Más de cien años y una pandemia a sus espaldas

Las residencias de la Fundación San Rosendo vivieron momentos muy intensos durante la pandemia, esa que ahora parece quedar atrás, unos negativos y otros no tanto, como las historias de tres centenarias que superaron el virus.

Publicado: 01 abr 2022 - 05:30 — Actualizado: 01 abr 2022 - 13:06
Estrella Almeida, María López y Raquel Nogueiras, de izquierda a derecha.
Estrella Almeida, María López y Raquel Nogueiras, de izquierda a derecha.

La pandemia de coronavirus es algo que sin duda pasará a la historia, por todo el dolor y sufrimiento que causó, por tantas muertes en la más absoluta soledad, y por la angustia que, en mayor o menor medida, vivimos todos en estos años. De los momentos más oscuros siempre surgen historias de superación, esas que funcionan perfectamente como ejemplo de que no hay que bajar los brazos por mucho que cueste mantener la esperanza. Son historias como la de María López, Estrella Almeida y Raquel Nogueiras, tres centenarias que viven en las residencias que gestiona la Fundación San Rosendo en la provincia y que pasaron el virus, incluso en más de una ocasión, haciendo gala de una fortaleza que inspira.

Raquel Nogueiras está a punto de cumplir los 104 años, y pasó dos veces el virus de forma asintomática. La primera vez que se contagió fue en marzo de 2021, durante la tercera ola, y con la pauta de vacunación ya completada. Vive en el centro de mayores de Xinzo de Limia, donde le gusta leer el periódico y otras revistas, además de compartir anécdotas e historias con sus amigos y compañeros. Los profesionales a cargo la definen como “muy coqueta”. “Le gusta pintar y que la aseen. De carácter muy afable y sonriente”, afirman.

A sus casi 102 años -los cumple el mes próximo-, María López también pasó en dos ocasiones la enfermedad, la última de ellas durante la sexta ola, que se produjo entre finales de 2021 y principios de 2022. La primera vez fue en marzo de 2020, cuando el virus todavía era un desconocido para la mayoría de españoles, y tras dos meses de enfermedad consiguió salir adelante. Muy joven emigró a Canadá con su marido, donde vivieron hasta su jubilación. María tiene a su familia más directa en el país americano, y hasta antes de la pandemia viajaba a verles, pero con su avanzada edad ahora son ellos los que la visitan en el centro. Desde la pandemia se comunica con ellos por videoconferencia, y ahora reside en Celanova, en el centro de mayores San Carlos, en donde su hija, procedente de Canadá, la visita cuando puede, y donde también le gusta leer las revistas que le envían desde el quiosco más cercano. También le gusta la gimnasia y las actividades, aunque sin exceso, y la definen como “una mujer muy tranquila que siempre tiene una buena palabra y una sonrisa de agradecimiento. Es muy optimista y luchadora, siempre muy constante en las actividades diarias que se programan”.

María comparte centro con Estrella Almeida, quien este año cumplió los 100 años. Ella también se contagió a principios de la pandemia, en marzo de 2020, aunque un mes después ya se encontraba bien. Estrella vivió siempre en su pueblo natal, O Rial, dedicada a las tareas del campo y del hogar. Se casó y tuvo tres hijos que fallecieron muy jóvenes. Ya viuda vivió con sus nietas hasta que ingresó en el centro de San Carlos. Los que la conocen afirman que “es una mujer extrovertida y muy habladora. Lo que más le gusta es contar historias y cuentos antiguos. Es muy activa en las actividades que se proponen en el centro”.

Por suerte, estas tres heroínas podrán contar a la sociedad cómo pasaron una enfermedad que cambió la vida de todos, con la esperanza que no se crucen en sus caminos nuevas olas del virus y que, poco a poco, puedan volver a disfrutar de las actividades que tanto disfrutan.

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