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Enésimo SOS para frenar la agonía de una quincena de ríos ourensanos

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Enésimo SOS para frenar la agonía de una quincena de ríos ourensanos

Estado del río Barbañica tras un vertido, el pasado verano.
photo_cameraEstado del río Barbañica tras un vertido, el pasado verano.

Los colectivos se sienten abandonados y alertan de la crisis acuática, que se agudiza con el avanzado cambio climático

El SOS sigue sobre la mesa. Los colectivos en defensa de los ríos ourensanos piden respuestas, los vertidos siguen campando a sus anchas y el abandono de las administraciones sigue siendo la constante. Ni mesas redondas, ni grupos de trabajo. Pasó el día y pasó la romería. O eso sienten al menos los que llevan años alzando la voz contra el estado de algunas masas de agua superficiales, muchas de ellas en estado "deficiente", según reconoce el propio Gobierno. 

No hace mucho, el pasado 21 de enero, la Subdelegación convocó por primera vez a de colectivos vecinales y ecologistas para abordar el problema de contaminación del río Barbaña. Se habló de crear un frente común  y de realizar comisiones, si bien los implicado siguen a la espera de más convocatorias. 


En espera de soluciones


Como está en espera el comprometido saneamiento del río Barbaña, uno de los blancos de los vertidos y de los más maltratados de España. A mediados de agosto de 2019, está previsto que la redacción del proyecto de saneamiento y de la mejora de la depuradora de San Cibrao vea la luz, aunque las dudas surgen, y esta misma semana los diputados ourensanos del PP preguntaron por ello.

Según se recoge en el programa de seguimiento de los planes hidrológicos del Ministerio de Transición Ecológica, hay mucho trabajo pendiente pro abordar. El río Casaio, el Bibei, el río Lonia, el río Limia, el arroyo de Faramontaos, la Lagoa de Antela, el embalse de Prada, el embalse de Castrelo, As Conchas, Lindoso, el río Firbedo, algunos tramos del Miño... no llegan a un buen nivel global de calidad. Algunos peor que otros. En el caso del Barbaña, no llegan al aprobado ni en cuanto al estado ecológico ni químico, mientras que otros pasan el corte en algún apartado. 

La Unión Europea había obligado a que todos los ríos tuvieran una buena calidad ya en 2015, aunque esta condición se estiró hasta el año 2027. Pero odavía queda mucho trabajo por delante para conseguir que este deber se convierta en realidad. 

Hay una serie de ríos que están "en riesgo", como reconoce la Confederación Miño-Sil en la redacción del nuevo plan hidrológico, de no alcanzar el buen estado cuando finalice el plan vigente. Las presiones que reciben estas masas de agua son uno de los motivos de este mal estado de sus cauces. Presiones que se recitan en los propios documentos oficiales como vertidos industriales, agrarios, vertidos urbanos...


Europa observa


Los colectivos claman, pero a veces sienten que lo están haciendo en el desierto. La Comisión Europea escuchó su voz hace unos meses, y ahora se encuentra en fase de evaluación de toda la documentación relativa al saneamiento de los ríos ourensanos. Hace unas semanas, los grupos que fueron a Bruselas se reunieron en Pontevedra para avanzar pasos a seguir, y ahora han acordado que este otoño harán una jornada en Ourense, donde esperan poner los puntos sobre las íes, a una situación que ven ya "insostenible".


El clima no acompaña


Ourense tiene un reto mayúsculo con el cambio climático y que tendrá un impacto directo sobre los ríos ourensanos, sobre todo aquellos que ya están tocados del ala. El Observatorio de la Sostenibilidad advierte de que la provincia vive un proceso de "xerificación" –conversión en un clima seco más propio del mediterráneo–  y registrará el año 2050 la mitad de lluvia que hoy en día. 

Ante esto, urgen medidas concretas y visión de futuro, algo de lo que los amantes de los ríos no han visto mucho durante los últimos años. Sin querer dar nombres exactos, se apuntan sectores que están castigando algunas masas de agua, como en oriente provincial, en los ríos Casaio y Sil. "Antes a conca do Sil sufría pola minería do carbón, pero agora que case non hai, o problema vén no lado ourensán", lamenta Xosé Santos, de la plataforma Ríos Limpos. 


