Coronavirus en Ourense | Un año desde la primera batalla

Lucha contra el coronavirus

El mes de marzo de 2020 cambió la vida de muchas personas, entre ellas las de Camino Mouronte, Isabel Paz y María Dolores Delgado, quienes atendieron al primer paciente covid de la provincia enfrentándose a un enemigo desconocido

Publicado: 03 mar 2021 - 05:32 Actualizado: 03 mar 2021 - 10:55

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Hace un año ya se hablaba del covid-19, pero nadie imaginaba cómo sería la vida a partir de su llegada. El 8 de marzo de 2020 aterrizó oficialmente en la provincia con el primer caso positivo confirmado, dando pie al inicio de la pandemia que en Ourense ya suma más de 400 muertes y de 14.000 contagiados.

Esa noche, la internista Camino Mouronte estaba de guardia y, cuando su busca sonó, se llevó la sorpresa de su vida. "El directivo de guardia me avisó de que un paciente que había dado positivo estaba de camino y que yo lo valoraría", recuerda. Ese momento, ese día, para ella será "inolvidable". Tocó ponerse al día con la poca información disponible entonces y ayudar al paciente. "No nos parecía algo tangible y, cuando te llaman y te dicen que ya viene, es un impacto", afirma. En retrospectiva analiza que el virus posiblemente estaba ya implantado, pero hasta ese 8 de marzo no se barajaba su verdadero impacto. "Ese día no pensé que llegaríamos a estar como hoy, pero a los pocos días los casos no paraban de crecer y me lo creí de golpe", señala.

Pero antes de ello, el equipo de Microbiología se puso en marcha. No era la primera prueba que se analizaba buscando covid, pero sí la que arrojó un resultado positivo. "No éramos conocedores de la dimensión que esto iba a alcanzar", reconoce Isabel Paz, su jefa de servicio. Con el diagnóstico en la mano, continuaron el proceso de enviarlo a Madrid para una segunda confirmación. Este proceso, pronto cayó en el olvido. "Estalló de tal manera que mandamos unas pocas. En cuanto buscamos casos, los encontramos", asegura.

La sexta norte, planta covid

Ese primer positivo también supuso el pistoletazo de salida para la planta covid. La 6ª Norte del CHUO comenzó a recibir a esas personas infectadas que requirieron de una atención hospitalaria, reorganizando su forma de trabajar. "Aplicamos protocolos muy estrictos y me llamaban de otras plantas o de los hospitales comarcales para preguntar cómo estábamos trabajando", señala María Dolores Delgado, enfermera y supervisora de la 6ª Norte. Esa forma de trabajar les ayudó a que ningún profesional se contagiase en su planta.

Camino Mouronte, Internista del CHUO

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“Nunca me sentí tan frágil como ese día"

Un busca y un aviso "inolvidable" provocaron que Camino Mouronte aprendiese a marchas forzadas cómo se atendía a un paciente covid. Esta internista del CHUO fue la encargada de atender a la primera persona que dio positivo en la provincia con todo lo que eso supuso. "En cuanto me confirmaron que venía, empecé a ver vídeos sobre cómo ponerme un EPI y a revisar toda la teoría sobre el virus, que era y es poca", rememora.

Con la ayuda de sus compañeros, con los que estaba cenando a la hora del aviso, se puso el EPI y se adentró en la habitación en la que se encontraba ese primer paciente "que pagó por el hecho de sea la primera". "Entré con una sensación enorme de tensión y vulnerabilidad pero, cuando vi a la paciente llorosa allí en la cama, perdí todo ese miedo y me centré en tratar de tranquilizarla", cuenta.

El primer "impacto" no lo olvidará en su vida por lo repentino. Su transición a la atención covid fue de un momento para otro, casi sin información sobre la evolución de un virus que les decían "no era más que una gripe" y del que el tiempo demostró lo contrario. "He tratado a pacientes con VIH, tuberculosis, hepatitis... Pero nunca me sentí tan frágil, porque me adentraba en algo desconocido", destaca.

Un año después asegura que el "callo" está hecho y la forma de trabajar es más ágil ahora: "Ya entramos junto a los pacientes como si nada y el EPI nos los ponemos como si fuese otra prenda de ropa más".

Isabel Paz, Jefa del servicio de Microbiología del CHUO

“Nos preparamos para algo esporádico"

El día a día en el laboratorio de Microbiología cambió tras el primer positivo detectado. Ahora, con miles de pruebas analizadas, sus trabajadores están "más preparados y tenemos un soporte que nos da mayor tranquilidad", apunta Isabel Paz, su jefa de servicio. El primer positivo abrió el camino para algo que no pensaban. "Nos preparamos desde febrero para diagnosticar casos y nos esperábamos algo esporádico", recuerda.

El contacto con un positivo o un viajero de zona de riesgo se convirtieron en los primeros casos sospechosos de los que tomaron muestras. Los resultados eran todos negativos, pero desde que llegó el primer positivo, no pararon y se adaptaron a un ritmo frenético. "Desde el 8 de marzo fue todo una vorágine con más casos cada día", afirma. Su vida cambió y afrontó una realidad que no creía posible. "Se dispersó como un reguero de pólvora desde los territorios más poblados", reconoce. Al ver el caso de Italia, lo que Paz pensaba era en "cómo era posible que no lograsen controlarlo" y finalmente lo vivió en sus carnes: "No éramos conocedores de la dimensión que esto iba a alcanzar".

Aún hoy, el conocimiento es escaso, pero mayor que hace un año cuando se enfrentaron a la pandemia solventando "tropezones" que dificultaban su labor: "Era una sensación constante de que no llegabas", asegura. Trataron de hacerlo lo mejor posible y seguirán ahí, vigilantes, porque "no se va a acabar mañana".

María Dolores Delgado, enfermera y supervisora de la 6ª Norte del CHUO

“Todos tenían miedo de la planta covid"

En marzo la 6ª Norte del CHUO pasó a ser la referencia covid, convirtiéndose en la planta en la que ingresaban sus pacientes. Ese primer positivo también pasó por esa ala del hospital, aunque con una estancia corta, abrió la veda para que llegasen otros. "Veíamos lo que se nos venía encima y los pacientes no paraban de llegar", rememora la enfermera María Dolores Delgado, su supervisora. Y lo peor, que muchos eran sus propios compañeros de trabajo que acabaron contagiándose allí dentro.

Los protocolos se empezaron a confeccionar para garantizar la seguridad de todos, sumando más presión por el desconocimiento. "Teníamos miedo por los pacientes porque no sabíamos como evolucionaría y por uno mismo también", cuenta. Esa forma de trabajar, aunque "desgasta", les permitió desempeñar sus funciones con "tranquilidad".

Ser los primeros en recibir a los pacientes covid les ayudó a prepararse, con menos tiempo, pero más rodados. "Todos tenían miedo de entrar en la planta covid y nosotros relajados. ¡Parecíamos leprosos!", cuenta Delgado. La seguridad que le otorgaban esos protocolos se fue transmitiendo a todas la personas que debían entrar en la 6ª Norte. "Nosotros nos los tomamos ahora de otra manera porque fuera es todo distinto. En marzo era tremendo con todo el mundo en sus casas", opina. Sus jornadas laborales se volvieron maratonianas para enfrentarse a un virus que ya circulaba desde antes del primer positivo.

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