La deuda histórica de Ourense pide hueco en la agenda de Ábalos

Financiación

A la autovía a Lugo se suma la conexión directa con Ponferrada o la necesidad de acabar con la brecha ferroviaria

Publicado: 05 abr 2021 - 04:47 Actualizado: 06 abr 2021 - 21:27
José Luis Ábalos y Alberto Núñez Feijóo, durante la reunión que ambos mantuvieron el 10 de marzo. (EFE)
José Luis Ábalos y Alberto Núñez Feijóo, durante la reunión que ambos mantuvieron el 10 de marzo. (EFE)

Una reunión el miércoles en la casa consistorial de Vilamarín entre la conselleira de Infraestruturas, Ethel Vázquez, y los miembros de la plataforma A-56 escenificaba que la construcción de esta infraestructura planificada a principios de siglo será de una de las exigencias que el presidente del Gobierno gallego, Alberto Núñez Feijóo, le trasladará al ministro de Transportes, José Luis Ábalos, en la cumbre que ambos mantendrán en Galicia como continuación de la organizada a principios de marzo.

En aquella cita, solapada en parte por el terremoto político en Murcia y Madrid, los temas tratados se redujeron a confirmar la llegada del AVE y los problemas de las provincias atlánticas (Ap-9, salida sur de Vigo o conexión con Langosteira), quedando relegada a un segundo plano la deuda histórica que arrastra la provincia de Ourense que, en este nuevo asalto, buscará hacerse un hueco en la agenda de José Luis Ábalos, que tiene la encomienda de materializar proyectos que, en la mayoría de casos, están llamando desde hace lustros a la puerta del departamento ministerial en el que ahora está al mando.

Carreteras

En la mencionada A-56 entre Ourense y Lugo, tras algo más de medio año con un único tramo en servicio de apenas 8,8 kilómetros de escasa utilidad, es necesario un impulso en los tramos ourensanos, cuya tramitación está en una fase más avanzada que los lucenses. Especial relevancia puede tener para la ciudad de Ourense que, de una vez por todas, se liciten las obras del inicio de la circunvalación norte. Con la relación de bienes afectados por las expropiaciones aprobadas, no existe obstáculo alguno más que dar la orden, al estar contemplada una partida en los Presupuestos Generales.

Completar los tramos ourensanos de esta autovía no es un capricho tampoco, dado que su construcción mejoraría notablemente las comunicaciones con la A-52 o la comarca de O Ribeiro, pero también se empezaría a materializar la A-76 (Ourense-Ponferrada). Esta vía de alta capacidad es anhelada especialmente por los valdeorreses, que ahora siguen condicionados por la N-120 y su imposibilidad de adelantar en buena parte del recorrido. En cartera del Gobierno central desde mediados de la primera década del siglo XXI, únicamente se perciben avances en O Barco, con su conexión entre la N-120 y la N-536 en obras desde hace año y medio.

En lo que respecta a la red viaria, tampoco debería pasar desapercibida para Ábalos la situación en la A-52 con el corte del túnel de O Folgoso, que penaliza a los conductores entre Vigo y Ourense obligándoles a circular por vías convencionales en mal estado, sumando más de 20 minutos a su viaje. Exigir celeridad y concreción en la reparación debería ser una línea roja de Feijóo.

Tren

La deuda histórica en materia ferroviaria debe empezar a saldarse a finales de este año con la llegada del AVE (siempre que no se incumplan de nuevo los plazos), pero la alta velocidad no será una realidad al 100% hasta que esté en servicio la variante exterior entre Taboadela y Ourense, que no es otra cosa que el último tramo de la nueva línea.

En las preguntas parlamentarias realizadas por el PP al Gobierno, este aseguraba recientemente que la tramitación para la licitación de la primera parte del recorrido (Taboadela-Túnel de Rante y Túnel de Rante-Seixalbo) ya había arrancado y que en las próximas semanas las empresas constructoras podrían presentar ya sus propuestas. Queda pendiente, sin embargo, avanzar con los últimos kilómetros que pasan por Montealegre en túnel y por Oira en viaducto hasta llegar a la estación de A Ponte.

La terminal ferroviaria es otra tarea en la mesa del ministro Ábalos, con un estudio informativo aprobado y la infraestructura adosada para los autobuses ya en funcionamiento desde febrero. La inversión proyectada asciende a más de 100 millones de euros y, pese a toda la polémica generada a su alrededor, es clave para empezar a cerrar la herida entre los barrios e integrar adecuadamente el tren en el casco urbano.

Habrá que ver también el compromiso del Ministerio de Transportes para liberar los miles de metros cuadrados ahora ocupados por las mercancías, una vez que hay un anteproyecto para trasladar la terminal al Polígono de San Cibrao, donde su encaje es mucho más preceptivo y cuenta con el consenso de políticos y empresarios locales.

Otros temas

Aunque ha desaparecido del foco, tampoco se ha puesto remedio pese a la petición unánime del Parlamento o de la propia Xunta al agravio con las tarifas de los servicios ferroviarios, con los ourensanos obligados a pagar un precio un 60% más caro por viajar en un tren de altas prestaciones a Santiago y A Coruña que el que está fijado en el corredor atlántico.

Además, pese a ser un tema más local, también es clave el papel del Ministerio de Transportes en la rehabilitación del edificio de la Plaza de Abastos número 1 de Ourense, a la que concedió una subvención de más de tres millones a cargo del 1,5% cultural y que, entendiendo que no se han justificado los plazos por parte del Concello, le ha retirado más de 1,4 millones. La administración local ha alegado a esta decisión y está a la espera de la resolución.

El Gobierno, a través de Adif, también debe ejecutar los pasos para mejorar la permeabilidad de personas y vehículos en Ramón Puga y Tarascón, actuación que cofinancia el Concello de Ourense.

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