Juan Carlos I: un año de ausencia y sospechas

El rey Juan Carlos, con su protector, el emir Jalifa bin Zayed Al Nahayan
photo_camera El rey Juan Carlos, con su protector, el emir Jalifa bin Zayed Al Nahayan.
Los intereses económicos, políticos y judiciales hacen muy difícil que pueda regresar, aunque esa sea su obsesión

Ha transcurrido un año desde que un avión le trasladó desde el aeropuerto de Vigo a Abu Dhabi, uno de los emiratos del Golfo Pérsico, donde el emir Jalifa bin Zayed Al Nahayan, que considera al rey Juan Carlos parte de su familia, le dio acogida y lo instaló en un lujosísimo hotel, perteneciente al patrimonio del Estado, donde tenía garantizada no solo todas las comodidades y seguridad sino también privacidad absoluta. Con el tiempo, cuando se asumió que don Juan Carlos no tenía fácil el regreso a España, se acondicionó para él una lujosa villa en una isla privada, villa adaptada a sus dificultades de movilidad y a la necesidad de hacer sus horas diarias de rehabilitación. Cada pocos días acude a revisión médica a un hospital donde fue operado poco después de llegar a Abu Dhabi.

Mucho se ha escrito sobre la situación de don Juan Carlos, sobre su salida de España y, sobre todo, sobre sus dineros y operaciones financieras. Muchos de los datos que se han publicado se han demostrado falsos, varios de ellos a sabiendas de que eran falsos y, en algunos casos facilitados por fuentes oficiales. Miembros del Gobierno, por ejemplo Pablo Iglesias, se referían a don Juan Carlos como el “huido”, cuando sabía perfectamente el exvicepresidente que su Gobierno aconsejó, o más bien decidió, que se marchara de España, como así se lo comunicó Carmen Calvo al Jefe de la Casa del Rey Jaime Alfonsín. Con un añadido que don Juan Carlos no conocía cuando se redactó la carta, pactada con la Casa y el Gobierno, en la que don Juan Carlos anunciaba a su hijo su decisión de abandonar temporalmente España: que se le retiraba su asignación como ex Jefe de Estado. No era una cuestión menor, y ha estado muy presente en todo lo relacionado con la estancia de don Juan Carlos en Abu Dhabi.

Su única obsesión es regresar a España, regresar a su casa, Zarzuela, de donde salió hace un año con un par de maletas, y a la que le impiden regresar. No cuenta con otra vivienda propia, tampoco con ingresos, y las cantidades ingentes de dinero que se le adjudican no son tantas o no tiene acceso a ellas: el dinero saudí, 65 millones de euros, los transfirió a su entonces amante Corinna Larsen, que se niega a devolverlos alegando que se trataba de una donación irreversible con la que don Juan Carlos quería demostrarle su aprecio personal y a su hijo Alexander.

EL PUZZLE DE LAS CUENTAS

A lo largo del año han aparecido cuentas en paraísos fiscales a nombre de sociedades participadas por el monarca, también testaferros, y un familiar que le pagaba sus viajes y los de su familia. Por afán de ayudar, declaró ante quienes investigan la posible fortuna oculta del rey. La conclusión a la que llegan quienes están cerca de don Juan Carlos es que no sabe exactamente qué tiene, dónde y por qué. Una serie de testaferros y asesores han movido los dineros que tenía o creía tener, creado sociedades y utilizado bufetes en distintos paraísos fiscales. La única realidad es que don Juan Carlos ha hecho dos regularizaciones con Hacienda, la primera por más de 600 mil euros por los regalos recibidos de un empresario mejicano, Alien Sanginés-Krauze, y la segunda por los viajes que durante diez años había pagado la fundación Zagatka, de su primo lejano Alvaro de Orleans. Para pagar esta última, de más de cuatro millones de euros, D. Juan Carlos tuvo que acudir a varios empresarios españoles para que, a través de una operación muy minuciosa con las normas fiscales, le prestaran el dinero para pagar su deuda.

