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“É horrible coller este tren"

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Trenes regionales

“É horrible coller este tren"

La falta de personal en la estación de Ribadavia complica el acceso de las personas mayores al tren. //O. Pinal
photo_cameraLa falta de personal en la estación de Ribadavia complica el acceso de las personas mayores al tren. //O. Pinal
El viaje ferroviario entre Ponferrada y Vigo volvió a vivir una mañana de retrasos debido a una avería en Barra de Miño. A la fantasmagórica estación de Ribadavia llegó 40 minutos tarde: "No sabes ni a qué hora sales ni a la que vas a llegar"

La incertidumbre es lo que se siente al entrar a la estación de Ourense en busca de un billete de tren regional. Ayer, una vez más, no fue un buen día. Nada más pedir un viaje con dirección a Ribadavia, a una estación cerrada que parece abandonada, el empleado de ventanilla no tiene buenas noticias: "Hay una incidencia en la vía en Barra de Miño". Con ese mensaje se encontraron los usuarios de este medio de transporte, a los que se les recomienda que, si su viaje es "urgente", opten por otra vía. "No sabes ni a qué hora sales ni a la que vas a llegar", reflexiona una usuaria a la espera de esta línea entre Vigo y Ponferrada.


El avisos de llegada del tren continúa a las 12,08 horas. Rosa Fernández, una usuaria, confía en que llegue a tiempo, pero 15 minutos después, pierde la esperanza: "Ai meu Deus! Sempre igual!". Fernández se dirige a Arbo, donde reside, y esta es la única vía que tiene para trasladarse a Ourense. "Temos moi poucas opcións para poder trasladarnos, xa sexa aquí ou a Vigo", explica. Cada día cuentan con dos trenes de ida y otros tantos de vuelta. "O horario é moi malo, porque quedan moito tempo sen cubrir", apunta. Esta viajera recuerda que en otros tiempos, en la estación de su localidad, había mucha gente y ahora "non hai ninguén". 


Con el paso de los minutos, la intranquilidad crece entre los usuarios y en la estación de Ourense no disponen de información concreta sobre el tiempo de retraso. "É horrible coller este tren, non tes moitas opcións de horarios, pero non hai outra cousa", afirma Andrea Travieso, una de las viajeras. Los tiempos de espera entre un tren y otro son largos, por lo que tiene alguna recomendación: "Se tes que vir a algo aquí xa tes que quedar todo o día, pois vas ao centro comercial ou algo para matar o tempo".


Fernández relata que hace unos días unos vecinos tuvieron que desplazarse en taxi al no contar con un transporte adecuado a sus necesidades: "Ás veces nin tes tren nin autobús e non che queda outro remedio que ir no taxi". Aunque el tren es más asequible, los usuarios notan el aumento de su precio. "Nos últimos dous anos debeu subir o billete uns 40 céntimos e o servizo cada vez é peor", afirma Travieso.

Para Guillarei, en Tui, otra de las estaciones en las que no cuentan con venta presencial como Ribadavia y O Carballiño, entre una decena de afectadas, viaja Marisa Míguez, que pone de manifiesto las complicaciones que estas conexiones generan en zonas rurales: "Ten que haber despoboación porque o único que fan é deixarnos incomunicados". En su caso se beneficia de tener un carnet de conducir como otra opción: "Nalgún momento non poderei coller o coche e as opcións que nos deixan son moi poucas".


Media hora después, un empleado avisa del cambio de andén y la llegada del tren en diez minutos. Cuando este se adentra en la estación de Ourense, Travieso hace una apreciación sobre él: "Mandáronnos o máis vello que tiñan!". Dentro de él, el interventor da explicaciones a los usuarios que reclaman sobre el retraso. A las 13,09 horas –40 minutos de retraso–, el tren llega a Ribadavia y a su estación, cerrada a cal y canto. Esta malvive carente de servicios como aseos, un puesto de información o la venta de billetes: "Non hai ninguén traballando nela dende hai anos", explica Travieso. En el futuro de la estación, una máquina de autoventa. Y gracias.

Dificultades para los usuarios de tren de más edad
La falta de presencia trabajadores en las estaciones, además de poner trabas para la venta, provoca dificultades a los usuarios de más edad,  con problemas para acceder al tren por cuestiones de movilidad. Sin personal de Renfe, no tienen ayuda para montar.  "Quedeime coa señora para que poidese montar, porque esto non está preparado para os maiores", relataba ayer  Manuel Vázquez en Ribadavia.