José Antonio Zorrilla: "España no ha salido del aislamiento internacional de la época franquista"
Entrevista en profundidad a José Antonio Zorrilla, protagonista del Foro La Región de este jueves 9 de febrero. El escritor, director de cine y exembajador de España tiene mucho que contar sobre geoestrategia
La geoestrategia puede parecer un concepto muy alejado del común de la población. Nada más lejos de la realidad. Es la que influye, entre otros factores, en la escalada de los precios de la cesta de la compra.
El escritor, director de cine y exembajador de España en Georgia y Estados del Cáucaso, José Antonio Zorrilla (Bilbao, 1946), tratará de bajar este concepto al terreno y hacerlo más fácil de comprender. Lo hará en el Foro La Región, que se celebrará el jueves día 9 a las 20,30 horas en el centro cultural Marcos Valcárcel.
¿Cómo definiría geoestrategia?
Es la relación que existe entre tierra y poder. “Geo” es tierra y “strategos” significa plan general. Esa es la relación que existe entre tierra y poder.
¿Y nos afecta en el día a día?
Hace seis meses compraba el kilo de cordero lechal a 24 euros y ahora lo acabo de pagar a 30. Así que yo creo que sí. Y esto por una guerra en la que no hemos intervenido. Nos hemos encontrado con un conflicto a las puertas de Europa, por la que todo el mundo padece inflación y recesión. Es obvio que tiene mucha importancia, porque no se libra nadie.
Entonces, ¿geoestrategia tan solo tiene que ver con acciones militares?
No necesariamente. Ahora se está viendo un duelo de voluntades entre España y Marruecos y no se puede decir que se estén usando medios militares, pero, sin embargo, hay una clara estrategia por parte de Marruecos que consiste en quedarse con el Sahara y explotarlo. Para poder llegar a dominar el Sahara, necesitan instrumentos, teorías, decisiones, viajes, declaraciones… Todo eso son instrumentos para conseguir su propósito y no tienen que ver con lo militar.
Usted ha sido embajador. ¿Qué papel juegan los cargos de los países en el extranjero en la geoestrategia?
Más bien poco. Estos temas son muy graves y se llevan desde muy arriba. Estando ahí, lo único que puedes hacer es obedecer. Alguna idea puedes dar, pero, como mucho, cambiar el día de una reunión.
Vamos ahora sobre Ucrania y Rusia. ¿Cómo se analizaría esta guerra desde el punto de vista geoestratégico?
Rusia está decidida a que no le pongan en la frontera un Estado abiertamente hostil como es ahora mismo Ucrania, cuyo fulcro se basa en el nacionalismo de gente como Stepán Bandera y criminales de guerra. Hay personas que pasean por la noche de Kiev con antorchas levantadas y llevan retratos de Bandera, una persona que no podía entrar en Estados Unidos porque estaba considerado como un terrorista.
¿Ese es entonces el motivo principal?
Aquí se podría haber hecho algo muy sencillo. Que EEUU y Rusia se reunieran y discutieran sobre las exigencias de seguridad de Rusia. Rusia le contestaría que no le importa que Ucrania entre en la UE, pero en la OTAN no, porque es militar. Y aunque se diga que es defensiva, después de Afganistán e Irak… Y si EEUU tuviera como primera preocupación la paz mundial habrían dicho: “Sin ningún problema”. Ese estatus de país neutral ya lo tuvo Finlandia o Austria. Otro caso es Noruega, que está en la OTAN, pero sin fuerzas nucleares ni fuerzas extranjeras en su territorio.
Dos no discuten si uno no quiere; y si EEUU no hubiera querido una guerra no la habría. ¿Es un buen resumen?
Tal cual.
Esta situación me recuerda a la crisis de los misiles en Cuba en el 1962.
Totalmente. Ha pasado lo mismo. En aquel momento, Rusia se arrugó y llegaron a un acuerdo. Aunque no se firmó nada. Y hay que recordarlo porque como no se firmó nada de que la OTAN no se iba a ampliar, pues aquel acuerdo ya no vale para nada. Y esto ha pasado en silencio. En pleno 2021, y diciendo la OTAN una y otra vez que era pacífica y que los EEUU defendían el derecho de todo el mundo a hacer lo que quiera, las islas Salomón dijeron que iban a abrir una base china. Ni siquiera militar. Y al día siguiente, dijeron los norteamericanos: si ocurre eso, intervenimos.
Vayamos sobre otro punto estratégico: Gibraltar. ¿Qué posición debería adoptar España?
No tengo ni idea. Gibraltar es un tema, dentro de las relaciones internacionales, pendientes de España. Ya no es lo que fue cuando el imperio. Siempre te viene bien tener una base, pero claro, en aquel tiempo, Gibraltar era una de las decenas de bases para llegar a la India; pero ahora ya no queda nada. Ahora tan solo se trata de que su población vive muy bien siendo británica y entienden que su prosperidad se debe a eso, y por eso el Reino Unido se queda instalado en Gibraltar.
Escribió usted un artículo en 2017 en el que aventuraba que España ganaría el peso en Europa que tenía el Reino Unido a su salida. ¿Lo ha ganado?
En absoluto. Esta historia viene de lejos. El Real Instituto Elcano, que es una de las pocas instituciones que abordan la política exterior -y creo que de forma muy correcta-, ya ha creado un meme sobre este asunto y dice: “España boxea debajo de su peso”. Lleva siendo así 40 años, desde que somos democracia.
Y antes también, porque con Franco tampoco interesaba. El problema de esto es que si al español medio no le importa nada lo que pase fuera de sus fronteras; y al político, menos, no se va a dedicar un euro al sector exterior. El Ministerio de Asuntos Exteriores es virtual. Pero a nadie le importa. Por poner un ejemplo contrario, de los rusos no se ríe nadie fuera de Rusia; y si tienen que beber la mitad, beben la mitad, y si tienen que comer la mitad, comen la mitad; pero Rusia dice que no se pasa por el estrecho, no se pasa. En este sentido, no hemos salido todavía del franquismo que nos aisló durante años.
¿Porque los sucesivos Gobiernos no le han dado importancia ?
Exacto.
Otros países como Francia o Alemania sí le dan mucha importancia.
Francia o Reino Unido se están dejando la vida para no renunciar a sus programas nucleares. Pero es que ser poderes nucleares les garantiza un sitio en una mesa muy exclusiva de cinco países. Reino Unido ha invertido 30.000 millones de libras en renovar sus cuatro submarinos para poder seguir siendo una potencia. Por contra, nuestra Armada no ha recibido un submarino en 34 años. ¿Qué presencia va a tener España con esto? No hay voluntad ninguna de hacerlo y la clase política sabe que no le da votos.
Se han cuestionado los gastos en Defensa.
Es que este Ministerio de Defensa no sirve para nada. El general Charles de Gaulle era muy tacaño con el dinero de la República. Siempre analizaba gasto a gasto para ahorrar. Pero había dos apartados que nunca cuestionó: defensa y asuntos exteriores.
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