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Arte neolítico para el XXI

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Patrimonio

Arte neolítico para el XXI

Al pasar el Alto do Vieiro, en la bajada hacia Bande, se ubica ya el área de información del Parque Arqueológico Monte Grande, donde el arte del neolítico ha sido fuente de inspiración para artistas locales

 

Ocaere y Bandua, dos antiguos dioses galaicos vinculados con el Gerês-Xurés y representados como grandes guerreros por el artista Toño Monteiro, presiden la entrada del área de información del Parque Arqueológico de Monte Grande (Bande). Una isla en medio de un océano de maleza, la que parece predominar en el paisaje rural ourensano, en donde brillan con luz propia robles, castaños o abedules, pero también restos de "cañotas" centenarias y "penedos" recuperados con grabados prehistóricos que llevan el sello de Diego Currás.

La comunidad de montes banduense de Monte Grande II, con su siempre colaborador presidente Manuel Salgado a la cabeza, está liderando un proyecto de puesta en valor y regeneración del monte, combinando el aprovechamiento forestal con iniciativas lúdicas y la puesta en valor del patrimonio existente. El proyecto arrancó a finales del año pasado, recuerda David Pérez arqueólogo y portavoz del colectivo, con las labores de desbroce y retirada de pinos de los túmulos funerarios o "mámoas do Arando", utilizando técnicas de tracción animal para minimizar el impacto sobre el paisaje.

Los comuneros aúpan un plan que combina aprovechamiento forestal con el ocio y la puesta en valor el patrimonio 

 

Precisamente estas "mámoas" son el claro ejemplo de la humanización de este espacio desde hace más de 5.000 años, y donde las distintas civilizaciones han ido dejando huella en forma de petroglifos (grabados en piedra que se remontan a la Edad de Cobre), mámoas o "foxos do lobo" (estructura medieval utilizada para la caza), hasta llegar a nuestros días con esta iniciativa contemporánea. "Estase xuntando patrimonio cultural que nos vén de atrás coas novas achegas da xente da zona", explicaba el director del proyecto, el arqueólogo Celso Barba. "A nosa evolución é un compendio de razas e de épocas. E aquí estamos nós, recordando aos antigos, facendo arte", declaraba Toño Monteiro. Por su parte, Diego Currás explicaba que su trabajo, "Surcos no tempo", es fruto de la inspiración que le evocaron petroglifos gallegos, los castrexos "e tamén unha exótica escena de caza africana", confesaba.


Currás y Monteiro son los dos primeros artistas invitados a participar en este espectáculo para los cinco sentidos donde parece haberse parado el tiempo. Una puerta de entrada a un monte de gran riqueza natural y paisajística que comparten Bande y Rairiz de Veiga. "A nivel forestal os técnicos dín que é un dos mellores do país", apuntaba David Pérez sobre un territorio donde convergen bosques de ribera, sotos y "carballeiras" centenarias, y donde se esconden lagos de gran belleza, Iermes y Lagoa Grande. Un paraíso también para la fauna, donde no es difícil ver corzos, jabalíes, zorros e incluso huellas de lobos.


El proyecto, subvencionado con 29.000 euros por Agader para puesta en valor de las "mámoas" con tracción animal, labores de limpieza, cartelería, señalización y el área de información con esculturas, tendrá nuevas fases con la recuperación de los petroglifos do Vilar y la excavación de la "mámoa" de O Vieiro y la restauración del "foxo do lobo", está última de la mano del Concello de Bande.