Portugal estrena medidas de confinamiento más duras tras nuevos récords

photo_camera El primer ministro luso, António Costa.
La restauración no podrá vender bebidas en la puerta ni se podrán consumir productos en sus inmediaciones, entre otras medidas

Portugal estrena este miércoles más de una docena de medidas que endurecen el confinamiento que comenzó el pasado día 15 y que no ha conseguido vaciar completamente las calles, mientras continúan registrándose récords de muertes y hospitalizados por la covid, disparada en su tercera ola.

Desde hoy está prohibido permanecer en parques y jardines -aunque se puede pasear por ellos-, y la restauración no podrá vender bebidas en la puerta ni se podrán consumir productos en sus inmediaciones, limitándose a entregas a domicilio y para llevar.

Tampoco se podrá circular entre municipios el fin de semana, entre otras medidas, para intentar evitar que se repitan las imágenes de los últimos días, en los que se han visto nutridos grupos en paseos marítimos, lo que ha levantado dudas sobre el éxito del confinamiento.

Al contrario de lo que ocurrió en el primer confinamiento, en marzo de 2020, la movilidad en las calles apenas se ha reducido un 30 %, y el Gobierno ha insistido en sus llamamientos a los portugueses a quedarse en casa para evitar que los hospitales, ya al límite, colapsen ante la tercera ola de covid, que deja cifras de récord.

Este martes el país, de 10 millones de habitantes, marcó un nuevo máximo con 218 muertes en un solo día, tras encadenar once días consecutivos por encima del centenar de fallecimientos, y notificó además 10.455 infecciones.

Datos que ponen una presión inédita sobre los hospitales, donde hay 5.291 pacientes ingresados con covid-19, de los cuales 670 están en unidades de cuidados intensivos. Ambas cifras son picos máximos de toda la pandemia.

La situación ha llevado a la apertura de hospitales de campaña en algunas ciudades -en Lisboa se abrirán dos esta semana- y aumentan las voces que piden en Portugal que se recurra al sector privado, algo que el Ejecutivo no descarta, como tampoco descarta cerrar las escuelas, una cuestión que hasta ahora ha sido una línea roja.

"LOS PRÓXIMOS DÍAS SERÁN DURÍSIMOS"

La posibilidad fue comentada por el primer ministro, António Costa, en el Parlamento este martes, donde afrontó las críticas y preguntas de los diputados en un momento en el que los especialistas dudan de la efectividad de las medidas y piden que se actúe rápido.

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