El fiscal Bertosa en Suiza, y la Fiscalía española –en coordinación con Bertosa- investigan desde hace más de un año todas las informaciones sobre el dinero de don Juan Carlos, y hasta ahora no hay ningún procedimiento abierto en España ni en Suiza. Se ha tomado declaración a sus testaferros y se sigue la pista de las cuentas que podría tener en diferentes países según han publicado varios medios. Las informaciones más graves proceden de Corinna Larsen, con la que se entrevistó el excomisario Villarejo, que buscó como intermediario para la cita al expresidente de Telefónica Juan Villalonga. Villarejo grabó la entrevista que mantuvieron los tres en un hotel de Londres, y la fue facilitando a diferentes medios por capítulos. Larsen, por su parte, ofreció entrevistas en las que trataba de poner a don Juan Carlos en el foco de las operaciones económicas de las que forma parte ella misma, ya que el fiscal Bertosa tiene también a la exprincesa entre las personas a las que investigar y Corinna teme por su futuro judicial. Acaba de presentar una demanda a don Juan Carlos ante la Justicia británica exigiendo una orden de alejamiento, ya que dice sentirse amenazaba por él personalmente y también por el exdirector del CNI el general Sanz Roldán.

Todos estos asuntos en los que se entremezclan intereses económicos, políticos y judiciales, hacen muy difícil que don Juan Carlos pueda regresar a corto plazo, aunque esa sea su obsesión.

VIDA DE LUJO, PERO DURA

Su vida en Abu Dhabi es de lujo, pero dura. Sigue día a día las noticias de España y más de una vez se queda atónito con lo que lee o escucha. Su última noche en España transcurrió en Sanxenxo, donde cenó en casa de Pedro Campos, su residencia habitual en esa localidad gallega a donde ha viajado tanto en los últimos años. El propio Campos contó que cenaron solos él y su mujer con el rey, que no les dijo que al día siguiente se marchaba Abu Dhabi. Algunos medios dijeron que la cena había sido multitudinaria y festiva. Campos es uno de los amigos que hablan por teléfono a menudo con don Juan Carlos, pero algunos de los que tanto han presumido de su amistad y se han aprovechado de ellao le respondieron positivamente cuando les pidió ayuda para hacer frente a su regularización con Hacienda.

Sus hijas siguen siendo sus visitantes más asiduas, las infantas Elena y Cristina han viajado a Abu Dhabi cuando su trabajo lo ha permitido, y también le ha hecho especial ilusión a don Juan Carlos la visita de su hermana doña Margarita, que pasó varios días en Abu Dhabi. La persona a la que ve con más frecuencia es el general Sanz Roldán, principal interlocutor con la Casa, a través de Jaime Alfonsín. E interlocutor también con otras autoridades y personas de diferentes sectores.

La relación con el rey Felipe es difícil. Se encuentran los dos en una situación complicada porque, para los dos, lo principal es la Corona, como así se recoge en la carta en la que don Juan Carlos le traslada a su hijo su decisión de irse temporalmente, carta pactada como hemos contado y que se hizo pública. Hablan de tarde en tarde. Las infantas apenas se relacionan con su hermano y por tanto no hacen tampoco de canal de comunicación. Sí habla en cambio don Juan Carlos con la Reina Sofía. Pero las cuestiones importantes sobre su situación, y la situación futura, se canaliza fundamentalmente a través de Sanz Roldan.

El emir le demuestra permanentemente su afecto. El día de Navidad, fecha que don Juan Carlos pasó solo con su personal, el jeque Zayed Al Nahayan se presentó en su casa para expresarle su respeto y su cercanía en una fecha que sabía era muy especial para los cristianos..

Hace pocas semanas se ha cumplido el plazo necesario para que cualquier residente en los emiratos pueda tener allí su domicilio fiscal. Eso puede cambiar la situación futura de don Juan Carlos. Las investigaciones en España seguirán su curso, pero al menos tendrá un lugar de referencia domiciliaria, ya que se aleja su sueño de vivir nuevamente en Zarzuela. El día que le autoricen a regresar a España lo hará de inmediato, y pasará temporadas aquí aunque si las cosas no cambian sería Abu Dhabi su país de residencia.

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