🏀 DIRECTO
Fuenlabrada-COB

El mago de las cosedoras

REPORTAJE

Jesús Carrera superó hace algo más de cinco años una delicada operación de cabeza. En aquel instante, los médicos le recomendaron mantener una buena actividad cerebral y encontró en la reparación de las máquinas de coser el ejercicio que necesitaba.

El mago de las cosedoras

Los consejos que dan los médicos no caen en saco roto gracias a personas como Jesús Carrera. Este vecino de A Costa de Maceda, nacido en Baños de Molgas, se sometió hace más de cinco años a una operación de cabeza en Santiago. Tras superarla, los facultativos le recomendaron mantener una buena actividad cerebral y Carrera, que actualmente está jubilado -fue mecánico de coches y capataz de Coren-, encontró en la reparación de máquinas de coser antiguas su vía de escape y el mejor gimnasio para su cerebro. “Unha sobriña díxome que tiña unha máquina que non lle funcionaba e preguntoume se a podía arranxar eu. Así o fixen, aínda que para enfiala ben axudáronme en Singer”, recuerda el vecino de A Costa. “Xubileime, non tiña onde pasar o tempo e comecei a furgar nistes trastos vellos. Eu non tiña idea. É verdade que restaurara algunhas cousas, tamén na igrexa. Gravara daquela a máquina da miña sobriña, cara onde ía o ollo da agulla, cada punto… ”, añade.

Desde aquel entonces, Jesús ha perdido la cuenta de cuántas máquinas ha puesto a coser de nuevo y guarda ya cerca de 40 en su casa -la más antigua es del año 1870 y apareció en un desguace-. “A mecánica da máquina de coser é, para min, máis complicada que a dos coches. Uf! É un lío”, asegura Jesús, que pasa los días enteros en su pequeño taller de A Costa. “Algunha vez ata veñen a buscarme porque perdo a noción do tempo. Mira, ves esas cadeiras? (señala en alusión a las sillas de madera que hay en su espacio de trabajo). Pois aí séntanse os veciños e póñense á parola”, añade.

Jesús pasa horas y horas en su taller viendo vídeos, haciéndolos, desguazando máquinas antiguas para volver a montarlas y comprendiendo la funcionalidad de cada una de las micropiezas que las integran. Asegura que algunas ni siquiera existen ya y, en ocasiones, él mismo termina elaborándolas. “Non estou na mesma máquina todo o tempo, vou pasando dunhas a outras cando as arranxo. Isto embóbate horas seguidas”, manifiesta. “Se te fixas agora mesmo teño catro abertas. A unha estoulle acoplando un motor eléctrico”, añade.

Algunas máquinas que está reparando ahora son de conocidos. Otras, que él mismo encuentra buceando en Internet o en los desguaces de coches, son para su colección personal. Jesús convierte, como por arte de magia, una estructura oxidada y sin la mitad de las piezas, en una máquina de coser de las de siempre totalmente nueva: Singer, Helvetia, Alfa… Ninguna se le resiste a este apasionado de las manualidades. Y es que la artesanía le viene de familia: Jesús fundó, junto a sus hermanos, a Olería do Batán, y es hijo del alfarero Manuel Carrera. Desde carros de afilador antiguos, hasta fusos de madera, relojes o escurreplatos. El trabajo en madera también engancha a Carrera, quien incluso cuenta con un segundo taller para trabajar, de cero, este material, y elaborar piezas únicas. Tampoco le cuesta soldar figuras o, incluso, fabricar el mecanismo de una fuente.

Jesús asegura que su trabajo es altruista porque “xa me paga o Goberno”, dice con un toque de humor, refiriéndose a su situación de jubilado, pero tiene un desafío: llegar a las 100 máquinas. Ha recibido propuestas para realizar exposiciones, pero asegura que solo las hará si le garantizan la protección de las máquinas. Son su gran tesoro.

Contenido patrocinado

stats