“Este ambiente é bárbaro!”

Los mayores de la residencia Virgen Blanca de A Farixa, perteneciente a la Fundación San Rosendo, celebraron el Lunes de Entroido con pista de baile, disfraces de payaso y mucha juerga. “Xa había ganas de festa”, confiesan los usuarios del centro.

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Los usuarios de las residencias de la Fundación San Rosendo nunca faltan a su cita con el Entroido. Ni la pandemia impide que los mayores disfruten de esta fiesta que, en el centro Virgen Blanca de A Farixa, fue todo un acontecimiento. “Esto está moi ben montado, eu acórdome moito do Entroido de cando era novo”, comenta Sergio Pérez, uno de los usuarios, que se arranca con una muñeira al sonar de fondo las Tanxugueiras. Olga García, la directora, es la más animada y la que contagia el espíritu carnavalero al resto: “É unha festa que nos gusta moito. É diversión, colorido, baile… Os maiores pásano moi ben, xa tiñan ganas de festa”. La entrada de la residencia se convirtió durante toda la tarde en una gran pista de baile.

POR PRIMERA VEZ

Este año tocó el disfraz de payaso, aunque a los mayores de la residencia Virgen Blanca también les acompañaron durante la tarde de ayer el sonido de las chocas de los Cigarrones de Verín. “Gústame moito o carnaval, é unha cousa de moitos anos e todo o que é máis antigo paréceme que é máis bonito que o de agora. Antes era outra cousa e íase poas aldeas”, dice Francisca Pérez, que a sus ochenta y pico confiesa que “nunca me disfracei”. Para todo hay una primera vez y esta usuaria se estrenó con el traje de payaso en Lunes de Entroido.

Vitorina González deja claro que es de O Couto y que todo el mundo la conoce como Vitoria. “No Couto todos me coñecen, vivín alí toda a vida. Ao lado da igrexa de Fátima. Aquí tamén estou moi ben, este ambiente é bárbaro! A min as festas gústanme todas”. Al contrario que su compañera Francisca, Vitorina confiesa que “nunca deixei de vestirme no Entroido, estiven en tres coros cantando. Pero deume un ictus e tiven que deixalo”.

María Cid es natural de Allariz, aunque lleva cuatro años viviendo en la residencia Virgen Blanca de A Farixa, perteneciente a la Fundación San Rosendo. “Botábase de menos este ambiente. Eu antes era moi carnavaleira, antes iamos por tódalas aldeas disfrazados. Pero estas festas de agora tamén me gustan, aínda que sexamos maiores”, recuerda esta usuaria.

ENVEJECIMIENTO ACTIVO

Las trabajadoras de esta residencia promueven habitualmente eventos como este del Entroido, que facilitan la interacción social de los mayores y estimulan sus recuerdos de infancia. Las actividades son parte del programa “Experiencia activa”, con el que la Fundación San Rosendo promueve el envejecimiento activo de sus usuarios desde hace décadas. Entre las educadoras sociales y los usuarios de la residencia Virgen Blanca de A Farixa realizaron los coloridos disfraces de payaso de este año. Ayer, Lunes de Entroido, la fiesta terminó con música, globos y confeti. Y el deseo de que, para la próxima, la fiesta sea sin mascarilla y sin pandemia de por medio

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