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Lucha contra el coronavirus
La situación epidemiológica de Galicia comenzó a estabilizarse en el mes de febrero, después de una tercera ola más virulenta que las dos anteriores. Desde entonces, la Xunta ha ido levantando de forma paulatina restricciones de movilidad y vida social, aunque siempre bajo el principio de prudencia. En el fondo está la preocupación sobre la llegada de una cuarta ola del virus.
Tanto el presidente autonómico, Alberto Núñez Feijóo, como el conselleiro de Sanidade, Julio García Comesaña, han dejado claro en varias ocasiones el objetivo prioritario de la Xunta, evitar la explosión de contagios (como sucedió tras la época navideña). Por ello, avanzan con pies de plomo: las reuniones en domicilio siguen prohibidas, el horario de la hostelería permanece limitado hasta las 21,00 horas, el toque de queda se mantiene en las 22,00 horas y la comunidad lleva perimetrada casi cuatro meses. En Semana Santa, al contrario que en Navidad, el Gobierno gallego optó por no aliviar de forma generalizada las medidas restrictivas.
El proceso de desescalada, además, es vigilado de cerca por el comité clínico, que se reúne cada semana. Los expertos evalúan la situación de los 313 concellos gallegos y, en base a sus indicadores, procuran anticiparse al descontrol. La incidencia acumulada a 7 días se ha convertido, de hecho, en una de las principales herramientas de los expertos, ya que, según Sanidade, permite tomar decisiones de forma "anticipada".
Pero, aun así, el leve incremento de contagios detectado en el conjunto de la comunidad en los últimos días, mantiene alerta a las autoridades sanitarias. Por ahora todavía es pronto para valorar el efecto de los desplazamientos y encuentros sociales producidos en Semana Santa. Feijóo ya apuntó este lunes que habrá que esperar 8 o 10 días para valorar si los repuntes registrados son de tipo “puntual” o si auguran la llegada de una cuarta ola.
Daniel González-Peña, doctor, investigador bioinformático y profesor de la Escuela Superior de Ingeniería Informática de Ourense, analiza los principales indicadores de la pandemia desde el pasado verano. A la vista de los datos de los últimos días, González-Peña ve claro el cambio de tendencia en el conjunto de la comunidad: "Si ese repunte queda en meseta o se convierte en un ascenso exponencial, no sabría decirlo a día de hoy".
En enero, el incremento de contagios fue muy rápido: tan solo en la primera semana, la cifra de casos activos creció en la provincia ourensana en un 38%. Por ahora, sin embargo, el crecimiento es tímido. "Es clave ver cómo afecta la Semana Santa. Puede haber afectado algo a los datos, al cambiar el número de PCR que se hicieron los días festivos", reflexiona el bioinvestigador. Lo cierto es que la celebración de la Navidad es muy distinta a la de Semana Santa, ya que las reuniones familiares y los desplazamientos no son tan comunes. González-Peña, no obstante, prefiere no aventurarse: "Lo mismo se queda plana o en muy lenta subida los próximos días y no podremos sacar conclusiones".
El experto, eso sí, señala el cambio de tendencia en algunas ciudades, como en Ourense. Si la urbe arrancó la pasada semana con 30 casos activos, ayer rozaba ya el medio centenar. Su incidencia sigue siendo reducida (menos de 75 por cada 100.000 habitantes).
La cuarta ola es ya una realidad en otras comunidades autónomas y en varios países de Europa. En España, el País Vasco y Navarra presentan elevadas incidencias, por encima de los 200 casos por cada 100.000 habitantes. En Cataluña, Lleida y Girona también muestran una elevada tasa de contagios, así como las provincias del este de Castilla y León. Galicia, por el momento, se mantiene por debajo de los 100 casos por cada 100.000 habitantes, en la misma línea que la Comunidad Valenciana.
En Europa, los contagios también crecen de forma diaria en países como Francia, Alemania o Polonia. Otros, como Italia, parecen dar síntomas de mejoría, pero las cifras de muertes son elevadas. Los gobiernos han vuelto a decretar confinamientos de la población y en algunos casos, como Francia, la hostelería no recuperó su actividad desde octubre.
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