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¿Sus hijos van al gimnasio? ¡Cuidado! A ver si no crecen

Los miembros de mi profesión luchamos por desterrar es mito de que los niños no pueden entrar en la Sala de Fitness porque el trabajo de fuerza "les cortará el crecimiento" o "los convertirá en seres amorfos"

¿Sus hijos van al gimnasio? ¡Cuidado! A ver si no crecen

La semana pasada escribimos sobre qué deportes o actividades son las más adecuadas para formar a nuestros hijos. La primera respuesta era evidente. Cualquiera que les levante del sillón, despierte su curiosidad y les divierta, seguro y supervisado por un profesional.

Me permití sugerirles la natación, el atletismo y el judo -u otro deporte de lucha- como un formidable trío para desarrollar sus cualidades e instaurar una serie de valores -disciplina, esfuerzo, superación, compañerismo, paciencia, respeto, temple...- imprescindibles para la vida que les espera.

Por supuesto, sin desprecio por el resto. Fútbol, baloncesto, voleibol, ajedrez... Todos son perfectamente válidos, siempre que los padres y entrenadores sepan cuál es su sitio y papel, educando al niño.


Y el fitness. ¿Qué?


Desde hace décadas, los miembros de mi profesión luchamos por desterrar es mito de que los niños no pueden entrar en la Sala de Fitness -la clásica sala de pesas de cualquier gimnasio- porque el trabajo de fuerza “les cortará el crecimiento” o “los convertirá en seres amorfos”. También corren el riesgo de mezclarse “con gente que se inyecta drogas y anabolizantes”. Muchos padres me comentan ideas de este tipo, presa de una ignorancia absoluta o, peor, de alguna noticia vista en Internet.


Los niños y la fuerza


Seamos serios. En cuanto pueden, los niños corren, saltan, trepan, luchan. Recogen y lanzan objetos de todo tipo. Juegos y ejercicios de fuerza que nunca vemos como una amenaza a su crecimiento. Todo lo contrario. El movimiento, el apetito y su alegría, son síntomas de salud, tranquilidad para sus padres.

Entonces ¿Por qué vemos antinatural un niño en la sala, ejecutando cualquier ejercicio con la carga apropiada a su fuerza, buena técnica y la supervisión permanente de un profesional experimentado? 

Será una cuestión de forma. De hacer las cosas adecuadas, en el sitio adecuado, en un ambiente adecuado y bajo la dirección adecuada. Llevo más de 20 años en este sector y todos los niños o adolescentes con los que trabajé hoy me superan por una o dos cabezas. Sigo buscando los enanitos por la sala.