MERCADO

Plaza de Abastos número 1 de Ourense: seis años cerrada y diez prórrogas de las obras

La vuelta a la actividad del histórico edificio, que está a punto de cumplir un siglo de vida, sigue en duda ante el malestar de los placeros, que consideran todavía “inviable” su traslado. Los placeros denunciarán que las obras hacen “inviable” su traslado e incumplen el convenio firmado por el Concello

 

Las plazas de abastos de la ciudad están abonadas a los retrasos y siguen cerradas o desplazadas ocupando espacios que no les corresponden. En los próximos días se cumplirán seis años desde que los placeros abandonasen la Plaza número uno para moverse a la provisional de la Alameda. La fecha no es baladí, ya que este año se cumpliría el centenario de un mercado “nacido en 1924”, según apuntan los placeros en su web, aunque el remate del edificio, “obra del arquitecto Manuel Conde”, lo sitúan cinco años después, en 1929. Al tiempo, ya se han superado los 13 años que lleva clausurada la de A Ponte.

En el primer caso, la Plaza de Abastos nº1 carece de un plan funcional que contemple el traslado y que el edificio en el interior se complete sin deficiencias y plenamente adaptado para la colocación de puestos. Todo ello pese a que al iniciar las obras en 2019, ya con retraso, el plazo previsto era reactivarla en 2021

La Xunta intenta ahora coger el toro por los cuernos: ha propuesto una comisión supramunicipal para liderar la reapertura e incluso ha ofrecido ayuda económica a los placeros -eso sí, necesita el plácet del Concello, propietario del edificio- para facilitar el traslado. Sin embargo, los movimientos tanto del gobierno autonómico como de los propios placeros choca con la inacción del gobierno local, que no mueve ficha y sigue empantanado en un proyecto al que sigue sin darle la utilidad necesaria.

La situación está tan enquistada, ante la ausencia total de diálogo del Concello con el colectivo de placeros destinado a ocupar la reformada plaza, que todo podría acabar en los juzgados. El presidente de la Asociación de comerciantes de la Plaza de Abastos número 1, Emilio González, advierte de que en próximas fechas registrarán por escrito al Concello señalando que las obras -en las que detectan múltiples carencias, como la falta de montacargas- no se ajustan a lo firmado en convenio. “Será el paso previo antes de acudir al juzgado, que cada uno se atenga a las consecuencias de lo que ha firmado”, advierte. 

La obra, en plena ejecución de un modificado “de mínimos” en el exterior, se realiza a espaldas de los placeros. “No sabemos nada, le pedimos a la Xunta que mediara, y el conselleiro de Emprego, José González, y el director xeral de Comercio, Gabriel Alén, están en ello, y nos han dicho que tienen dinero para efectuar el traslado”, señala el presidente de los placeros. Fuentes de Emprego apuntan en la misma línea. Aseguran que no van de farol y que “es una prioridad reabrir la Plaza, esto no puede continuar así”. Eso sí, como propuso el conselleiro, todo debe partir de crear una comisión supramunicipal. 

Los placeros están deseando que la Xunta pueda pilotar la operación, habida cuenta de la incapacidad del Concello para liderar el traslado y adecuar el interior del edificio reformado para acoger a los placeros. “Es inviable tal como quedó la obra irnos para allí. Y que no mientan, nosotros queremos movernos cuanto antes, ya, pero así es imposible”, insiste. 

Más optimismo se respira en la Plaza de Abastos de A Ponte. El empresario hostelero Pablo Otero, propietario de Formiguillo y Bodegón Antiga Leitería, ya firmó el contrato, cuenta con casi todos los puestos reservados y, mientras ultima la instalación de servicios, confía en abrir el mercado pontino pronto. Eso sí, detrás queda un reguero de retrasos y promesas incumplidas.

La obra interminable de las 10 prórrogas… Y las que quedan

Se ha convertido en la historia interminable. Las obras de reforma integral de la Plaza de Abastos número 1 de Ourense fueron adjudicadas el 21 de noviembre de 2019 y tenían un plazo de 18 meses para su finalización, por lo que la obra debería haber culminado en verano de 2021, hace ahora tres años. Lo más sorprendente es que pese a las continuas dilaciones de plazo todavía no ha tenido tiempo el Concello de Ourense para diseñar plan funcional para establecer los puestos del interior del mercado -actualmente el nuevo edificio es un espacio diáfano- y el traslado de los placeros. 

Las obras de la Plaza se dilataron primero por la presencia de okupas y después por la irrupción del covid, por lo que no comenzaron oficialmente hasta el 4 de agosto de 2020, cuando arrancó la demolición de puestos alrededor del edificio. A principios de 2022, el alcalde había dicho que en junio de ese año estarían finalizadas las obras, nada más lejos de la realidad. El pasado mes de diciembre, se conoció que la obra se prolongaría más todavía. Cuatro años después del inicio, el gobierno local aprobaba una modificación del proyecto por 726.540,89 euros para hacer los accesos al mercado -no contemplados en el proyecto original-. Con la aprobación de un modificado evitaban sacar la obra a concurso y se la adjudican a la misma empresa que realizó la reforma, Acciona. 

Este último modificado contemplaba una ampliación de cinco meses para el remate de la obra, una nueva prórroga a la rehabilitación del emblemático edificio, que acumulan en todo este proceso un total de 10 prórrogas. Y se encamina a la undécima. A finales de este mes de mayo vencerá dicha ampliación de plazo, y todo apunta a que habrá más.

La Plaza de Abastos número uno necesita la urbanización del entorno, a la que ahora se le ha dado luz verde, aunque el plan funcional para el traslado de los placeros sigue sin redactarse. Los placeros exigen una mejor accesibilidad para el edificio, una zona de carga y descarga en condiciones y comunicación con el parquin, además de una pasarela que comunique con Doctor Marañón. Más allá de estas peticiones, siguen demandando lo básico, que haya puestos adaptados en el interior del edificio ahora reformado.

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