Colectivos impacientes


 Son muchos aspectos los que influyen en el mal estado ecológico de las aguas. "As fluctuacións como as que hai no Miño, que un día ten moito caudal e ao día seguinte moi pouco, non favorece. Os ríos deben ser máis estables", explica Santos, que apunta también a las labores agrícolas y ganaderas: "Non é culpa dos granxeiros, pero ten que haber un maior control e facer cumprir a normativa". 

Cree Santos que la imposición de Europa de que los ríos estén en buen estado ecológico en 2027 es un "brindis ao sol" y recuerda las "tremendas presións" que se viven en Bruselas para intentar echar abajo esa Directiva Marco del Agua. En Ourense, "imos a contracorrente, dice; mientras llama a todos a "pór as pilas".

El escultor Toño Monteiro, de Lobios, de la plataforma Auga Limpa Xa!, confiesa que tras años de lucha está a punto de arrojar la toalla. Salas, Río Caldo, Cadós ... Enumera ríos de la Baixa Limia que no ve como antes.: "Estan cheos de plástico". El pasado viernes vio in situ un vertido en Verea. "Queimou os fentos de arredor, imaxina o que fará con outras especies ou na auga", relata. Sostiene que el estado de los ríos es "cada vez peor" y pone sobre la mesa otro temor: el litio, ante las excavaciones que afloran por toda la provincia. "Están facendo moitas escavacións e iso pode traer repercusións aos ríos. É por có ouro, xera cinco toneladas de escombro por gramo, e iso queda aí e acabará na auga". Lo que tiene claro es que falta concienciación y que mucha gente muestra "prepotencia" cuando se les llama la atención. 


La pesca lo nota


Los mejores observadores que puede haber en la provincia para valorar el estado de las aguas, más allá de los datos fríos, es el colectivo de pescadores. Lo sabe bien Lisardo Domínguez, de Nigueiroá (Bande), que también está en la plataforma que aglutina a vecinos de A Limia, Baixa Limia, Celanova y Monterrei.

"Meus pais tiñan cotos de pesca, vin pasar xeracións e familias enteiras a pasar o día pescando no Limia: troitas, carpas, mexillóns de río... Agora non queda nada", lamenta. 

Domínguez recuerda que con el inicio de la temporada estival el embalse de As Conchas "empeza a feder" y apunta al problema de los purines de las granjas, entre otros problemas. "Todos os ríos dan pena, xa non cantan as ras. Teño unha visión catastrofista", explica, mientras pasa por Baltar y descubre una tubería que vierte impunemente a un regato: "Cando queiramos facer algo vai ser tarde". 

El principal foco de conflicto: los vertidos de las empresas, obstáculo

Vertidos industriales, agrícolas, ganaderos, de gasóleos, urbanos, los escombros de las obras del AVE en el Támega, que han causado más de 30 vertidos ilegales en solos siete años.... El mal uso de algunos, sumado a la sensación de impunidad que parece imperar en la mente de algunos ourensanos, sigue siendo la principal barrera. 

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Uno de los retos que se otean en el futuro: la xerificación, una amenaza inmediata

El proceso de xerificación del que advierte el Observatorio de la Sostenibilidad exige soluciones. Ourense recibirá en apenas 30 años la mitad de agua que ahora. "Somos o país dos mil ríos e ao final non teremos auga para beber", dice Domínguez. Y muchos ríos ya lucen secos en verano, una situación "impensable" hace décadas.  

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Un drama durante años:  la incidencia directa de los incendios

Llega el verano y la amenaza se cierne de nuevo sobre Ourense, cuando todavía se recupera del desastre de octubre de 2017. "A incidencia dos incendios nos ríos é directa. Quen regula o ciclo da auga son os ecosistemas forestais, e Ourense é a provincia máis afectada polos lumes de toda Europa. E levamos así 40 anos", dice Santos. 

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