Las monjas clarisas de Vitoria demandan a las de Belorado

Exterior del Convento de Belorado en Burgos.
photo_camera Exterior del Convento de Belorado en Burgos.
Acudirán a los tribunales para reclamar la anulación de la venta del monasterio de Orduña

Las monjas clarisas Vitoria presentarán una demanda en los tribunales de justicia para reclamar la anulación de la venta del monasterio de Orduña (Vizcaya) a las clarisas de Belorado (Burgos) por “incumplimiento” del contrato por parte de estas últimas. La demanda se presentará la próxima semana y, a través de ella, las clarisas de Vitoria-Gasteiz tratarán de recuperar la propiedad del monasterio ubicado en la localidad vizcaína, según fuentes del despacho de abogados Fernández de Aránguiz, que se encargará de llevar este asunto a los tribunales de justicia.

El argumento de la demanda se centrará en el “incumplimiento” del contrato por parte de las clarisas de Belorado, debido a que éstas no hicieron frente a los pagos comprometidos para adquirir el monasterio de Orduña, según explicaron las mismas fuentes.

Según la Archidiócesis, las monjas clarisas tendrían la intención de vender el Monasterio de Derio para comprar el Monasterio de Santa Clara, en Orduña. Las monjas alegaron que la Iglesia estaba bloqueando la operación, pero tanto la diócesis de Burgos, Bilbao y Vitoria niegan haber recibido alguna solicitud a este respecto. 

El conflicto comienza cuando las monjas -lideradas por la madre abadesa Isabel de la Trinidad- no realizaron el pago total por el Monasterio de Orduña que iban a adquirir por la cifra de 1,2 millones de euros por un periodo de dos años. El contrato se firmó en el 2020 con un pago inicial de 100.000, el primero y el último. Ante el impago, las clarisas de Vitoria comenzaron acciones legales para paralizar la operación y recuperar el monasterio de Orduña. Las monjas alegaron que la Iglesia no les permitía realizar la venta del monasterio, argumentando que las operaciones económicas con un importe superior  a 1,5 millones de euros precisan contar con la autorización de la Santa Sede. 

PABLO DE ROJAS Y CEACERO

La abadesa de la orden, Sor Isabel, no aceptó tal decisión y fue entonces -el pasado lunes día 13-, cuando las monjas clarisas de Belorado lanzan su manifiesto de más de 60 páginas en el que anunciaban su ruptura con la Iglesia Católica para ponerse bajo la tutela de la Pía Unión Sancti Pauli Apostoli, organización no reconocida por el Vaticano y dirigida por el excomulgado Pablo de Rojas y su hombre de confianza José Ceacero, quien está haciendo de portavoz de las monjas para los medios. 

En el año 2005, Pablo de Rojas funda la Pía Unión al ser ordenado presbítero y obispo por el antiguo jesuita Derek Schell, consagrado obispo en el Palmar de Troya y en 1976. Sin embargo, desde la web aseguran que Pablo de Rojas “no ha tenido nunca nada que ver con la secta del Palmar de Troya ni con otras”. A pesar de su excomulación en el año 2019 por “incurrir en delito de cisma” al celebrar sacramentos sin poder hacerlo y por ser ordenado sacerdote por Monseñor Wiliamson, también excomulgado. 

De Rojas se autodenomina Duque Imperial, Príncipe elector del Sacro Imperio Romano Germánico y obispo. Denominan a Pablo II “hereje”, no reconocen al papa desde Pío XII y presume en su página web de ser un orgulloso franquista. Por su parte, José Caecero era un conocido cocktelero de Bilbao y presidente de la Asociación de Barmans de Vizcaya hasta que fue “ordenado cura” hace dos años por la Pía Unión y se convirtió en el hombre de confianza de Pablo de Rojas. 

Los obispos de Bilbao y Vitoria ven maniulación

El vicario general de la Diócesis de Vitoria-Gasteiz, Carlos García, mostró su confianza en restablecer “puentes” y que la “locura” desatada con la decisión de las clarisas de Belorado (Burgos) y Orduña (Bizkaia) de romper con la Iglesia católica quede en “un mal sueño”. En este sentido, considera “posible” que estas personas sean manipuladas por Pablo de Rojas Sánchez-Franco y recordó que estas monjas “estaban pasando una grave situación económica”. Carlos García añadió que tenían la “sospecha” de que “algo ocurría”, ya que estas monjas “dijeron que tenían un benefactor que quería comprar el Monasterio de Orduña”. “Parecía extraño y se investigó, se les preguntó, y no contestaron” - y añadió- “ya nos temíamos que algo sucedía”.

El obispo de Bilbao, Joseba Segura, también afirmó su temor a que las monjas estén siendo “manipuladas” e indicó que no se le avisó de la operación de venta del Monasterio pero que no se opondría a ella, “Me parece muy extraño. No sé si las cosas se han hecho bien ahí dentro del convento”, insistía. La Conferencia Episcopal Española (CEE) lamenta “profundamente la declaración de ruptura de la comunión con la Iglesia Católica”. Así lo expresó ayer la Iglesia española, que respalda el comunicado del arzobispado de Bilbao y del obispado de Vitoria y reafirma “la adhesión de la Iglesia que peregrina en España al papa Francisco, con la mano tendida a estas hermanas”. A su juicio, los motivos de descontento aducidos en la carta “tienen vías de solución distintas de la determinación que en ella se expresa”. 

Se enfrentan a una “excomunión oculta” por parte de la Iglesia Católica

Las clarisas se exponen a la excomunión “latae sententiae” (oculta) por incurrir en el “delito de cisma”, algo que a ellas no parece preocuparles. Sin embargo, el profesor de la Universidad Santa Croce, José Antonio Araña y el investigador de la Red Iberoamericana de Estudio de las Sectas (RIES), Luis Santamaría del Río, apuntan los cánones 1.364, 1 y 751 del Código de Derecho Canónico, que implica el impedimento para recibir los sacramentos, pero mientras el delito no sea declarado por sentencia judicial no tiene una aplicación social, por ello se denomina una excomunión oculta, que es el signifcado del término latino “latae sententiae

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