Un ciudadano que precise auxilio social del Concello de Ourense debe esperar medio año

Concello

La parálisis de la era Jácome pasa factura: la tensión crece y los funcionarios piden refuerzo policial al recibir insultos y amenazas

Colas a la entrada del Concello, antes de Semana Santa. MARTIÑO PINAL
Colas a la entrada del Concello, antes de Semana Santa. MARTIÑO PINAL

La inestabilidad política del Concello de Ourense, con un gobierno en precario dirigido por Gonzalo Pérez Jácome, y la incapacidad de los principales grupos de oposición, PSOE y PP, de articular una salida, está tensando cada día más la vida municipal, tocando áreas muy sensibles. Es el caso de servicios sociales, quizás la única en la que esperar no es una opción. Si a principios de año, este periódico alertaba de que el Concello estaba dando citas a sintecho que no tenían para comer a tres meses vista, la situación se va complicando y ahora mismo se está citando ya para el mes de octubre, a seis meses vista. “La lista de espera es muy alta, las citas están llegando para agosto, septiembre y hasta octubre. ¡Y son para gente que las necesita ya!”, advierte la directora de Cáritas en Ourense, María Tabarés.

SITUACIÓN DE EMERGENCIA

Cree que “hacen falta ya unos presupuestos” adaptados a la crisis actual y al margen de “juegos políticos”. No comprenden cómo las entidades sociales han sido capaces de adaptarse y flexibilizarse ante la emergencia sanitaria para atender a todos mientras en el área de servicios sociales se dilatan cada vez más plazos que no deberían existir.

“Hay cada vez más gente sin horizonte, es muy preocupante. Damos por supuesto que falta personal, pero habrá que reorganizarse como hemos hecho todos. En pleno siglo XXI no se pueden esperan seis meses por una cita”, añade Tabarés.

Los trabajadores municipales recuerdan en este sentido la paralización de la oferta pública de empleo en muchos departamentos. El presidente de la junta de personal, José Manuel Rodríguez, lamenta que “quedó congelada la que se había negociado en la época de Jesús Vázquez para cubrir 135 plazas”. Lamenta que Jácome solo contrate “ingenieros, arquitectos y técnicos donde no hacen falta”. Y advierte de que la conflictividad laboral está “a punto de explotar”.

MÁS CRISPACIÓN

A esto se suma la crispación por esta parálisis, aupada por los insultos del alcalde a los funcionarios, que está empezando a alimentar la tensión entre los que atienden cara al público . Manuel Pérez, representante de CCOO, se reunió con Jácome y le trasladó que “persoal dalgúns servizos están a sufrir por parte dalgunha cidadanía insultos e ameazas que teñen moito que ver coas declaracións do alcalde”. Confiesa que “cada día vai a máis” y le piden protección policial en algunos departamentos. Le trasladaron el “descontento masivo” y la amenaza de un conflicto laboral inminente, y criticaron el “desmantelamento” de los servicios, inquietud que comparte el presidente de la junta de personal.

Asimismo, exigen desde CCOO herramientas para desarrollar un “traballo eficaz”. Mientras, a las puertas del Concello, día a día se siguen repitiendo las colas de ciudadanos a la espera de ser atendidos. Y todo pese a la promesa lanzada por Jácome el pasado 23 de marzo, que aseguraba que implantaría la cita previa a la vuelta de Semana Santa.

Los asesores del alcalde, a la “caza" de funcionarios

Las fuentes consultadas por este periódico advierten de la dificultad cada vez mayor en la convivencia entre Jácome y los trabajadores municipales, hartos de que se les culpe de la inacción y víctimas colaterales del hastío ciudadano por la parálisis.

Ante esta situación, la junta de personal ha reunido de urgencia a toda la oposición hoy para intentar buscar una salida y obtener respaldo. Todos coinciden en que cualquier día se sobreviene un conflicto laboral, justo la mayor amenaza para una ciudad sumida en el bloqueo.

"La gente está muy mosqueada", confiesa el presidente de la junta de personal. Y es que la gota que ha colmado el vaso es que “está mandando al personal eventual a vigilar a la gente y a grabarla cuando está en la calle. Alguno ya ha amenazado que como vuelva a suceder tomará represalias. Manda a asesores con el coche a grabar a personal en la calle. La gente se está cansando. Grabar es algo muy serio”.

E insisten en un problema claro: “No tenemos ningún problema en el control horario. Que ponga los medios, nadie tiene ese problema”. Desde CCOO también dejaron claro a Jácome que se contempla un conflicto laboral si no revierte su menosprecio.

Contenido patrocinado

stats