, en la otra, para retornar, desde Barcelona, a la comarca que le vio nacer. "Yo siempre he sido un niño del rural. Nací en Gudín", reconoce. "Esto es el principio de la realización de un sueño", añade. 

Antes de que Secundino pueda explicar los pormenores de su proyecto -con el que se tratará de paliar adicciones como el alcoholismo, las drogas o la ludopatía-, asegura que, primero, debe hablar, inevitablemente, de sí mismo. "Hace 11 años se me cerraron las posibilidades de vivir dignamente y, a través de mi recuperación, volví a la vida", recuerda el promotor del proyecto, quien asegura que la adicción "es una enfermedad crónica", aunque a partir de los cinco años desde la recuperación "es difícil recaer". Y es que un ex adicto debe recordar "quien es" y "de donde viene" y entender que no puede vivir a cualquier precio, precisamente, para evitar la recaída.


Empezar de cero


Se dice que la palabra crisis se puede entender también como oportunidad y para Secundino el derrumbamiento de su mundo y su autodestrucción cuando tenía 38 años -llegó a cerrar la empresa de la que era titular- supuso el comienzo de algo nuevo, algo mejor: el principio de su recuperación. "Tuve un momento de lucidez e ingresé en un centro, en La Garriga", recuerda. Allí se sometió al método Minnesota, bautizado así por su origen, y a los dos meses logró salir a la calle para comenzar de cero. Será la misma filosofía de trabajo que implante en su centro de Zadagós, aunque sin parte clínica, para la que se derivará a los posibles pacientes a centros hospitalarios o psicológicos. "Se trata de una terapia cognitivo conductual que se aplicará de manera intensiva. El gran problema del adicto radica en cómo cambiar el hábito de la conducta fuera. Se adquiere una manera de ser y de actuar marcada por el consumo y, con el método Minnesota, todo eso se tiene que cambiar", explica López. "Es una escuela de vida, tienes que aprender a vivir de otra manera para no entrar en esas conductas", añade. 

Las terapias están dirigidas, en todos los centros de Minnesota, por ex adictos. "Se busca desmontar el organigrama y creencias distorsionadas para ponerlas en su sitio y darle la dimensión adecuada. Ahí la persona empieza recordar su vida: por qué sufría, qué le pasaba, por qué consumía", dice Secundino. "En dos meses te liberas de la carga emocional y entiendes que no tienes la culpa de estar enfermo", añade. 

Las terapias en Zadagós incluirán paseos en grupo hasta la Torre de Sandiás y terapias matutinas y de tarde. Una oportunidad de empezar de cero.