Ourense

Autoridades de la Raia urgen abrir la frontera de Manzalvos

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Autoridades de la Raia urgen abrir la frontera de Manzalvos

photo_camera Rafael Pérez, alcalde de A Mezquita, reivindica la apertura de la frontera. (Vídeo: Óscar Pinal).
Alcalddes y presidentes de cámaras lusas celebraron un acto reivindicativo en A Mezquita

"Un minuto de silencio por la muerte de las fronteras" fue la premisa bajo la que se reunieron este lunes en el paso fronterizo de Manzalvos (España) y Moimenta (Portugal), en A Mezquita, las autoridades políticas y empresariales de ambos lados de la Raia para protestar nuevamente por el cierre fronterizo prolongado, explicando los graves prejuicios que supone para la vida y los negocios de la zona.

El acto contó con la presencia de Luis Fernandes, presidente de la Cámara de Vinhais; con Rafael Pérez, alcalde de A Mezquita; José María Lago, de A Gudiña, y con Francisco Veiga, alcalde de Riós, entre otros. Promovido por Luis Fernandes, fue una iniciativa simbólica en la que los representantes políticos quisieron dar a entender, tanto al Gobierno portugués como al español -para que haga presión-, la situación en la que se encuentran los vecinos de estas zonas, al tener cerradas las fronteras, pasos que se sumaban a sus rutinas diarias.

"Esta idea, organizada por Fernandes, xurdiu polas demandas dos veciños e a situación que estamos atravesando", contaba Rafael Pérez, que puso en valor este paso fronterizo, ya que "Vinhais ten un territorio grandísimo, e xunto coa nosa zona, é un dos pasos que máis transito ten, ademais do bo estado da estrada e do seu firme".

Coincidió con este análisis José María Lago, que consideró que "é unha estrada con moito tráfico, moi cómoda e con bo firme". Además, el alcalde de A Gudiña lamentaba este cierre, puesto que provoca que "todas as relacións entre uns e outros desaparezan, obstaculizando o día a día de moita xente". 

Son muchos los vecinos de ambos lados que cruzaban este paso fronterizo para trabajar, por necesidades básicas o por temas de conciliación familiar. Esto suponía una distancia de dos o cuatro kilómetros, mientras que desde que cerraron las fronteras, estos vecinos tienen que hacer hasta 120 kilómetros diarios para poder pasar al otro lado.

Ante esta situación, Lago contó que los vecinos buscan otras alternativas: "O que está facendo a xente é deixar os coches na fronteira e marchar andando", a lo que añadió que "non vas alquilar unha casa no outro lado cando estás a tan só dous kilómetros", subraya el regidor.

Por su parte, Francisco Veiga, aseguró que es importante hacer fuerza y que "é necesario facer un pouquiño de ruído para que nos permitan volver a abrir a fronteira, aínda que sexa unhas horas ao día".

Y es que estos representantes políticos no piden una apertura 24 horas al día, sino una regulación que permita tener la frontera abierta unas horas determinadas al día para facilitar la vida de los vecinos de la Raia.

A MEZQUITA (MANZALVOS, ESTRADA OU-311). 22/02/2021. OURENSE. Fronteira de Ourense con Portugal, no concello da Mezquita, acto coa presencia de Luis Fernandes, presidente da Cámara de  Vinhais, e alcaldes da zona de A Gudinha e A Mezquita, entre outros, para protestar polo peche das fronteiras. FOTO: ÓSCAR PINAL

Así, el alcalde de A Mezquita reclamó una solución y pidió empatía por parte de los gobiernos: "Dende Madrid non se asimila o que supón para os veciños da Raia o peche da fronteira", remarcó el representante municipal, que espera que el acto reivindicativo de este lunes se traduzca en un mejor entendimiento de esta realidad por parte de las autoridades. 

Malestar en una de las fronteras más antiguas de la zona

Vecinos de Padrenda y Melgaço se congregaban el pasado sábado alrededor de los bloques de hormigón instalados en la frontera de Ponte Barxas-  São Gregório. Ciudadanos, empresarios y políticos instaron con cánticos y hasta una pancarta la reapertura de uno de los pasos más antiguos de la "raia". La decisión adoptada por el Gobierno luso obliga a los empresarios y trabajadores transfronterizos a dar grandes rodeos por Arbo o Tui para poder acudir a sus puestos de trabajo. Su indignación también la comparten en A Baixa Limia.